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Perfil 16 de Marzo de 2019

Ana María Osorio, 18 años de entrega al Carnaval

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Foto: Orlando Amador.

Escribir un libro y culminar una maestría son algunos de los objetivos futuros de Ana María.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP

Esta barranquillera asegura que su vocación es fortalecer el legado cultural de la fiesta más importante del país mediante la comunicación. Confiesa que en la actualidad vive cada día con “plenitud y alegría”.

Ana María Osorio Gómez nació el sábado de Carnaval de 1980. Mientras la Arenosa celebraba su tradicional Batalla de Flores, Ana María llegó al mundo en el marco de la fiesta que, años después, se convertiría no solo en una de sus principales pasiones, sino en su proyecto de vida. Con cariño y nostalgia, la actual directora de Comunicaciones de la organización Carnaval de Barranquilla S.A.S recuerda que creció disfrutando de las carnestolendas y aprendiendo del legado de sus hacedores. 

“De hecho mi nombre está inspirado en el nombre de la reina del Carnaval del año en que nací, Ana María Donado. Soy de familia carnavalera, de pequeña bailé en cumbiambas en el colegio, recuerdo que mi primer atuendo de Carnaval fue el de cumbiambera cuando tenía un año. Mi papá es cumbiambero y en mi familia muchos pertenecen a distintas danzas y comparsas. Mis papás siempre me enseñaron a valorar nuestra fiesta, a sus hacedores, a respetar la tradición. El amor al Carnaval lo aprendí desde casa”, explicó. 

Esta barranquillera es Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Autónoma del Caribe. Tiene especializaciones en Periodismo Económico y Político, en Gerencia de la Comunicación Organizacional y en Comunicación para el Patrimonio Inmaterial, esta última cursada en la Universidad de La Habana, en Cuba. 

Ana María se considera a sí misma como “alegre, cálida y amable”. 

Asegura que conoció a la organización del Carnaval de Barranquilla gracias a un trabajo de una materia de publicidad de la universidad. Agrega que en ese entonces la Casa del Carnaval estaba recién inaugurada, ya que solo tenía un año de apertura. Su misión como estudiante era crear un trabajo de promoción de esta institución. Fue entonces cuando quedó maravillada por la labor de contribuir a esta fiesta y de inmediato supo que ese era el lugar donde ella quería estar. 

Empezó como practicante en el área de prensa. Desde el primer día recuerda sentirse “feliz” de trabajar en una organización que la representa como barranquillera, que le permite “crecer personal y profesionalmente” y conquistar nuevos retos todos los días. 

“El Carnaval es una fiesta viva, que siempre se está reinventando de acuerdo a las necesidades de los barranquilleros. Al estar al frente de las comunicaciones de esta fiesta, trabajamos todo el año con un equipo que hoy día se ha convertido en mi familia. Hay mucho apoyo y eso hace que tengas un ambiente laboral muy agradable y chévere”, manifestó. 

Para ella, uno de los principales desafíos a los que se enfrenta el Carnaval, a nivel de comunicaciones, es contar la tras escena de la fiesta, más allá de los desfiles, eventos y conciertos. En cuanto a la organización, espera poder seguir contribuyendo a la sinergia de esta institución y fortalecer el vínculo con los hacedores, los medios de comunicación y las autoridades. 

“Detrás del Carnaval hay historias maravillosas de vida. Hay familias que trabajan todo un año por esta fiesta. En las carnestolendas está la esencia de lo que somos como país y ciudad. Se vive la alegría, la cultura y los valores. Es un reto comunicacional poder contar por qué es la fiesta de todos los colombianos”, agregó. 

Sobre la edición de este año, Ana María establece sentirse “satisfecha”, pues se cumplió con los  objetivos de hacer un enfoque musical en distintos sectores de la fiesta, musicalizar los desfiles y hacer un gran homenaje al centenario de Esthercita Forero. 

Este año espera hacer realidad varios proyectos. A nivel personal, confiesa que sueña con convertirse en mamá y en fortalecer su “microfamilia”. También manifiesta que quiere culminar una maestría y anhela tener la oportunidad de compartir su experiencia profesional con “futuros comunicadores” en un campus académico. 

Ana María confiesa que trabaja en Carnaval de Barranquilla S.A.S todo el año, junto a un equipo que en la actualidad considera como su “segunda familia”. 

En su tiempo libre, afirma que disfruta leer la revista dominical de EL HERALDO, estar en el mar, asistir a clases de rumbaterapia y compartir con sus amigos y su esposo, Luis Rodríguez. 

“Me considero una persona muy familiar. Lo más maravilloso que tengo en mi vida es mi familia: mis papás y mi hermano. También soy una persona amiguera, soy de gente, de calle”, comentó. 

Para Ana María, una meta por cumplir es poder escribir su propio libro. Ha aprendido en el ejercicio de las comunicaciones que hay que “dejar huellas que trasciendan”. Además, puntualiza que es una mujer que vive a “plenitud” y que siempre le pone “el corazón” a cada tarea que realiza. 

“Pienso que lo más bonito de mi profesión es conocer gente maravillosa. Gente que ama el Carnaval, que ama la ciudad. Los hacedores son muy cálidos, ellos te inspiran todos los días, te llenan de amor y te permiten conocer el significado de esta fiesta”, afirmó.

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