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Perfil 21 de Julio de 2018

Jorge Baena, un conferencista que combina el teatro con el ‘coaching’

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Foto: Orlando Amador Rosales

Jorge Baena asegura que el ‘coaching’ y amar lo que se hace ayuda a las personas a conseguir sus metas.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo

El barranquillero, también actor, toma las herramientas del teatro para transformar esquemas mentales de las personas y lograr así que sean productivas y visionarias en las distintas áreas de su vida.

Pensar en la idea de crear puestas en escena enmarcadas en la actuación y que lograran atraer la atención de un público no resultaba absurdo para el barranquillero Jorge Baena. De hecho, al recibir su cartón de bachiller, tenía la plena convicción de que su futuro estaba en la actuación, pero no de que en su vida esta carrera llegaría a enlazarla con el coaching.
 
Asegura que de pequeño actuó en los actos cívicos del colegio, demostrando así que el gusto por las artes escénicas estuvo en él de forma intrínseca y fue despertando en su crecimiento.
 
“El sueño de mi papá era que yo fuera administrador de empresas. Así que en 11 grado le dije que hiciéramos un pacto: me dejaba estudiar Actuación y luego de terminarla yo empezaba con Administración”.
 
Al llegar a Bogotá, Baena pensó en no regresar pues su sueño estaba anclado en la idea de trabajar para lograr actuar en la televisión colombiana. Afirma que en esa búsqueda la vida se encargó de darle lecciones que al final le sembraron el deseo de regresar a casa. 
 
“Al estar en Bogotá, en el gremio de la actuación, pude conocer a Jorge Herrera, Alfonso Ortiz, Amparo Conde y Margoth Velásquez, entre otros actores veteranos que hicieron parte de mi formación como artista y me enseñaron a actuar desde la esencia (...) Al cumplir cuatro años en esta ciudad me empezó a caer la soledad y me devolví”.
 
Al aterrizar en La Arenosa decidió iniciar Administración de Empresas en la Universidad Autónoma del Caribe. Escogió este lugar porque sabía que podía estudiar lo que su padre deseaba sin dejar de lado la actuación, ya que en esta alma mater existía un grupo de teatro al que podía pertenecer. Los años transcurrieron y terminó enamorado de la carrera, pues le fue útil para enrrutar su vida y entender que con el arte volaba sin los pies en la tierra.
 
Baena menciona que alcanzó a entrar al grupo de teatro de la universidad y luego, a los cuatro años, recibió el nombramiento como director del grupo de teatro. Al cumplirse tres años en el cargo optó por cursar una especialización en Talento Humano.
 
Continuar en su carrera como conferencista y docente, sin dejar de lado la actuación, ha sido gracias a sus dos hijas: Luciana y Catalina.
 
Gracias a este título recibió el nombramiento de director de Bienestar de la Universidad, mientras continuaba en el grupo de teatro. Hasta que un día, a raíz de malos comentarios, las circunstancias lo llevaron a guardar el teatro por tres años y seguir en el  direccionamiento del Bienestar.
 
Al cumplirse este tiempo, a su vida llegó la oportunidad de ser docente de otra institución educativa, un oficio que le permitió abrir las gavetas de su vida, desempolvar el teatro y volver con este al ruedo.
 
“En este puesto combiné la docencia con el teatro. Empecé a dar mis clases de Administración de forma teatral, usaba los juegos escénicos, la representación teatral, improvisación y memoria emotiva. Esta metodología le costó asimilarla a muchos directivos de la institución, sin embargo, me sirvió tanto que cuando empecé pude llevarme el reconocimiento del tercer mejor profesor de toda la universidad”.
 
Luego llegó a la Universidad Simón Bolívar. Allí tomó la decisión de aliarse con un amigo para lanzar un proyecto, que se trataba de hacer teatro empresarial. Ofrecer los servicios de este no resultó sencillo, de modo que buscó otros modelos de negocio y empezó a capacitar con herramientas teatrales.
 
Luego de este suceso lanzó su propia firma: Jorge Baena coach artista. Más tarde escribió su primer libro El vil idiota, una protesta artística frente a los jefes, basado en historias reales y con matices de ficción. Este texto llegó a las mil copias vendidas. Después se certificó en Coaching Ontológico, en una escuela de Argentina.
 
Gracias a su profesión pudo llegar a Las Vegas haciendo talleres y a Chiclayo, Perú. Realizó un taller de Marketing y Felicidad con herramientas teatrales, de coaching, marketing y de Administración. De allí saltó a Salvador para trabajar con otra compañía, llegó a Panamá y en Colombia llegó a cerca de 50 empresas de distintas ciudades, empoderando personas con herramientas de coaching y teatro.
 
Recuerda que empezó como conferencista con una que tituló No somos recursos, somos talento. A través de esta incursionó en la idea de hacer teatro con conferencias, con un libreto establecido y un performance que va desde el vestuario hasta la puesta en escena. Se trata, para él, de interactuar, subir al público a escena o llegar a este con el fin de que el cerebro se conecte y haya activación para el inconsciente”.
 
Jorge Baena, con la creatividad que lo identifica resalta que denomina sus conferencias como “confe-herencias”, palabra que divide en: “con fe”, porque asegura tener la certeza de que algo pasará, y “herencia”, porque “dejará en la historia lo que aprenderán”.
 
 

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