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Perfil 02 de Junio de 2018

El objetivo que hace sonreír a Rinaldo Covo

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Foto: Orlando Amador Rosales

Rinaldo posó para el lente de Gente Caribe en su casa, ubicada al norte de la ciudad.

Daniela Murillo Pinilla- @DanielaMurilloP

Con 20 años de carrera, este odontólogo cartagenero lidera una clínica de rehabilitación oral. Además, se refirió al panorama de la odontología en la ciudad y al ‘boom’ de los procedimientos estéticos en este campo.

Si le preguntas a un colombiano que esté en el exterior qué es lo que más extraña de su país, con seguridad la respuesta será que la familia, y esta fue una de las razones que me hizo regresar a mi tierra luego de años de estar por fuera”, confesó el cartagenero Rinaldo Covo Bustillo. 
 
Así pues, tras graduarse de Odontología en la Pontifica Universidad Javeriana, Rinaldo decidió viajar a Chile para ejercer su profesión en su propio consultorio, ampliar sus conocimientos y formarse como “un profesional integral”. Sin embargo y, aunque todo pareciera estar yendo “como viento en popa”, sintió por aquel entonces que era el momento para hacer un cambio en su vida y volvió a Colombia, luego de estar 18 años radicado en Santiago. 
 
“Lo dejé todo para volver a mi país y empezar desde cero con mi núcleo de pacientes. Quería estar cerca a mi familia que vive en Cartagena, a mi gente, a mi vida y a mi esencia. Además, a pesar de estar todo ese tiempo por fuera, yo nunca deje de lado mi personalidad caribeña, siempre he sido un colombiano con acento golpiao”, contó. 
 
Aunque en un principio el plan era volver a Cartagena, hace tres años se dejó cautivar por “las maravillas” y la posibilidad de encontrar “nuevas oportunidades laborales en Barranquilla”. Arrendó por anticipado un apartamento por seis meses, montó su clínica con el nombre DocRini y empezó a ejercer la especialidad en rehabilitación oral. 
 
“En la actualidad, Colombia se está perfilando como un destino muy grande en turismo de salud. En Barranquilla ha habido mucha inversión en el sector de las clínicas en los últimos años y están llegando personas del exterior que buscan realizarse procedimientos. Sin embargo, y a pesar de que hay una gran oferta, considero que la clave del éxito de una clínica odontológica está en su calidad y en la manera en la que se entienden las necesidades y se brinden las soluciones pertinentes a los pacientes”, añadió. 
 
Asegura que en la actualidad hay “un boom” de procedimientos estéticos que antes eran realizados exclusivamente por “cirujanos plásticos o dermatólogos”, que hoy día son practicados por los odontólogos en Chile. 
“Desde hace 10 años el bótox y el ácido hialurónico son aplicados por odontólogos, porque conocemos muy bien la musculatura facial y tenemos la licencia para realizarlos. En Barranquilla, también se están empezando a ver centros de odontología enfocados en este ámbito”, afirmó. 
 
Rinaldo junto a Shaki, la labradora de seis años y “compañera fiel” que lo acompaña en sus carreras. 
 
Así también, manifiesta que la práctica de tratamientos como el diseño de sonrisa y el blanqueamiento “se están saliendo de control”. 
 
“El gran inconveniente es que hay muchos odontólogos recién graduados que toman la decisión de hacer cursos de tres días sobre estas prácticas y con eso suponen que ya lo saben todo. No se trata de ponerle arbitrariamente una dosis de resina a una persona. Es esencial hacer un análisis clínico antes, evaluar el estado de la persona y hacer una radiografía si es pertinente, ya que a partir del caso, las primeras soluciones pueden derivar en una ortodoncia o en un procedimiento quirúrgico. Hay que tener presente los peligros de tener dientes grandes, pues se pueden originar problemas articulares”, agregó. 
 
En su tiempo libre, Rinaldo lidera diplomados y dicta clases a estudiantes y odontólogos generales que quieran “perfeccionar alguna técnica”. Disfruta cocinar una variedad de pastas y pasar tiempo con su “compañera fiel”, Shaki, una labradora de 6 años. 
 
Otra de sus pasiones es correr. Todos los días se levanta a las 4:20 de la mañana y sale a recorrer las calles de la ciudad con un grupo de amigos. También ha participado en varias carreras locales. Pero, sin duda, añade que uno de sus grandes logros como runner aficionado fue correr una maratón de 42 kilómetros en Santiago de Chile, en el 2016. 
 
“Para mí, correr es un placer. Ya es una costumbre para mí e incluso lo he hecho acompañado de Shaki en recorridos de 5 a 10 kilómetros y también ha ganado varias competencias”, afirmó. 
 
Hoy día está enfocado en construir su propia academia de diplomados con el propósito de poder compartir su vocación y explorar su faceta como docente. 
 
“Espero poder seguir creciendo personal y profesionalmente en Barranquilla, una ciudad que me ha dado grandes satisfacciones”, manifestó.

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