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Millennials 11 de Enero de 2020

Las dos facetas que le dan el ‘son’ al valduparense Checho Bula

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Foto: Archivo particular

De pequeño ha estado ligado a la música. En 2015 hizo su debut en la actuación, en la bionovela del cantante Diomedes Díaz. Luego estuvo en el reality ‘Hermano menor’ y después pasó a la serie de humor ‘El confesionario’.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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De profesión el valduparense Sergio Bula Luquez, más conocido como Checho Bula, es abogado; pero la música vallenata siempre ha estado presente en su vida, como un catalizador.

Siguió los pasos de su tío el cantante Gustavo Bula y siempre estuvo rodeado de algunos primos que tocaban el acordeón y otros que encontraban su pasión a través de la composición. Alternativamente disfrutaba del deporte que siempre lo ha hecho vibrar: el fútbol. A los 15 años se alejó de este para entregarse por completo al canto, brindando serenatas y shows en tarimas.

Gracias a todo su recorrido ha encontrado en esta industria un mundo lleno de emociones, donde “los momentos y las historias se convierten en cantos, melodías y sonidos”. Le resulta fascinante usar la música como medio para llegar a los corazones de las personas y recibir como recompensa los aplausos y las ovaciones de la gente.

En una primera oportunidad, específicamente en 2013, lanzó de manera aficionada una canción que llevó por nombre Tengo amores, de la autoría de Yin López, un compositor oriundo de Villanueva (La Guajira).

“Con este sencillo lo que buscamos fue probar registros y hacer una primera grabación. Pero para mi sorpresa mis allegados y el público lo acogieron de buena forma. Ante esto dejé de ver lo que había hecho como una afición y empecé a visionarlo como la primera piedra que le daba vía libre a la construcción de un proyecto de vida”.

En 2016 su enfoque fue trabajar en una canción escrita de su puño y letra, llamada Cuando llega el viernes, con la que decidió entrar oficialmente al mercado musical. Sobre esta, que se trabajó en Valledupar y en algunos pueblos de La Guajira y de Cesar, dice que la respuesta fue positiva, tanto así que asegura que muchos oyentes aún la recuerdan.

En su presente su apuesta más ambiciosa es Te estoy soñando, que ayer lanzó en todas las plataformas digitales. La letra la describe como mágica. Dice que nació de un momento espiritual único y diferente.

“El mensaje principal de la canción es de entrega y de lucha por el amor. A través de esta vemos a un ser completamente enamorado, que lo que busca es conquistar o, en su defecto, conservar el corazón de una persona que admira, que es su inspiración y que es su alegría. Es una situación que muchos considerarán imposible, pero que contra los pronósticos avanza movida por el amor puro y verdadero”.

Su mejor acompañante es la guitarra. Con este instrumento ha creado letras sentidas a través de los años.

Checho Bula asegura que encuentra felicidad cuando canta en una tarima y cuando comparte tiempo de calidad con su familia y amigos más cercanos.

“En la composición considero que me va bien porque me dedico a plasmar lo que siento haciendo tanto melodías actuales como tradicionales. También hago versos vallenatos, por esto de haber tenido dinastía y de estar en el folclor de pequeño. Como inspiración tengo la vida misma y las situaciones que se presentan en ella”.

Otra faceta. El norte de Checho, de 26 años, no solo está en la música. También se encuentra en la actuación. Su primera aparición en la pantalla chica la hizo en 2015, en la bionovela de Diomedes Díaz. Pero en 2018 fue el año en el que recibió la propuesta formal para hacer parte de una producción, específicamente para la serie de humor El confesionario, haciendo presencia en dos temporadas. Allí tomó las vestiduras del personaje Mackenzie, el jefe de la peluquería del programa.

“Del personaje tengo lo guerrero y lo entregado a su proyecto, también lo poco acomplejado. Siempre trata de mirar hacia adelante, sin importarle lo que piensen de él. La nobleza es otra de sus características, ya que a pesar de tener la figura de jefe, detrás de su rudeza se esconde un corazón humilde y sensible, lo que hace más fácil que las personas de su entorno entren en cierta confianza y compañerismo con él”. 

Checho califica la actuación como “hermosa”. En este ámbito, según lo explica, las personas se dedican a prestar sus cuerpos, y herramientas físicas y orgánicas para el servicio de situaciones descritas en un guion.

“Me parece un arte magistral, así que estoy agradecido con Dios y con las personas que me condujeron hacia este camino (...) hay mucho talento costeño porque somos personas inteligentes, apasionadas y con mucha chispa. Yo estoy convencido de que tenemos la facilidad de llegar a donde queramos por tener toda la viveza del sol Caribe”.

Cabe destacar que su rostro también estuvo en el reality de Telecaribe Hermano menor, que fue grabado en la Sierra Nevada de Santa Marta, en un asentamiento arhuaco. Allí asegura que, pese haber estado pocos días, el tiempo que tuvo fue suficiente para replantear muchas áreas de su vida.

“Luego de Hermano menor decidí emprender la lucha de mis sueños sin ataduras y sin temores. Hoy día me encuentro donde quizá no hubiera podido llegar si no hubiese pasado por esta experiencia, en la que estuve acompañado de guías maravillosos y de compañeros estupendos. El reality se realizó en parejas y estuve representando al departamento del Cesar, junto con Ingrid Avendaño”. 

Hoy día su sueño más grande es consolidar su carrera artística y, como meta a corto plazo, hacer una colaboración con artistas de otros géneros.

En La actuación...
“Las personas prestan sus cuerpos para el servicio de algunas situaciones descritas en un guion”.

Un pensamiento...
“En la música los momentos se convierten en cantos, en melodías y en sonidos”.

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