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Millennials 06 de Octubre de 2018

La filosofía de servicio que mueve la vida de José Felipe Fuenmayor

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Foto: Orlando Amador

El barranquillero, de 32 años, es uno de los cinco miembros de la junta directiva de la Fundación BKT.

Sharon Kalil

José Felipe Fuenmayor tiene como filosofía de vida servir a los demás. Este barranquillero, de 32 años, mientras crecía estuvo expuesto al éxito y al fracaso al ser deportista de alto rendimiento, labor que, según mencionó, impactó en su crecimiento personal. 
 
“Jugué tenis desde los 7 años y gracias a esforzarme todos los días logré una de las metas que tenía: ganar una beca deportiva para estudiar administración de empresas en La Universidad Purdue en Estados Unidos”, contó. 
 
De esta manera, en su formación como individuo y profesional José Felipe desarrolló un esquema que consiste en dividir sus ingresos. “Vivo con el 70%, tomo un 10% para ayudar a alguna causa benéfica, el otro 10% es para invertir en negocios y el restante para ahorrar”, dijo. 
 
Así pues, Fuenmayor gracias a su interés por retribuir “las bendiciones” que han llegado a su vida decidió, desde el 2014, ser parte de la Fundación BKT que se dedica a otorgarle becas de pregrado a jóvenes atlanticenses de escasos recursos.
 
“La misión de la organización es disminuir la brecha entre la educación superior y los jóvenes que no acceden a esta por dinero. Hasta el momento hemos becado a cinco estudiantes que ya están por graduarse”, contó este empresario.
 
BKT también se encarga de brindarle a los jóvenes seleccionados la oportunidad para que se vinculen con el sector laboral mientras estudian. “Cinco personas conformamos la junta directiva de la fundación. Todos nos movemos en distintos sectores laborales por lo que tratamos de ubicar a los estudiantes en el mercado para que tengan una experiencia laboral”, agregó Fuenmayor. 
 
En cuanto a la elección de los beneficiarios, José Felipe comentó que su equipo evalúa a los interesados a través de sus servicios públicos, para garantizar el estrato en el que están; sus notas escolares y puntajes del ICFES.
 
“Luego de seleccionar a los finalistas se hace una entrevista personal y una visita domiciliaria para conocer a la familia del joven. Dependiendo de los recursos que tengamos disponible otorgamos el número de becas”, explicó.
 
Esta fundación tiene convenios con instituciones privadas locales como la Universidad de la Costa CUC, Universidad Autónoma del Caribe y con la Corporación Universitaria Empresarial de Salamanca.
 
Por otro lado, José Felipe también emprende con su esposa, Cristina Celia, en un negocio de brownies llamado Cristy’s Brownie, que ya cuenta con tres sedes en Barranquilla. “Mi meta es que todos apoyen a la fundación, así que con la idea de tener apoyo desde el punto de vista financiero, implementamos que, por ejemplo, cada brownie que se venda sirva de ayuda para becar a un joven”. 
 
José Felipe se considera un asiduo lector y un apasionado por el crecimiento personal, es por eso que en la actualidad también se está encargando de capacitar a personas y organizaciones a través de la oratoria.
 
 “Hace tres años empecé a asistir a charlas y a leer sobre estas temáticas.Ahora tengo la intención de brindarle todo mi conocimiento al mundo”.
 
En sus conferencias invita a los asistentes a que sigan su filosofía de vivir solo con el 70% de sus ingresos, a que manejen su tiempo, se comuniquen y comporten adecuadamente con los demás y desarrollen sus metas. 
 
“A uno en el mercado no le pagan por las horas que trabaje sino por el valor agregado que brinde. El crecimiento personal no es más que mejorarse uno como persona para generar un impacto positivo en la empresa en la que se labora”, comentó este barranquillero que se considera como una persona disciplinada, amigable y extrovertida.
 
En cuanto a su rol familiar, José Felipe también se preocupa por compartir muchos momentos con su hijo Pedro, y su esposa a quienes considera como los pilares de su vida. 
 
“Soy muy persistente y dedicado con mis proyectos. A veces me paso un poco, pero ahí está mi esposa para ayudarme, por eso pienso que formamos un gran equipo. Considero que ella es más aterrizada y yo soy más apasionado con las ideas y proyectos”.
 
Ahora algunos de sus sueños son convertirse en un orador influyente “para seguir sirviendo a los demás” y lograr becar anualmente a muchos más jóvenes. 

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