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Millennials 06 de Abril de 2019

“Los trastornos alimenticios son todavía un tabú en la sociedad”: Juliana Vélez

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Foto: Orlando Amador.

Esta psicóloga cartagenera contó su difícil experiencia al superar un trastorno de la conducta alimentaria. Hoy día tiene una especialización en este tema y trabaja por ayudar a quienes se encuentran enfrentando situaciones similares.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP
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Desde pequeña, Juliana Vélez Cabrera supo que lo suyo era superar sus miedos, obstáculos e inseguridades para ayudar a otros. Siempre se caracterizó por ser la mediadora y consejera dentro de su grupo de amigas y por tener empatía ante los problemas de los demás. Precisamente fueron estos rasgos los que la incentivaron a tomar la decisión de estudiar Psicología en la Universidad de Miami y formarse integralmente como una profesional. 

Juliana es una cartagenera de “grandes retos”. De hecho, asegura que siendo muy joven tuvo que afrontar uno que le cambió la vida. Se enfrentó a un trastorno de la conducta alimentaria que había empezado a afectar su día a día y, principalmente, su salud. Solía realizar ejercicio excesivo para quemar las calorías que consumía y a tener episodios de atracones, momentos en los que comía grandes cantidades de comida en un tiempo determinado. Fue entonces cuando supo que tenía que hacer un stop. 

“Combatir el trastorno fue muy difícil. Sobre todo cuando te percatas que en la sociedad hay muchas personas con los mismos síntomas que yo presenté, pero que son normalizados y tomados como ‘saludables’.  Empecé con terapias psicológicas dos veces a la semana, no tuve que internarme porque no llegué a ese punto de gravedad. Conforme iba mejorando, las terapias fueron disminuyendo. Pero no he dejado de tenerlas. Ahora las hago cada 15 días, sobre todo porque quiero estar emocionalmente estable para compartir mi testimonio a los demás en mi trabajo”, contó. 

Cada semana, Juliana viaja dos días a Barranquilla para atender a sus pacientes. 

A raíz de esta experiencia, Juliana tomó la decisión de especializarse en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad en el Instituto de Trastornos Alimentarios en Barcelona y complementar sus estudios en Piscología. Después, volvió a Colombia. En la actualidad trabaja entre Cartagena y Barranquilla –ciudad en la que trabaja de la mano con la nutricionista Lina Noriega– y también realiza consultas  online. 

“Hay una línea muy delgada entre lo que es saludable y lo que no lo es. Cuando hice un alto en ese estilo de vida supuestamente saludable que llevaba me puse a la tarea de mostrarles a las personas este panorama”, comentó. 

Algunos mitos

De acuerdo con Juliana, en la actualidad uno de los mitos que continúa latente es el relacionar “la delgadez con la salud”, pues algunos patrones de trastornos como la anorexia están “siendo normalizados”. Ejemplo de ello es el dejar de comer para bajar de peso. 

Así mismo, asegura que los trastornos de la conducta alimentaria no son exclusivos de las mujeres. Manifiesta que el trastorno por atracón es uno de los más comunes en los hombres y que se ve incrementado por la tendencia del fitness, ocasionando también ortorexia, una obsesión por la comida sana. 

Además, confiesa que los trastornos de la alimentación continúan siendo un tema tabú. “Todavía nos da miedo hablarlo, es algo que siempre se quiere esconder de la sociedad porque causa mucha culpa y a nadie le gusta ser señalado. Pero entre más abiertos estemos para ayudar, cada vez más podemos entender qué está pasando y comprender la realidad”, aclaró. 

Recomendaciones

Vélez afirma que siempre hay que tener en cuenta que una conducta se vuelve trastorno “cuando genera dificultad, como dejar de salir, compartir o pasar tiempo con familia y amigos”. 

“Es importante resaltar que en ocasiones no solo se trata de visitar a un nutricionista. La ansiedad que se genera de este tipo de casos tiene un trasfondo emocional que debe ser abordado por ayuda psicológica”, dijo. 

Como estos trastornos son mentales, Juliana establece que estos aparecen en la vida de las personas “como un salvavidas” al evita enfrentar “emociones fuertes”. 

“Las emociones son como la energía. No se desintegran, solo se transforman. Y si las transformamos en cosas poco saludables, deben sacarse al exterior. Además, hay que aprender a poner límites”, explicó. 
En la actualidad, el proyecto de Juliana es mostrar a las personas lo que es “la salud en realidad”, empoderar a las mujeres a que entiendan que son más que un cuerpo pues “no nos damos nuestro valor por una figura física, un peso o una talla, sino por nuestra personalidad, proyectos y objetivos”. 

En su tiempo libre, esta psicóloga asegura que le gusta leer, bailar, pasar tiempo con sus amigas y publicar contenido en sus redes sociales (@NutritionIsCure) y en su página web sobre la concientización en la alimentación. Se alejó de las dietas restrictivas, se ha dedicado a sanar emociones que tenía interiorizadas, aprendió a poner límites y hoy día se declara una mujer creyente del amor propio y la aceptación. 
“Para mí el equilibrio consiste en ser capaz de consumir todos los alimentos sin sentimiento de culpa. Ser capaz de escuchar mi cuerpo, trabajar en cómo me siento, y no en cómo me debo ver”, puntualizó. 

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