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Millennials 08 de Septiembre de 2018

El sentido social que inspira a las líderes de ‘Abrazando almas’

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Foto: Orlando Amador y Manuel Martínez.

Juntas consideran que su amistad se ha convertido en “la base” de su trabajo en equipo.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP

Para Diana Riquer, María Camila Echeverry, Maryoris Sánchez, Valeria Naranjo y María Camila Visbal contribuir al bienestar de los habitantes de calle se ha convertido en su “proyecto de vida”.

Llegamos con el propósito de abrazar sus almas sin saber que abrazarían la nuestra aún más fuerte”. Motivadas con este lema, la profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales Diana Riquer, la ingeniera industrial María Camila Echeverry, la economista Maryoris Sánchez, la estudiante de Comunicación Social Valeria Naranjo y la abogada María Camila Visbal decidieron crear ‘Abrazando almas’, un proyecto en el que vieron la oportunidad de hacer real una de sus metas más grandes: “servir a los demás”. 
 
 “Nos conocimos gracias a un voluntariado al que fuimos convocadas por una amiga que tenemos en común y que vive en Bogotá. Ella quiso tener sedes en varias ciudades de esta iniciativa social, pero por la distancia no fue posible concretar esta labor. En un principio, la idea de trabajar por los habitantes de la calle fue de ella, pero cuando todo se acabó nosotras quedamos con las ganas de seguir trabajando por ellos. Como ya nos conocíamos, y teníamos las ganas y las ideas, decidimos crear esta nueva iniciativa”, afirmó Maryoris. 
 
Así pues, Diana asegura que todas coincidieron en continuar ayudando específicamente a esta población, pues vieron que “las actividades destinadas para su bienestar eran pocas”. Agrega que a diario estas personas se ven forzadas a ser víctimas de “la discriminación y rechazo de la sociedad” por las condiciones en las que viven, su aspecto físico y su higiene. 
 
“Sabemos que están desamparados desde cualquier punto de vista. Por eso es necesario crear conciencia del enorme valor que tienen como personas, mostrar al mundo que pese a los problemas y tristezas, son seres humanos con sueños, proyectos, metas y alegrías”, agregó. 
 
Para lograr materializar el proyecto, se trazaron un reglamento, asumieron este nuevo reto como un compromiso y se pusieron a la tarea de contribuir desde sus distintas profesiones al desarrollo y éxito de la labor. 
 
El gran propósito de estas cinco amigas es convertir su proyecto social en una fundación que pueda llegar a beneficiar a un mayor número de personas. 
 
De acuerdo con María Camila Echeverry, decidieron después organizar un primer evento en la Plaza de San Nicolás, en el centro de Barranquilla, un espacio con alta presencia de habitantes de calle. Manifiesta que allí han podido “conectarse con las personas”, pues siempre están atentos a cada una de las actividades. Además, agrega que trabajar por una población en concreto les ha permitido generar también “un impacto positivo más grande”.
 
“En un principio nuestras visitas consistían en repartir, con la ayuda de voluntarios, meriendas integradas por un sánduche, una gaseosa y una galleta. Con el paso de los días nos fuimos dando cuenta que no podíamos quedarnos en solo eso y que necesitábamos un impacto mayor. Organizamos después una recolecta de ropa que tuvo mucho éxito. Luego, decidimos incluir almuerzos, arroz con pollo, específicamente, que es una comida con un componente nutricional más alto. Así hemos ido creando un cronograma en el que incluimos brigadas de salud, jornadas de higiene y belleza y actividades deportivas. Se trata de hacerlos parte de este tipo de actividades cotidianas para mejorar su calidad de vida”, añadió Maryoris. 
 
En el marco de estas jornadas y visitas, estas cinco jóvenes crearon “el pícnic”, un espacio en el que las organizadoras y demás voluntarios aprovechan para sentarse sobre manteles con los habitantes de calle para dialogar sobre “sus historias de vida, preocupaciones y anhelos”. 
 
Las historias de vida de los habitantes de calle son protagonistas en las jornadas. 
 
“A pesar de que en la calle predomina la ley del más fuerte y del más vivo, me llama mucho la atención la solidaridad y empatía de estas personas. Aunque es una población que no siempre tiene cerca un plato de comida, ellos siempre están pensando en el otro y en muchas ocasiones se abstienen de repetir un plato para que otros compañeros coman. Lo maravilloso de todo es que al final del día, lo que ellos más agradecen no es un almuerzo, sino el haber sido escuchados y haberles dado la importancia que merecen como personas”, contó María Camila Visbal. 
 
Para Diana, las dos barreras que se interponen en su camino para crear impactos positivos cada vez más grandes en estas personas son la drogadicción y el alcoholismo. “Queremos darles herramientas de emprendimiento para que puedan sacar su futuro adelante, pero sabemos que para una persona que esté bajo estos efectos es muy difícil comprender. El principal problema es que estas adicciones se derivan de la falta de afecto y las problemáticas en el entorno familiar. Lo que queremos hacer es suplir estas necesidades y demostrar que esas sustancias no son la solución”, agregó. 
 
En la actualidad, estas cinco jóvenes no solo han logrado trabajar por el bienestar de los habitantes de calle, también han fortalecido su relación de amistad. 
 
“Nos hemos hecho muy cercanas y esto hace parte del proyecto de vida de cada una. Queremos revindicar a estas personas en la sociedad y abrazar lo que ellos son como personas, pero también dejar claro que los jóvenes estamos en proceso de construir nuestras vidas y generar un cambio. Somos el futuro y tenemos esperanza, queremos plantar semillas de servicio y poder derribar prejuicios”, concluyó Valeria.
 
Jornadas de trabajo
 
 
En la actualidad, estas cinco jóvenes han liderado ocho eventos con los habitantes de la calle de la Plaza de San Nicolás. Desde noviembre de 2017 han realizado entrega de meriendas, almuerzos y ropa en buen estado. Además, recientemente contaron con el apoyo del Comité Estudiantil de Medicina de la Universidad del Norte para ofrecer la primera brigada de salud. 

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