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Gente Caribe 02 de Diciembre de 2010

Papá Noel pasó por Barranquilla

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Hernando Grisales tiene casi 40 años interpretando el personaje de Papá Noel. Su barba y cabellera no son postizas y mucho menos la gordura característica del icono navideño que lleva alegría y regalos a los niños con su escandaloso jo, jo, jo.

“Por primera vez me vestí de Papá Noel ante el público en el antiguo almacén Sears en Barranquilla. Allí hicieron una convocatoria y salí favorecido. Estaba muy joven, tenía 13 o 14 años. En esa ocasión se monto un show en el que llegaba en helicóptero y los niños muy emocionados me recibieron.

De ahí en adelante comencé a descubrir ese profundo mundo interior que tiene que ver con la espiritualidad de la Navidad”, comenta Hernando quien añade que empezó a tener más conocimiento de este personaje en la novena de la señora Juanita Bautista Miranda a la que asistía en el barrio Boston, aunque la primera imagen que guarda en su memoria fue un Santa Claus inflable que le regaló su padre un diciembre.

Pero este Santa, oriundo del municipio de Santana, Magdalena, no se limita simplemente a disfrazarse y va mucho más allá a través del trabajo social que realiza en comunidades vulnerables, hospitales y hogares de adultos mayores. Labor que desarrolla, inclusive desde antes de establecer formalmente la Fundación Social Papá Noel de Colombia, desde donde ayuda sobre todo a jóvenes con problemas de violencia y drogas que él adopta como sus hijos.

“La fundación básicamente se dedica a activar ese poder que todos tenemos de hacer el bien a los que nos rodean. Ayudarle a los demás, en la medida de lo posible, a descubrir todo lo maravilloso que hay en cada uno y no desaprovechar las oportunidades que todos los días y en cada momento tenemos para ser felices. Por ejemplo, en una ocasión me lleve para Bogotá un grupo de más de 50 jóvenes que pertenecían a pandillas de barrios en Barranquilla que rivalizaban por territorio y en el pasado fueron amigos de barrio. Tenían problemas de drogadicción y alcoholismo. En fin, el viaje tenía como propósito visitar varios hospitales como el Franklin Delano Roosevelt y el de la Misericordia. La experiencia era muy fuerte emocionalmente y cuando nos montábamos en el bus al final del día todos esos chicos comenzaban a llorar y se concientizaban de que eran inmensamente privilegiados por la salud que tenían, por su vida. Esto sirvió de laboratorio y la mayoría se reconciliaron y cambiaron su rumbo. Hoy son buenas personas”, narra Hernando con una sonrisa que trata de ocultar su espesa barba y recordando el riesgo que había asumido en ese entonces.

Y precisamente esos riesgos que corre este Papá Noel Caribe desafortunadamente provocaron que perdiera su casa donde funcionaba la fundación. Por este motivo se mudó a la ciudad de Santa Marta y desde allá sigue operando y ayudando a todos los que se lo piden. Hernando resalta que hace poco y por primera vez con el apoyo de la gobernación del Atlántico se graduaron 40 personas como gestores sociales de convivencia.

“Hay colegios que nos ayudan y permiten que jóvenes que llegan a la fundación ingresen becados, también la empresa privada como las Súper Tiendas Olímpica, vinculan personal nuestro a sus organizaciones. La mejor aventura que tiene el ser humano es la educación, es lo que siempre les digo”, afirma Hernando.

No es fácil lucir un traje caluroso como el de Papá Noel en una ciudad con el clima de Barranquilla o en cualquier otra de nuestro Caribe tropical, sin embargo el amor a la Navidad y querer regalarle un momento mágico a los niños vencen cualquier obstáculo en la mente de Hernando.

“Los niños son fuente de amor y yo me esmero por hablar con cada uno de ellos. La sociedad debería enfocarse más en ofrecerles amor y cuidado”, cuenta el magdalenense minutos antes de llegar al parque Olaya donde lo esperaban una multitud de pequeños, ansiosos por hablar con Santa y corroborar totalmente su existencia.

Hernando cree en Dios tanto como en sus capacidades para hacer el bien a los demás. Sus conceptos acerca del creador, aunque originales, concentran la esencia de lo que profesan diferentes religiones, pero a su manera. “Dios es un gran desconocido desde donde se manifiestan todas las cosas buenas que ocurren en la tierra. Dios es la capacidad de discernir sobre lo que hay en cada uno de nosotros, de poder descubrir cada día lo positivo que podemos hacer y corregir lo que en conciencia sabemos que está equivocado. Es la fuerza que nos inspira a caminar cada día y manifestarle a los demás todo lo bueno que tenemos”, concluye este convincente Papá Noel Caribe. GC

HISTORIA

Papá Noel, Santa Claus, Viejito (o viejo) Pascuero, Colacho o San Nicolás son algunos nombres con los cuales se conoce universalmente al personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños en Navidad. Está inspirado en un obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Era una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media, del que aún hoy se conservan sus reliquias en la basílica de Bari (Italia).

Se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre. Tal fue la admiración que sintieron por él que se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía, Rusia y la Lorena. Su relación con los niños nace en una de las historias que indica que alguien acuchilló a varios, entonces el santo rezó por ellos y obtuvo su curación inmediata.

Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria. Enterado de esto, Nicolás en secreto entró por la ventana y dejó una bolsa de oro en los calcetines de las niñas que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

Por: Alejandro Rosales Mantilla

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