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Millennials 18 de Agosto de 2018

La vocación médica que motiva a Jaime Ibarra

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Foto: Orlando Amador.

El médico Jaime Ibarra asegura que gran parte de sus logros son el resultado de haberse trazado “una serie de propósitos”.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP

A sus 23 años, este barranquillero fue condecorado en su graduación con la medalla de plata, reconocimiento entregado al mejor estudiante de Medicina de la Uninorte. Además, fue elegido como uno de los mejores médicos internos del país.

Cuando cumplió siete años, el barranquillero Jaime Andrés Ibarra Burgos empezó a sentir una curiosidad por descifrar los términos médicos que sus padres, la ginecóloga obstetra Esperanza Burgos y el médico internista y diabetólogo Jaime Ibarra, usaban a diario. De este modo, asegura que desde temprana edad despertó en él una fascinación por aprender del funcionamiento del cuerpo humano y por conocer a fondo la labor de sus papás. 
En el colegio lo suyo siempre fueron las ciencias básicas: la física, la química y la matemática pura. Precisamente fue esa pasión y dedicación a estas asignaturas lo que le permitió obtener un alto puntaje en las pruebas Icfes, logrando ocupar el primer puesto en un grupo de mil personas escogidas aleatoriamente. 
 
“Gracias a este resultado pude aplicar a la beca Mejor Icfes de la Universidad del Norte. Para mi sorpresa cuando llegué a presentar los papeles de esta inscripción me dijeron que la beca no aplicaba en Medicina, ya que el costo de la matrícula era muy alto y con ese monto se podían costear becas de otras carreras. Sin embargo, me dijeron que dejara los papeles y que luego me avisaban. Días después me llamaron y me avisaron que en reunión con el decano me habían aprobado una beca del 50%. Fue una gran noticia”, afirmó Jaime. 
 
Lleno de esperanzas y muchas metas, asegura que siempre vio en la planeación y organización adecuada del tiempo la clave para tener éxito en este nuevo reto profesional. Afirma que solía dedicarle dos horas de estudio a cada tema visto en clase, pues su filosofía siempre fue “estudiar mucho al principio de cada semestre para estar más tranquilo en los exámenes finales”.
 
Cuando llegó el momento de llevar a cabo su año de internado, tomó la decisión de ingresar a laborar ocho meses en el Hospital Pablo Tobón Uribe en Medellín, dos meses en el Jackson Memorial Hospital de Miami, Estados Unidos, y los últimos dos meses en el Hospital de la Universidad del Norte. 
 
“Una de las experiencias más gratificantes de mi carrera fue sin duda haber sido elegido en octubre del año pasado como el mejor interno de la Universidad del Norte por el Instituto Científico Pfizer para Colombia, una organización que tiene como objetivo promover la investigación en los estudiantes de medicina del país. Tuve una ceremonia de reconocimiento en la Clínica Santafé de Bogotá y, con otros 27 estudiantes de distintas instituciones, fuimos nombrados como los mejores médicos internos de nuestro año en Colombia”, añadió.
 
Manifiesta que siempre fue muy entregado a sus responsabilidades y que en ese compromiso con su carrera profesional también tuvo que sacrificar “algunos espacios con familia, amigos e incluso el deporte”. 
 
Jaime posa junto a la medalla de plata que obtuvo en su ceremonia de graduación. 
 
“Sin embargo, siento que al final todo valió la pena. A principios de julio, en nuestra ceremonia de graduación, recibí la medalla de plata, un reconocimiento que se le otorga al estudiante con el mejor promedio de toda la carrera. En ese momento sentí que había logrado uno de mis propósitos más grandes, porque ese fue mi objetivo desde mi primer día de clases. Recuerdo haber anotado en un papel que mi meta sería lograr un promedio de 4.5 y así fue”, explicó. 
 
Afirma que gran parte de estos logros se debió a la manera en la que pudo “trabajar y trazarse propósitos a corto, mediano y largo plazo”. Dice que aprendió a asimilar los fracasos y tratar de convertirlos en razones para “exigirse aún más”.  
 
“Así como yo he ido logrando mis metas, siento que todos los jóvenes pueden hacerlo y alcanzar el éxito en la universidad. Cada persona debe pensar primero en cuál es su meta personal, determinar cuáles son sus prioridades y visualizar hasta dónde se quiere llegar. Hay que tener un propósito, anotarlo y empezar a gestionar las acciones para llegar a este. También es importante destacar que cumplir los logros va más allá de una medalla, se trata de una satisfacción personal”, afirmó.
 
Jaime establece que se siente “supremamente agradecido” por el apoyo que ha recibido de su familia, amigos y novia. Ahora está concentrado en su especialización, pues agrega que quiere dedicarse a la cardiología.  
 
“Todavía no estoy seguro si me dedicaré a los niños o a los adultos. Pero si hay algo que es cierto es que en Barranquilla no hay un centro para atender a los niños en este tema y personalmente conozco solamente a un cardiólogo pediatra radicado aquí. Como mi universidad y mi ciudad me han ayudado a formarme, yo ahora quiero trabajar por la calidad de vida de los barranquilleros desde la medicina. Siempre me ha gustado investigar las innovaciones que hay fuera de la ciudad y del país para poder traerlas aquí”, concluyó

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