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Perfil 30 de Junio de 2018

La inspiración de María Olga, Silvana y Rosella

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Foto: César Bolívar

María Olga Ávila, Rosella Del Vecchio y Silvana Ávila son barranquilleras con descendencia italiana.

Carolina Vargas Hormaza - @Caritovargash

Más que familia, estas tres mujeres son compañeras de un sueño que empezó hace tres años y hoy se ha consolidado como un referente de la moda infantil.

Estas tres barranquilleras nunca pensaron que el hecho de convertirse en mamás las iba a unir en un mundo fuera del familiar. María Olga y Silvana Ávila Del Vecchio son primas hermanas de Rosella Del Vecchio Sánchez, juntas crearon una marca “100% de la capital del Atlántico” e inspirada completamente en los más pequeños.
 
La tarea de iniciar un negocio que cumpla con todas las expectativas no es fácil, pero la pasión y las ganas por hacer realidad un proyecto llevó a María Olga a entrar en un universo lleno de creatividad, texturas y colores, algo completamente diferente a la carrera que inicialmente estudió, Negocios Internacionales.
 
“Siempre he tenido la pasión de la moda en mis venas. Me encanta todo lo que tiene que ver con diseño. Con mi universidad tuve la oportunidad de ir a Madrid a hacer un intercambio y allá averigüé e hice todo lo humanamente posible para hacer un curso de Diseño de Modas. Así fue como llegué a Italia y allá estudié en el Istituto di Moda Burgo, en Milán y con mi hermana, Silvana Ávila, creamos el primer atelier de moda femenina que se llamó Mao”, recordó María Olga Ávila.
 
Las tres mujeres barranquilleras junto a sus pequeños hijos.
 
Este atelier se creó en el 2008 como un proyecto de moda inspirado en la mujer. Sin embargo, en el 2010, Silvana contrae matrimonio y se va a vivir a Venezuela, motivo que llevó a María Olga a cerrarlo completamente.
“Siempre he trabajado estos proyectos en conjunto con mi profesión, pues también me apasiona mucho mi carrera. En ese momento me quedó muy difícil sacar adelante el negocio sola y trabajar al mismo tiempo”, afirmó María Olga.
 
A pesar de esto, su sueño no murió allí. En marzo del 2015 llegó a la vida de esta barranquillera su primer bebé y junto a él una nueva vida llena de retos y oportunidades. Sin pensarlo, Martín, como se llama este pequeño que hoy tiene tres años, se convirtió en la inspiración de retomar aquel sueño que en el 2010 había dejado a un lado. Así lo contó María Olga.
 
“La primera pinta de mi hijo fue hecha y diseñada por mí y me empezaron a piropear eso una vez, dos veces y así hasta que dije —tengo que retomar contactos de nuestras operarias y rescatar las máquinas de coser que tenemos empolvadas—. Hablé con mi prima Rosella para que me apoyara”.
 
Para ese entonces, Silvana aún vivía en Venezuela y desde allá enviaba “su granito de arena” para construir a Dolce Bimbi, una tienda de ropa infantil que arrancó vendiendo 30 prendas al mes únicamente por redes sociales. Hoy en día llegan a las 350 prendas vendidas al mes y cuentan con presencia en tres puntos a nivel nacional (Bogotá, Santa Marta y Fundación), a través de tiendas multimarcas.
 
Además de ser familia, estas tres mujeres son amigas y compañeras de sueños.
 
“Nunca me he desprendido del mundo de la moda, cuando viajé a Venezuela también monté allá mi propio atelier y en el momento que arrancó Dolce Bimbi, yo les ayudaba desde allá. Pero fue por muy corto tiempo porque a los seis meses regresé y decidimos seguir el negocio las tres juntas”, rememoró Silvana.
 
Desde ese entonces, exactamente en agosto del 2015, no han parado de crear e innovar en la moda infantil. Poco a poco cada una de sus experiencias como mamás, las han llevado a agregarle ese valor maternal a cada una de las prendas. 
 
Como es el caso de Rosella, quien mencionó que estaba embarazada cuando su prima María Olga le propuso iniciar esta aventura. “En ese momento todos pensábamos que tendría un niño. Así que inicialmente Dolce Bimbi estuvo enfocado en ropa para bebés niños, pero en una última ecografía salió que no tendría niño sino niña, así que empezamos a trabajar también para ellas”.
 
El 13 de mayo de 2017 pasaron de vender únicamente por redes sociales a manejar un almacén donde los visitantes pueden tener un contacto mucho más especial con cada una de las prendas. 
 
 

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