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Millennials 23 de Junio de 2018

La emoción que experimenta Guillermo Otero por su primer hijo

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Foto: Orlando Amador

Guillermo Otero posa en la sala de su casa en compañía de su pequeño hijo, Juan Martín Otero Cartagena.

Carolina Vargas Hormaza - @caritovargash

Este barranquillero de 29 años es un apasionado del mundo de la construcción. El 2018 le trajo a su vida una misión mucho más intensa que ahora es su principal prioridad.

Con mucha emoción, pero a la vez un tanto nervioso, Guillermo Otero Escobar recuerda haber recibido la noticia de que sería papá. Emoción, por saber que pronto llegaría al mundo un bebé fruto del amor que existe desde hace 15 años entre él y su esposa Viviana Cartagena Serrano. Nervios, porque a pesar de todo entraría a un mundo completamente nuevo y lleno de mucha responsabilidad.
 
“Ser padre es un cambio completo en la vida de uno, ya las prioridades empiezan a ser otras. Las cosas que creías importantes pierden importancia y lo digo puntualmente porque uno antes pensaba más en cosas materiales, en cosas muy personales. Cuando te nace un hijo, eso cambia completamente. Mi prioridad ahora es él”, expresó Guillermo.
 
Este barranquillero de 29 años de edad, hijo de Guillermo Otero Vidal y Olga Lucía Escobar,  estudió en el colegio Sagrado Corazón y es egresado del programa de Diseño Industrial de la Universidad del Norte, carrera que estuvo motivada por su familia, la cual tiene una empresa de construcción que se dedica a hacer mantenimiento de obras civiles, entre otras cosas. Ya laborando decidió especializarse en Gerencia del Control de la Construcción, en la misma universidad, para luego dedicarse a crear, en el año 2013, su propia empresa de mantenimiento de maquinaria industrial y de estructuras metalmecánicas. 
 
“Desde pequeño me gustaba mucho la construcción y tenía la agilidad para dibujar, en el colegio me iba muy bien en las materias que exigían creatividad, como arte y dibujo técnico y por eso me encaminé por ese lado. Además que la experiencia que venía viendo en mi familia era por el lado de la construcción”, contó Guillermo. 
 
Guillermo Otero con su esposa Viviana Cartagena y su hijo Juan Martín.
 
En el año 2016, esta misma pasión lo llevó a darle vida a una inmobiliaria, esta vez en compañía de su esposa Viviana. A pesar de que comparten gustos parecidos en materia industrial, no fue esto lo que los unió, pues el amor de la familia Otero Cartagena inició, sin pensarlo, un primero de febrero, del año 2003.
 
Para ese entonces, Guillermo tenía tan solo 14 años de edad y sin imaginarlo, se enamoró de quién es hoy la madre de su hijo. “Una mujer que destaca” en él varias virtudes que caracterizan a un verdadero padre. 
 
“Es un súper buen esposo, pero ha sido un excelente papá. Se ha apersonado mucho en lograr una gran conexión con el bebé. Todo el tiempo está muy pendiente de las cosas, sobre todo de las idas al médico, pero también lo ha bañado, lo ha cambiado, le ha dado de comer, de todo”.
 
El 13 de diciembre del 2014, se dio finalmente por sentado y ante Dios, la unión y creación de esta nueva familia. Tres años después, el 4 de enero del 2018 llegó al mundo Juan Martín Otero Cartagena, un bebé que le ha traído a esta joven familia muchos retos nuevos, pero, sobre todo, mucho amor.
 
“El día que nació Juan Martín tuve la fortuna de estar en el parto. Antes que naciera, yo estaba bien, todo estaba perfecto, estaba tranquilo porque ese día me puse a ver en Youtube miles de videos de parto para estar preparado. Yo decía — ya yo sé cómo es esto, estoy listo— (risas). Pero no, eso cuando empieza uno se descontrola. Cuando vi que empezó a salir la cabecita del bebé, casi me sacan de la sala de parto porque me puse pálido (risas)”, recordó Guillermo”.
 
Viviana también recuerda ese día como si fuera ayer, para ella uno de los momentos más representativos fue “cuando Guillermo se tranquilizó un poco y al bebé lo ubicaron como en una cunita al lado de la cama de parto”. 
“Él se acerca y Juan Martín lo primero que hace es tomarlo de la mano, le agarró uno de los dedos y se lo apretó”, narra Viviana.
 
Desde ese preciso momento cambió por completo su vida, pues tal y como él lo afirmó, entró en un mundo donde las prioridades giraron en torno a su hijo y brotó de él, “un Guillermo que no sabía que existía”, el de ser papá.
“Sí, quiero volver a tener un hijo, hasta dos si Dios lo permite. Vamos a ver como se dan las cosas, pero esperaremos unos dos años”, concluyó Otero.
 
 
 
Playa, brisa y mar
Este padre barranquillero divide su tiempo entre el trabajo y su familia.  Sin embargo, una de las cosas que más le gusta hacer en sus tiempos libres es realizar ‘kitesurf’. Una actividad que empezó a practicar en Puerto Velero, pero ha medida que ha ido perfeccionando su técnica se ha aventurado en otras playas como las de Salgar, Bocas de Ceniza y Agua Marina, entre otras.

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