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Perfil 12 de Octubre de 2019

“El ejercicio de la odontología debe ser orientado a la prevención”

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Foto: John Robledo

El barranquillero Juan Janer es odontólogo y cuenta con su propio consultorio. Cree que el dinero no debe justificar la práctica de tratamientos innecesarios en los pacientes.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Juan Antonio Janer Moreno, de 48 años, es odontólogo de la Universidad Javeriana y cuenta con posgrados en Rehabilitación Oral y Osteointegración. En 1996 realizó sus pasantías en Bogotá, de la mano de dos profesores reconocidos a nivel nacional, llamados Pablo Rueda y Enrique Echeverri. Luego, sintió deseos de reforzar el idioma inglés en el exterior y, al culminar dichos estudios, decidió regresar a su amada Barranquilla, donde no dudó en emprender y en crear su consultorio odontológico.

se considera una persona observadora, minuciosa y perfeccionista, quien cree en que la experiencia en cualquier campo es importante, pero “solo puede ser adquirida a través de la práctica”. Fue docente por más de 10 años de pregrado y de posgrado en la Universidad San Martín, en Barranquilla, y durante este ejercicio se dedicó a asesorar a muchos estudiantes en sus proyectos de grado.

P ¿Por qué la odontología?
R Cuando tenía 16 años, mis amigos estudiaban la carrera y, en un paseo, la profesión terminó siendo tema de conversación, a partir de ahí empezó a llamar mi atención (...) yo creo que la odontología es de mucho detalle y tiene la particularidad de que combina la ciencia con el arte.

P ¿Y la rehabilitación oral y osteointegración?
R Esta área pertenece a la odontología estética. Básicamente se encarga de restaurar los dientes parcialmente o totalmente perdidos, lo que para mí fue y sigue siendo fascinante.

Para Juan, es indispensable que las personas asistan al odontólogo dos veces al año, como mínimo.

P ¿Cuándo creó su consultorio?
R En 1997.

P ¿Cómo fue el proceso de materialización?
R Primero elegí el lugar donde quería que funcionara, recuerdo que tenía 25 años y que había empezado solo. Por fortuna cuando inicié, conté con la ayuda de mis padres porque al principio no es nada fácil. Uno se imagina que solo es cuestión de prender el aire del consultorio, sentarse, esperar a que toquen la puerta y se llene de pacientes. Yo tuve días en los que permanecía sentado y no pasaba nada, esto me enseñó que las cosas no eran fáciles, que debía moverme a buscar a mis pacientes.

P ¿Quiénes fueron sus primeros pacientes?
R Mis familiares (risas).

P ¿Lo más difícil y lo más gratificante de su profesión?
R Lo primero, iniciar y tener clientes. También, que haya alguna complicación en algún tratamiento porque, como todo, en el área de la salud pueden presentarse. Y lo segundo, creo que es cuando uno rehabilita a algún paciente, pues siento que le aporta a la autoestima. Nada como ver una sonrisa en el rostro de las personas.

P ¿Cómo ve su profesión?
R  Es mi pasión, pero creo que en este ámbito muchos profesionales se han olvidado de la importancia de la prevención. Más vale prevenir que curar. En mi época cuando estudiaba el enfoque era muy preventivo, recuerdo que nos decían que debíamos llevar  a un paciente, si este no estaba sano, teníamos que hacer que estuviera sano y a lo largo de la carrera debíamos mantenerlo del mismo modo; si era sano, el trabajo era mantenerlo sano. Y este debe ser el objetivo de la carrera. Hoy día muchos esperan a que el paciente se enferme para curarlo porque resulta siendo mejor remunerado a nivel económico.

P ¿Qué opinión le da al popular diseño de sonrisa?
R  Hay pacientes que llegan a mi consultorio pidiéndolo y cuando tengo estos casos hablo con ellos y les aclaro que es una herramienta con la que se planifica lo que la persona necesita. Aun así la gente pide los dientes forrados de canino a canino con un material de color blanco que no corresponde al tono real de los dientes. Desafortunadamente, como este procedimiento se hace en pocas citas y es muy bien remunerado, hay quienes lo realizan.

P Entonces, ¿usted le dice sí o no al diseño de sonrisa?
R  Sí, siempre y cuando sea el correcto porque este tiene sus indicaciones. Esencialmente debe ir conforme a lo que requiera el paciente. Cabe aclarar que quienes se lo realizan estarán ‘casados’ con el odontólogo.

P ¿Cuáles son las recomendaciones para el correcto cuidado oral?
R  Las visitas al odontólogo deben ser, como mínimo, dos veces al año. Las personas que tienen trabajo de restauración en boca, y diseño de sonrisa,  entre otros, deberán asistir de tres a cuatro veces al año porque necesitan una revisión más periódica.

P  ¿Proyectos?
R Le estoy apostando a la odontología digital. En marzo de este año viajé al exterior a hacer un curso sobre esta temática.

P ¿Qué es la odontología digital?
R Gracias a los avances de la tecnología, existen equipos y aparatos que permiten tomar las impresiones de los dientes, en forma de escáner. La odontología va hacia allá.

P ¿Qué pasatiempos tiene?
R Hacer ejercicio, trotar, cuidar mi salud, ir a cine y ver televisión.

P ¿Tiene hijos?
R Sí, tengo dos: Camila, de 11 años y Juan Andrés, de 9.

P ¿Qué significado tienen para usted?
R Son mi todo y mi felicidad.

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