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Millennials 03 de Octubre de 2020

Claudia Acosta: moda sostenible, artesanos y psicología

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Foto: Cortesía

La guajira es propietaria de una marca de bolsos con la que lanzó una colección de accesorios inspirada en la flora y la fauna de su departamento. A través de esta busca crear consciencia en el cuidado de lo que nos rodea.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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De niña Claudia Acosta era la psicóloga cuando jugaba con sus amiguitas. La guajira, hoy con 34 años, narra ese recuerdo que de adulta se le convirtió en realidad.

“Esta bella profesión afortunadamente me ha dado mucha gratificación, debido a las acciones significativas que tienen sus áreas en las que me he podido desempeñar. He comprendido, a través de la experiencia, la importancia que tiene el rol de un psicólogo, y la respuesta positiva que recibe en la mayoría de los contextos donde actúa (...) también soy magister en Cooperación Internacional y Gestión de Proyectos”.

Hoy día es la propietaria de la marca Bolsos Feel, que creó hace tres años. Desde un principio, este proyecto la llevó a realizar un recorrido por distintas partes de Colombia, cuyo propósito era el de encontrar fibras —como la taruya, el junco y el fique, entre otras— que sirvieran como materia prima para elaborar una variedad de bolsos. Fue así como todo emergió, involucrando el tejido hecho a mano y, a su vez, dándole protagonismo a los artesanos que día a día se dedican a diseñar accesorios como complemento.

Su fin no está centrado en solo vender. Ella busca resaltar el diseño y el trabajo de los artesanos colombianos contando una historia en cada artículo y fomentando lo que hoy conocemos como moda sostenible. Para ella este concepto no solo propone emplear materiales respetuosos con el medio ambiente, sino que también, impulsa el hecho de “generar acciones socialmente responsables, además de fomentar un comercio justo, y resaltar la cultura, sin caer en apropiación cultural”.

“Es difícil que una marca sea completamente sostenible, pero buscamos cada día aprender y hacer las cosas mejor. Trabajamos con aproximadamente 40 artesanos que se encuentran ubicados en La Junta (La Guajira), Cali, Cesar (con la fundación Manatí), Cundinamarca y Bucaramanga”.

Agrega que recientemente llevó a cabo una colección de accesorios, cuya inspiración surgió de la flora y la fauna del departamento de La Guajira.

“Mi departamento es hermoso. Tiene muchas cosas para mostrar como, por ejemplo, sus hermosas especies que siempre me las imaginé exhibidas en accesorios para, además de apreciar su belleza, crear esa consciencia de cuidado a todo lo que nos rodea; de valorarlo”.

A través de este trabajo, Claudia asegura que su propósito actual es generar acciones de cuidado para las especies que inspiraron su reciente línea de accesorios. Explica que dichas acciones están fundamentadas en la idea de crear colectivos de protección, mediante los cuales se incentive a participar desde temprana edad en el acto de cuidarnos, de cuidar a otros, de preservar tanto al  medio ambiente como a cada una de las especies que lo integran.

Adicionalmente —rescata— con el 25% de las ventas se encuentra ‘ad portas’ de ver materializado su iniciativa de contenidos pedagógicos, enfocados a la sostenibilidad, que estarán basados en la publicación de un cuento que se encuentra escribiendo, llamado ‘Cardenalito y sus amigos’. Con este busca llevar las experiencias y enseñanzas de los personajes de la historia a distintos territorios.

Claudia luce uno de los aretes de la colección inspirada en la flora y la fauna de La Guajira.

“El cuento infantil pretende fomentar pedagogía enfocada a la sostenibilidad, cuyo propósito es el de generar entornos de cuidados, a través del desarrollo de la empatía. A su vez, busca promover cuidados para sí mismo, para los demás, y para el planeta (...) el cuento tiene como característica principal la personificación de cuatro animales representativos del departamento de La Guajira: el flamenco rosado, el cardenal guajiro, la iguana y la tortuga marina, que contarán varias experiencias desde sus vivencias, proponiendo unos compromisos desde temprana edad para promover acciones que les permitan vivir en armonía con el planeta. Tengo planeado terminar la historia para fin de año. Con sus ventas regalaremos cuentos a otros niños que no tienen los recursos para comprarlo”.  

Claudia se considera una mujer sensible frente a todo lo que tiene impacto en las personas, en el mundo, en la sociedad y en el planeta. En lo que respecta a los temas de las especies en vía de extinción y el tráfico ilegal de animales, dice que empezó a interesarle en el momento en que veía cómo las noticias alrededor de dichas problemáticas eran más recurrentes. A partir de ahí empezó a revivir los recuerdos creados en las aulas de clase, justo cuando recibía enseñanzas relacionadas con la importancia de los ecosistemas y del desequilibrio ecológico que se genera cuando una especie desaparece.

“Pienso que la educación debe estar fundamentada en impartir la importancia de cuidar y respetar a los demás, y a cada una de las especies del planeta. En Colombia muchas entidades trabajan para la protección y conservación de las especies, pero sabemos que todavía queda mucho por hacer, especialmente porque el tráfico ilegal existe, debido a que hay quienes compran las especies y quienes se lucran monetariamente”.

Cree que existen entidades y colectivos en el país interesados en proteger nuestra fauna y flora, pero asegura que ese esfuerzo necesariamente debe ser respaldado por políticas que contribuyan a sus buenas acciones. Agrega que es de suma importancia que el Estado respalde las causas ambientales, no solo como una política, sino como una prioridad. Considera que preservar la vida de las especies contribuye a una verdadera riqueza, de ahí la importancia de “apostarle a una educación que origine acciones de cuidado y de pensar en las decisiones que se tomen para favorecer al país, que lo ideal es que sean pensadas teniendo en cuenta de si afectan o no al medio ambiente”.

Advierte que con su marca también tiene el objetivo de dar a conocer la mano de obra colombiana, así como contribuir al consumo responsable.

De momento —asegura— cuenta con algunas alianzas con plataformas de moda sostenible, de hecho, hace parte de la primera aplicación de moda sostenible en Latinoamérica, llamada Universo Mola.

Sueña con que la sociedad sea cada vez más sensible ante las vivencias de otros porque —en sus palabras— la empatía permite ser solidarios con los demás y comprender sus experiencias.

En su tiempo libre le gusta compartir con las personas que quiere, leer, escribir, escuchar música, y aprovechar el tiempo para crear todo aquello que complemente el propósito de su proyecto Bolsos Feel.

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