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Perfil 06 de Diciembre de 2014

La fotografía, una de las pasiones de Roberto Dangond

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Foto: Orlando Amador

Este administrador de empresas, de 51 años, reside actualmente en los Estados Unidos. Recientemente visitó Barranquilla.

Ian Farouk Simmonds

Este exitoso empresario de bienes raíces, con raíces guajiras, mezcla sus actividades profesionales con la realización de imágenes fijas. Su trabajo en ambos campos ya goza de reconocimiento en la ciudad de Miami.

Sus raíces familiares están íntimamente ligadas con el departamento de La Guajira, pero su corazón está empeñado en Barranquilla. Ese es Roberto Dangond, un exitoso empresario de bienes raíces y de la fotografía comercial que desde los 17 años, con esfuerzo y dedicación se abrió paso en los Estados Unidos. 

Toda historia tiene un comienzo, y la de su capacidad de emprendimiento  comenzó en la Barranquilla rebelde de los años 60.

Fue por aquellos días en que desarrolló una innata capacidad de relacionarse con todo el mundo, clave para lograr el fortalecimiento de sus iniciativas.

“Era un muchacho muy inquieto. Era muy sociable y llevadero. Esas relaciones con los demás me sirvieron más adelante. Tenía bastante poder de convencimiento y voluntad para realizar lo que me propusiera”, relata Dangond, que alternaba sus ratos libres con la práctica de tenis en el Country Club.

“No faltaba a jugar todos los días. Era un ejercicio diario”. 

Pero Roberto también exteriorizaba su inquietud en otros ámbitos, como en el comportamiento. Confiesa que era un niño travieso. Eso llevó a que en pocos años pasara por colegios como el Sagrado Corazón, el Liceo de Cervantes y el Colegio San José. Terminó, ya en cuarto grado de Bachillerato, viajando al exterior para estudiar en una academia militar. “No había colegio para mí”, recuerda entre risas.

En Norteamérica, muy joven, comenzaría su proyecto de vida. Tras varios años de estudio, egresó como administrador de empresas en la North Carolina University en el estado de Carolina del Norte. Su primer trabajo, que le dejó profundas lecciones, lo recuerda con una peculiar anécdota: “Un día abrí el periódico y encontré un anuncio que decía: Trabajo a 10 dólares la hora. Se veía atractiva la oferta y cuando me di cuenta era un negocio de aspiradoras en el que ganaba la cantidad que anunciaban si lograba vender una aspiradora”, cuenta Dangond.

Con el tiempo se vinculó a compañías como parte de los equipos de ventas corporativas. En ese trasegar pasó por importantes empresas como la multinacional de comunicaciones Nextel hasta que, desde hace 15 años, junto a su esposa Elizabeth Echeverry, de padres colombianos pero nacida en Nueva York, fundaron una inmobiliaria en la que se encargaba del mercadeo.  Como un plus, añade, empezó a realizar las fotografías de las viviendas que ponía en el mercado. “Me gustó tanto hacer las fotografías que, cinco años después, empecé mi servicio de fotografía a otras empresas inmobiliarias en el sector”.

Con su empresa de fotografía Spring360, ha realizado, además de tomas a viviendas, fotografías a yates, hoteles y edificios en general.


El empresario y fotógrafo mientras realiza una sesión de fotos en Miami.

A raíz de un encargo especial en un show room, decidió iniciar la toma de imágenes en 360 grados. “Es la técnica que hoy más trabajo, las imágenes panorámicas”, recalca Roberto, quien actualmente añade en sus servicios la toma de fotos a través de drones (vehículos aéreos no tripulados).

LA FAMILIA.
Aunque Roberto, como todo emprendedor, tiene múltiples compromisos laborales, para él, la familia juega un rol importante. Con Elizabeth, con la que ya lleva casi dos décadas de matrimonio, tiene dos hijos: David Andrés, de 22 y Arianna, de 12, con los que procura compartir la mayor cantidad tiempo posible.

Actualmente su hijo mayor, que regresó hace poco de la Universidad, se dedica al negocio familiar mientras que la pequeña Arianna, herencia de su padre, compagina sus estudios con la práctica del tenis, que realiza desde los 4 años.

En detalle

Si hay algo que puede disgustar a Roberto es la mediocridad. Cada trabajo es un compromiso importante y este debe hacerse con el mayor profesionalismo. “Las cosas se deben siempre hacer bien”, destaca Roberto, quien también subraya la entrega de las personas con los proyectos como un símbolo positivo.

Un sueño personal, que a su juicio es el de cualquier persona con ganas de seguir adelante, es el de consolidar cada una de las operaciones de sus empresas y poder así asegurar un futuro estable y sin traumatismos para sus hijos.

Sobre él...
“Las imágenes panorámicas es la técnica que hoy más trabajo en mi empresa”.

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