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Perfil 01 de Agosto de 2020

Jaime Gontovnik, cuando lo vivido es la mejor herencia a la sociedad

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Foto: Archivo particular

El hijo adoptivo de Barranquilla, de 93 años, hizo un repaso de sus memorias que llevó a un libro con el que quiere impactar las vidas de los que lo lean. La fotografía, la música y su familia son sus mayores pasiones.

Sharon Kalil - Instagram: @sharondkalil
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Como un barranquillero genuino se describe Jaime Gontovnik, quien a los cuatro años de edad llegó a la tierra del Carnaval directo desde Lituania.

Y es que él, un hombre multifacético de 93 años, sin titubear afirma que nunca pensó en vivir en otra ciudad del mundo, pues en esta cosechó su vida empresarial y familiar. ‘‘Llegué al país porque mi familia estaba huyendo de la guerra, que estaba en su furor en esa parte del mundo. Mi padre quería buscar nuevas oportunidades, entonces me trajeron junto con mis dos hermanos’’, contó.

Jaime dedicó gran parte de su vida al trabajo, 75 años exactamente, hasta que dejó su empresa Canguro International en manos de Carlos, uno de sus tres hijos. 

‘‘Mi papá tuvo una fábrica de calzado y desde los 14 años trabajé con él y, por supuesto, aprendí de ese negocio. Inicié mi compañía con un cuñado, luego nos separamos y yo quedé con el negocio, que hace parte de la industria de la tapicería y de la zapatería nacional e internacional. Hoy día cuenta con sucursales en casi todo el país’’.

Jaime aclara con firmeza que cuando se retiró de la empresa en mención creó otro emprendimiento, enfocado en la distribución de calzado, maletines, entre otros artículos. ‘‘La empresa la abrí cuando me retiré de la otra y con el fin de distraerme y darle trabajo a empleados fieles que tuve durante tantos años y que se retiraron. Siempre estoy ocupado trabajando, eso me mantiene alerta y vivo’’.

Es padre de Mónica, Claudia y Carlos, y está casado con la alemana Yutta, a quien también conoció en Barranquilla. ‘‘En esta ciudad tengo todo: mis amistades, mi familia. De aquí no me muevo. Vivo con mi esposa y dos de mis hijos viven muy cerca, entonces podemos reunirnos con mucha frecuencia’’.

Hoy día, y teniendo en cuenta las restricciones actuales, sigue trabajando en su empresa desde casa. Confiesa que sale muy poco y que su mayor aliado ha sido la tecnología. ‘‘Antes de la pandemia, de 7:00 a.m. a 7:00 p.m. estaba en el negocio. Pienso que dejar de trabajar o mantenerse inmóvil envejece a las personas. Uno siempre tiene que tener ocupaciones, pasatiempos e intereses’’.

La música, la fotografía, la pesca, por ejemplo, son los pasatiempos que más disfruta hacer en su tiempo libre. ‘‘Hice una exposición fotográfica sobre la cotidianidad de mi vida en Barranquilla. Luego me invitaron al consulado de Miami para que la expusiera’’.

La escritura es otra de sus pasiones. Es más, escribió un libro sobre las memorias de su vida: los viajes, su matrimonio, los paseos familiares y los momentos que marcaron sus 93 años. ‘‘Me he dado cuenta, ahora que estoy más desocupado, de mi habilidad para escribir, así que también he enviado a mis amigos diversos artículos que he escrito sobre la vida, y han tenido gran aceptación. Uno de los más recientes incluso fue viral en las redes sociales. Se trata de ‘Consejos para personas retiradas y pudientes de más de 70 años de edad’’.

También asegura que el éxito de este texto se ha debido a que las personas se han identificado con él. ‘‘El dinero que has ahorrado después de tanto trabajo, gástalo en ti y en tu pareja, si la tienes. Con la educación que le has dado a tus hijos y a tus nietos ––si los tienes––, más cualquier otra cosa que les hayas dejado, que se defiendan solos. No les des consejos a menos que te los pidan. No inviertas en nada, no escuches sugerencias de cómo ni en qué meter los ahorros. No caigas en esa trampa. Úsalos únicamente para tu disfrute’’, escribió en el texto.

El ejercicio, los buenos modales, aprender a usar las tecnologías y vincularse a una o varias instituciones sociales y benéficas, son otras de las sugerencias que da Jaime. ‘‘Pienso que es una lástima que muchas familias hayan dejado a las personas de la tercera edad en ancianatos. Creo que lo mínimo que nosotros podemos hacer es ayudarlos de alguna forma, ya sea económicamente, visitandolos, animandolos y preguntando sobre lo que han vivido. Yo en algunas ocasiones lo he aplicado, aunque se me ha hecho un poco complicado porque hace 10 años sufrí una isquemia cerebral que me dejó paralizado del lado izquierdo, entonces se me es difícil moverme bien, aunque he mejorado bastante con el ejercicio’’.  

Ahora se prepara para regalarle a los jóvenes un poco más de sus vivencias, recomendaciones y guías, con un libro que está creando y con el que pretende ‘‘impactar a las nuevas generaciones’’.

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