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Millennials 28 de Diciembre de 2019

La meta con sentido social de Álex Cujavante Luna

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Foto: Orlando Amador Rosales

El barranquillero es múltiple campeón mundial de patinaje. Hace dos años creó una fundación en la que, a través del deporte, transforma las vidas de jóvenes pertenecientes a barrios en estado de vulnerabilidad.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Álex Cujavante Luna, de 25 años, es un hombre de metas claras. Su currículo así lo evidencia. Cuenta con una lista extensa de victorias en el patinaje, gracias a su entrega y constancia. Logró ser Selección Colombia cuando tan solo tenía 15 años, título que lo convirtió en el “primer barranquillero en llegar a la selección nacional de patinaje”.

A partir de ahí empezó a sumar muchos triunfos y, a su vez, fue atiborrando el estante de su habitación con algunas medallas de oro. Hoy día es recurrente escuchar o leer su nombre en la prensa local, nacional e internacional debido a que es conocido como múltiple campeón mundial de patinaje y catalogado como el mejor corredor de patinaje del mundo.

Es evidente que su desempeño como deportista es vox populi, pero lo que poco ha acaparado los titulares de los medios de comunicación es su rol en el ámbito social. Y lo cierto es que este barranquillero desde hace dos años creó la Fundación Álex Cujavante Luna, un sueño que tuvo e hizo realidad con el fin de contribuir a su deporte y a su ciudad.

“Por mi experiencia vivida yo siempre decía que tenía que hacer algo que beneficiara a los jóvenes y al deporte de mi comunidad. Pensé en que durante el buen momento que estaba pasando tenía que empezar a dejar mi granito de arena que a futuro terminara siendo mi legado, así que dije que debía crear una fundación en la que, a través del patinaje, muchos niños y jóvenes que no tienen la facilidad económica de practicar el deporte pudieran hacerlo”.

Para Álex su fundación se enfoca en inculcarle a cada pequeño los valores y el espíritu de superación, pues considera que el patinaje, más que un pasatiempo, es un estilo de vida. Cada espacio que propicia lo ve como una oportunidad para que los padres entiendan que la mejor opción para educar fuera de sus casas es el deporte. 

“Para mí es importante que mi buen momento vaya de la mano de una gestión. Yo fui soñando la Fundación en 2016 y hasta a finales de 2017 todo se materializó. Actualmente tengo a más de 300 niños desde los cinco hasta los 17 años inscritos de los barrios La Pradera, Los Olivos, Santo Domingo, Ciudadela y La Playa, y cada vez que comparto con ellos vivo momentos de calidad que no tienen comparación alguna”. 

Se visiona expandiendo su Fundación y dándole cabida a otras disciplinas deportivas. También desea ser ‘vocero de vida’ y, a través de su experiencia, llegar a distintos barrios de la ciudad en situación de vulnerabilidad para compartir su historia, impactar positivamente y acabar con la drogadicción y las pandillas.

Álex manifiesta que el trabajo con los jóvenes se hace de la mano de un equipo de profesores capacitados en la docencia. Estos, a su vez, afianzan el trabajo de algunos monitores de cada localidad. Como proyecto de inclusión han capacitado a algunas personas de las diferentes comunidades, con el fin de que dicten clases a los jóvenes de la fundación. 

“El director técnico de la Fundación realizó una estructura por medio de la cual se enseñan los valores, toda la parte técnica del patinaje y los temas de motricidad (...) dos de los requisitos para que los niños pertenezcan a ella es que muestren buen comportamiento y un buen desempeño académico”.

Sus ‘brazos’ en este proyecto son sus padres. Tanto madre como padre han estado presentes en la materialización y consolidación del mismo, y asegura que involucrarlos le ha permitido tener otra razón para sonreír juntos. Como tareas, su madre es la encargada de los trabajos sociales, del trabajo con las mamás y con los psicólogos, entre otros roles. Su padre, por su parte, es quien lidera la estructura deportiva de la fundación, quien domina el desarrollo de los programas y el que verifica la experticia de los docentes. Sus dos hermanas también se han sumado. Dice que la mayor es quien lo mantiene informado con lo que sucede en la fundación y su hermana menor se desenvuelve como su asistente y mano derecha.

“Mis papás en ocasiones ven a los niños y me proyectan a mí cuando estaba pequeño. Me dicen que ven sus actitudes, sus ganas y sus ojos y todo esto les recuerda a mi “yo” de hace unos años. A mis padres les gusta todo lo que sucede con la Fundación, se apropian y me motivan (...) mi carrera deportiva me ha unido mucho a ellos, pero este trabajo de la fundación ha fortalecido mucho más nuestros lazos”.

Otros proyectos. El próximo año iniciará sus estudios profesionales en Derecho, en la Universidad de la Costa. Dice que es la oportunidad para formarse y ejercer su carrera favorita, que aspira terminar con honores.

Álex asegura que en su tiempo libre disfruta ver documentales de historia, descansar, compartir con su familia y gozar del mar.

“Al finalizar lo deportivo tengo como deseo, desde el área administrativa y la parte pública, aportar conocimiento y experiencia adquirida a mi departamento y a mi ciudad (...) yo sueño con ser una herramienta de transformación y de servicio”.

Álex puntualiza en que a diario practica y tiene en cuenta cuatro pilares que son importantes para él y que se resumen en: “No eres lo que logras, sino lo que superas; en la vida nos vamos a caer, pero de una caída son dos victorias; todo se tiene que construir paso a paso; y nunca debe faltar Dios en nuestras vidas”. 

Otro sueño por cumplir...
“Deseo empezar la universidad y graduarme con honores en la carrera que tanto amo: Derecho”.

Un anhelo...
“Quiero servirle a mi comunidad y me visiono siendo una herramienta de transformación”.

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