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Moda 25 de Enero de 2014

El hijo de Barranquilla que viste a Hollywood

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Foto: AP y tomadas de Vogue

Jeniffer Varela Rodríguez
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El nombre de Juan Carlos Obando no es muy familiar para la industria de la moda colombiana, aunque sí conocido por algunos. Pero en Estados Unidos, la historia de este diseñador es distinta. Es una de las figuras más prometedoras del panorama actual, reconocido como segundo finalista del premio CFDA/Fashion Fund, y viste a estrellas como Cate Blanchett y Amy Adams en las alfombras rojas.

Juan Carlos nació en Barranquilla hace 36 años, pero cuando tenía 15 viajó a Miami para comenzar sus estudios  en diseño gráfico y publicidad, que lo llevaron a trabajar con una compañía en Nueva York y luego en Los Ángeles, donde reside ahora. Pero la moda no estaba entre sus planes y no la vio venir.

“No sabia nada de moda, no tenía un interés definido por el negocio. A través de la publicidad tuve un proyecto en el que conocí a Silvia Tcherassi y en el tiempo que compartí con ella aprendí con ellos de su visión. Pero ese trabajo fue como director de arte, nada relativo a diseño”.

No obstante, el romance estaba comenzando. Tiempo después, Juan Carlos empezó a sentir mucha más curiosidad por el mundo de la moda, incursionando incluso en la fotografía de este tipo, y decidió hacer una colección “experimental”, algo que hizo sin ayuda de nadie y sin idea de nada.

“Fui a Sears (almacén de EE.UU) y compré una máquina de coser. A una tienda de telas y compré materiales. Comencé a investigar cómo era la creación de estas piezas. Todo empezó desde el punto de vista de experimentar, más allá de encontrar una identidad como diseñador”.

Esos intentos fueron varios, y con cada puntada iba encontrando otro camino, otra idea. En 2005, mientras hacía estos ejercicios, le mostró parte de su trabajo a Lisa Love, editora de Vogue en California. Al poco tiempo, ella lo animó a mostrarle más piezas en una reunión que tenía una invitada sorpresa.
“Cuando llegué a la reunión, sentada al lado de Lisa estaba Anna Wintour (directora creativa del grupo Condé Nast y una de las mujeres más influyentes de la industria de la moda). Querían ver mi trabajo, que les explicara mi punto de vista. A Anna le pareció raro, pero diferente a lo que había visto”.
A la poderosa Wintour le agradó su trabajo, y le ofreció apoyo para que Juan Carlos presentara una colección en la Semana de la Moda de Nueva York, ante la prensa. “Era como ir a una ciudad que no conocías y hacer una fiesta esperando que la gente llegara”.


Juan Carlos el día de la entrega del premio CFDA/Vogue Fashion Fund.

Y en efecto, llegaron. El estilo de Juan Carlos, que hasta ese momento él dice no estaba definido, gustó, y llegó incluso a ser nominado por primera vez al premio que entregan el CFDA (Consejo de Diseñadores de Moda de AMerica) y el fondo para el apoyo de moda de Vogue, Vogue Fashion Fund.
Pero aún no sentía que tenía una visión delimitada. Eso no lo detuvo y siguió experimentando, hasta que llegó el primer gran cliente: Barney’s New York, una tienda por departamentos de gran factura.

“Ellos me criaron como diseñador, corrigieron mis errores. Fue un trampolín para mi marca en otras ciudades y países”, recordó.

Luego de todo ese proceso, sintió que por fin había encontrado su norte. Lo que él llama la nuevos vestidos de noche americanos, “una actitud bastante casual” hacia este momento, inspirado además, por su Barranquilla natal.

“Nunca pensé que Barranquilla sería una influencia en mi trabajo. Pero antes mis colores eran más suaves, pausados. No tenían esa fuerza ni esa sensualidad. Esa influencia es de alguien que viene de la costa, porque las mujeres allí no solo piensan en cómo se van a ver, sino cómo lo van a pasar con el vestido. La mujer estadounidense va a un coctel un rato, la pasa bien y vuelve a casa. La mujer barranquillera come, toma y baila”.

Los vestidos de Obando no llevan plumas, lentejuelas, bordados. Plantó su visión en el uso de las telas para darle a las mujeres vestidos simples, que expresen su fuerza y su sensualidad. “Algo como una simplicidad efervescente”.

Y las mujeres han respondido. Su marca se ha convertido en una de las más vendidas en diversas tiendas especializadas, y las celebridades se muestran orgullosas de lucir sus vestidos. Y el año pasado, cuando ya se sentía plenamente preparado y encaminado, se presentó a la convocatoria del premio CFDA/Vogue Fashion Fund, del que resultó segundo finalista detrás de la firma Public School, ganando 100 mil dólares y lo que para él fue un momento surreal.

“No pude asimilar lo que pasó ese día hasta que estaba en el avión hacia Los Ángeles. El premio lo entregó uno de mis ídolos, Tom Ford. Y estaban Donna Karan, Ralph Lauren, Michael Kors. Fue mi bautizo, me hicieron sentir parte de la nueva generación de la moda”.

Y aunque hace 10 años no viene al país, Juan Carlos no olvida ni oculta su conexión con esta tierra. Dice que le encanta ser reconocido como barranquillero porque “es un lugar lleno de magia” y espera que pronto, el público pueda conocer su trabajo en Colombia, con una sorpresa que aseguró nos

traerá “en los próximos meses”. Lo estaremos esperando. gc

LAS ESTRELLAS

El trabajo con las celebridades fue complicado, pero ahora el diseñador admite que es “genial” cuando una estrella pide lucir una de sus creaciones, como lo hizo la actriz Amy Adams, que pidió un vestido que vio en el desfile.

Asegura que una de las actrices con la que más disfruta trabajar es Cate Blanchett, porque tiene un gusto exquisito. “Tienes que mandarle fotos en todo momento, su estilista está pendiente de la idea, y me parece que entiende la moda desde un punto de vista experimental y diferente”.

Luego de la temporada de premios en Estados Unidos, está trabajando con Rihanna y Miley Cyrus para futuros diseños. 

 

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