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Perfil 25 de Enero de 2020

Elsa Gutiérrez de Piñeres: vitrina de artistas emergentes

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Foto: Orlando Amador

La barranquillera cuenta cómo nació la idea de crear una galería y qué la impulsó a ayudar a jóvenes pintores en el Caribe. Hoy, más de 90 artistas exponen sus obras en su espacio.

Jandy Aponte Leguízamo
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El olor a lienzo, madera y pintura impregna cada rincón de la Galería de Elsa Gutiérrez de Piñeres. Un espacio iluminado, no solo por las fuertes y grandes luces que yacen en el techo alto de este lugar, sino también por las maravillas que refleja cada marco expuesto en la gran sala dividida por murales de color neutro y opacos que le dan protagonismo pinturas de artistas como Danny Sánchez, Liman Zúñiga y Rafael Barón.

Gutiérrez de Piñeres, una barranquillera con porte elegante y sonriente, ha dedicado alrededor de 30 años de su vida a su negocio familiar de marquetería, sin embargo, hace cinco años  decidió enfocarse en exponer no solo marcos vacíos, sino también  la vida, las ideas y el trabajo de seres humanos plasmado en obras de arte.

“La marquetería sigue. También mi habilidad para aconsejar y asesorar. Decidí dividir las actividades y luego nació la galería con un enfoque totalmente diferente”.

Es esposa del pintor Roberto Angulo, reconocido acuarelista de la ciudad. Esta cercanía con la pintura la motivó a encontrar un lugar donde se mostraran, no solo obras de artistas posicionados, sino también de creadores emergentes que encontraran en su espacio una oportunidad para darse a conocer.

“El artista necesita vender y comer igual que nosotros. Pienso seguir motivándolos para que estudien y se sigan preparando”.

La iniciativa de buscar impulsar las artes plásticas nació mucho antes de abrir su negocio. Cuenta que en el 2004 hizo un recorrido por Bellas Artes en la Universidad del Atlántico “con un gran amigo”. En esa oportunidad hizo la selección de algunas obras de jóvenes artistas y realizó “una primera muestra colectiva con personas que estaban apenas terminando su carrera”.

Hoy día, esa muestra colectiva la hace en su galería y recibe el nombre de ‘Feria Siete Cinco’. Esta se lleva a cabo a finales de cada año con el propósito de que las personas se motiven a regalar arte en épocas decembrinas.

“Veía que yo era la oportunidad o la plataforma de todos esos muchachos. Elegí mi vocación porque notaba que había mucho talento y no existía un lugar que lo mostrara”.

Diariamente Elsa busca informarse y educarse a cerca de las obras que hoy exterioriza. Aunque su ocupación es netamente empírica, trata de tomar cursos en el exterior, como el que hizo en la ciudad de Nueva York sobre Arte Contemporáneo y sus Mercados, en el año 2018.

Lograr que el trabajo de los autores tenga un espacio dentro de su negocio requiere ciertas características, entre esas, la facturación, preparación y la hoja de vida de la persona. Posteriormente “esto se analiza junto a un equipo preparado que ayuda en la selección de las pinturas y figuras que se mostrarán”, sostiene Piñeres. Las creaciones de aproximadamente 90 artistas decoran las paredes y los corredores de su negocio hoy día.

Asegura que elegir a un autor favorito es como pedirle a una madre escoger entre sus hijos más pequeños. Sin embargo, admite que cuando alguien está interesado en alguna escultura o lienzo, trata de convencer al cliente de que se está llevando el inicio de algo que crecerá y se valorará con los años.

Una de las facetas que vale la pena resaltar de esta marchante de arte es su buen sentido del humor y su amor por el Carnaval de Barranquilla. La fiesta y la música recorren las venas de Elsa Gutiérrez de Piñeres, a tal punto que desde 2003 se disfraza de una de las artistas más recordadas en el Mundo; Celia Cruz.

“Me voy a la Guacherna y a la Batalla de Flores personificando a esta mujer. Nadie me reconoce. De hecho estoy ideándome el otro vestuario para el desfile de este año”. 

Considera que no existe una amenaza a la que le tema. En cuanto al interés  por el arte que puede llegar a perderse por parte de las nuevas generaciones opina que el uso de las plataformas digitales puede impactar positivamente en su labor, ya que se convierten, más que en una competencia, en una herramienta de exhibición práctica.

Lleva dos años en la casa que hoy tiene como galería, un lugar amplio, dividido por algunos murales y repisas donde reposan expresiones figurativas y abstractas. También esculturas y ensamblajes. Espacios que esperan ser ocupados por nuevas propuestas y técnicas.

Su mayor propósito es seguir consolidando su agenda para más actividades, entre las que se encuentran talleres de acuarela, de dibujo, collage y conversatorios, además de la antes mencionada ‘Feria Siete Cinco’.

“Pienso seguir enamorada de mis artistas y de lo que exhibo.  Seguir en esto porque es lo que me apasiona cada día”.

Finalmente expresa que el mejor reconocimiento que puede tener es la admiración y el respeto de sus clientes, contar con el tiempo y la disposición para brindarles su asesoría.

Por último, a las personas que desean incursionar en el negocio del arte y abrir su propia galería o colección, les aconseja que se informen constantemente, enfatizando en la importancia de las relaciones interpersonales, ya que para Elsa, esa es la clave de la vocación.

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