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Moda 04 de Abril de 2015

“Nunca me imaginé trabajando en una oficina”

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Foto: Gonzalo Marroquín y José Torres

Diana Sofía Polo

Juan Pablo Jaramillo es un administrador, chef y diseñador barranquillero con una exitosa carrera en Estados Unidos. Pero sobre todo, es un trotamundos de corazón.

Juan Pablo Jaramillo puede decir que estudió su carrera universitaria en diferentes partes del mundo. Cuando se graduó del colegio Karl C. Parrish, en Barranquilla, ingresó a la facultad de Administración de Empresas del Berry College, en Georgia (Estados Unidos), gracias a una beca a la que aplicó. Dos años después se mudó a Florencia (Italia) en donde, según sus palabras, “aprendió a deleitarse con la vida”.

“Como Italia no hay ningún país. Allá aprendí a valorar la buena comida, el buen vestir, las conversaciones con los buenos amigos, esos pequeños detalles. Estuve durante un año y cuando volví a Georgia fue deprimente”, cuenta entre risas ya que admite que nunca le gustó la ciudad estadounidense.

Sería poco el tiempo que permanecería en Georgia; pronto se mudaría nuevamente a Colombia, a Bogotá, en donde empezó a estudiar en el Colegio de Estudios Superiores de Administración-CESA-, institución en la que perduró dos años. Pronto, como le ocurre cuando está mucho tiempo en un sitio, sintió  la necesidad de aires novedosos. Tenía 21 años.

“Después de estar en Bogotá decidí que iba a terminar la carrera de administración en Argentina, en la Universidad de Palermo. Paralelamente estaba estudiando para ser profesional en Gastronomía, en el Instituto Argentino de Gastronomía. Allá hice mi carrera intensiva”, cuenta Juan Pablo a través del teléfono. Se encuentra en Nueva York, en donde vive desde hace varios años. En Estados Unidos consolidó Retromarine, su exitosa marca de vestidos de baño para hombres y niños.

Diseño y comida
La carrera gastronómica de Juan Pablo inició en Playa del Carmen (México). Posterior a esto, se mudó a Miami en donde trabajó en “diferentes restaurantes de muy buena calidad”. Retromarine comenzó durante este periodo, en el 2010. “Cuando decidí meterme de lleno en esta iniciativa me trasladé a Nueva York, en donde considero que se encuentra la verdadera industria de la moda. Empecé a trabajar en la marca y en el 2012 ya me había mudado”, explica este joven emprendedor.

Su primera colección estuvo compuesta por 40 pantalonetas que expuso en el Miami Swim Show, en un puesto de exhibición que decoró el mismo. No tenía catálogo ni tarjeta de presentación, no obstante recibió órdenes de compra de México, República Dominicana y del mismo Estados Unidos. 

Poco tiempo después, Retromarine ingresó al catálogo de ventas de Saks Fifth Avenue, una de las tiendas de cadena de almacenes de lujo más importantes en el país norteamericano. Juan Pablo explica que haber logrado esto fue una  gran motivación para mudarse a la Gran Manzana y hacer crecer su negocio. 

Expansión constante
Cuatro años después, Juan Pablo está produciendo tres colecciones anuales: primavera, verano y resort, término para referirse  a las líneas que se producen en época de invierno en Estados Unidos, en la que muchas personas viajan buscando un poco de calor. La marca se vende en más de 12 países, principalmente en México, Australia, en donde tiene uno de los mercados más amplios, República Dominicana, Emiratos Árabes y diferentes partes de Europa y Asia. En Colombia  se consigue en Cartagena, mientras que en Estados Unidos se vende en diferentes puntos, Barney’s siendo uno de los más importantes.


En el diseño de sus pantalonetas predomina el uso de estampados llamativos, que evocan la estética retro de la que Juan Pablo se declara admirador. “Las películas y las fotografías viejas siempre han llamado mi atención. También el pop art y los patrones geométricos. Además de esto, mi afición por el mar y el gusto que encuentro en el estilo de vida de las ciudades costeras son mi fuente de inspiración”, explica.

Como buen emprendedor, Juan Pablo trabaja para que Retromarine alcance un nivel superior de internacionalización, un escalón que con la buena energía de esta alma viajera, seguro no será muy difícil de subir.

Las piezas creadas por Juan Pablo y su equipo se caracterizan por sus acabados limpios y por los diferentes y variados estampados que reflejan la inclinación del diseñador por el estilo visual de los años setenta. Las prendas cuentan con protección UV para asegurar la perduración del color y son sometidas a procesos para hacerlas repelentes al agua.

los viajes...
“Tengo espíritu viajero. Cuando estoy mucho tiempo en un sitio me aburro”.

Sus influencias...
“Siempre me han atraído la estética retro en las fotografías, las películas y en el modo de vestir”.

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