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Perfil 28 de Diciembre de 2019

“Cualquiera puede usar un dron, pero no cualquiera lo puede volar”

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Foto: Orlando Amador

El ingeniero eléctrico David Cybul ha llevado sus imágenes, tomadas con drones, a ciudades como Nueva York. También ha exhibido su trabajo en Barranquilla, su tierra natal. Conozca detalles de su trayectoria.

Jandy Aponte Leguízamo
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Cuando se le menciona la palabra ‘dron’ a David uno de los primeros recuerdos que viene a su mente es cuando tomaba uno de sus aviones de madera y en una de las alas le incrustaba una gran cámara, lo que le permitía captar una imagen desde una distancia considerable del suelo.

Para él, en ese entonces, el aeromodelismo ya hacía parte de su vida, y trataba de reflejarlo diariamente haciendo este tipo de prácticas con personas que compartieran la misma pasión. “A medida que iba progresando la tecnología, empezamos a hacer drones con palitos. Cuatro motorcitos, se colgaba una cámara abajo ¡y para arriba!, sin ningún tipo de control exacto. Se perdieron muchos así, se nos caían, y digo ‘se nos caían’ porque habían otras personas que también estaban con eso”. 

Con el tiempo, este ingeniero empezó a obtener mejores equipos, reconociendo a su vez que, aunque empezaron a abrirse paso bajo el nombre de “drones”, él ya tenía conocimiento de los mismos desde mucho antes.

A su vez, este hombre, en medio de su pasión y gusto infinito por las fotografías aéreas, decidió entonces ofrecer sus servicios, concluyendo que las imágenes y  videos  tomados  desde cierta altura, podrían beneficiarlo no solo a él, sino a empresas y personas que buscaran documentar algún proceso en particular. “Se hace como un dossier de un lote vacío, por ejemplo, para que al momento de ser invadido haya una documentación (…) Documento obras, realizo videos inmobiliarios, publicitarios, entre otros, en alta definición”. 

En medio de la práctica y su trabajo, David reconoce que no ha tenido muchos incidentes, sin embargo, recuerda una que otra situación en donde sus drones sufrían alguna falla y se chocaban. También recuerda que después de muchos años en este oficio, uno de sus aparatos más costosos se cayó hace poco a un río y no logró recuperarlo.

También ha presenciado, por ejemplo, en eventos sociales, incidentes como el que ocurrió en un matrimonio, donde una persona que manejaba un dron se cortó una pierna, ya que no pudo tener el control del mismo. 

David Cybul y su familia viven en un apartamento ubicado en el quinto piso de un edifico. En su sala, tiene grandes cuadros que ilustran distintos escenarios que este padre de dos hijos ha podido captar desde un ángulo de 360° en diferentes viajes. Estos son muestras de sus más recientes exposiciones, que, reconoce, han sido un total éxito. “Cuando llegan aquí se me llevan los cuadros, termino vendiéndolos de esa pared”, dijo el fotógrafo. 

Cybul en algunas de sus paredes tiene enmarcadas las fotografías que ha tomado con sus drones. En un futuro se ve innovando en su profesión.

Su esposa, Sandra Leventhal, afirma que desde un comienzo, cuando empezó a mostrar sus gustos por las fotografías aéreas al realizar experimentos con aviones de maderas y demás, pensaba que su marido se había enloquecido, “(…) ¿porque cómo así que va a montar una cámara de vídeo y se va a poner a hacer una película desde arriba? ¡En ese momento a nadie se le había pasado por la cabeza esa posibilidad!” Expresó. 

“Hay una magia detrás de todo lo que hace David y yo creo que es una magia intuitiva. Muchas personas pueden desarrollar una cantidad de habilidades y tener facilidad para aprender técnicas”, agrega Sandra. 

Sobre el arte detrás del oficio, Cybul también concuerda con su esposa en que se debe tener un tipo de conexión entre ciertos aspectos para realizar la toma perfecta. “Subirlo es una cosa, pero manejarlo, tener la pericia del dedo, la conexión ojo–mano es otra. Cualquiera puede usar un drone, pero no cualquiera lo puede volar”, dice. 

Hoy día, las ideas deben estar llenas de innovación para que se abran paso en un escenario de emprendimiento y éxito, eso comenta David, quien reconoce que no fue fácil crear su propio negocio, por lo que aconseja a las personas a que crean en lo que están haciendo, tengan la paciencia necesaria y no regalen su trabajo. “El costo de las cosas no es el producto ni que te lo hagan, es que la persona que lo ofrece sabe lo que está haciendo”, señala. 

Respecto a cómo se ve este padre de familia en algunos años responde que trabajando en su oficio, innovando y tomando más fotografías, llevando sus imágenes a todos lados y teniendo la certeza al mismo tiempo que es muy probable que como emprendedor fracase.

Algunas de las fotografías de Cybul han sido publicadas en distintos medios. También destaca el haber realizado una exposición llamada ‘El Poema de los Drones’ en el año 2018; que sus imágenes han llegado a ciudades como Nueva York; y que sigue trabajando para mejorar sus servicios. 

Sus inicios...
“A medida que iba progresando la tecnología, empezamos a hacer drones con palitos”.

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