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Millennials 09 de Junio de 2018

Alfredo, María Carolina y Alfonso: unidos por el color de la belleza

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Foto: Orlando Amador Rosales

Alfredo Tapia, María Carolina Donado y Alfonso Atencio posando para el lente de Gente Caribe, en el ‘lobby’ de su oficina, en Barranquilla.

Carolina Vargas Hormaza - @Caritovargash

Los tres jóvenes barranquilleros fundaron una marca de productos cosméticos que actualmente cuenta con presencia en 80 puntos de venta a nivel nacional.

María Carolina Donado recuerda estar, hace un poco más de cuatro años, con una de sus amigas creando mezclas caseras con productos sencillos de adquirir, para lograr obtener una tinta de labial, un poco parecida a la de una importante marca, que además servía como rubor. Se trataba de un DIY (“Do it yourself”, en español, “Hazlo tú mismo”).
 
Hasta ese momento, ella no llegaba a imaginarse que ese “experimento casero” la llevaría hoy,  junto a sus partners, Alfonso Atencio y Alfredo Tapia, a posicionarse como una marca de cosméticos reconocida a nivel nacional.
“Todo empezó con una tinta que servía como rubor y pintalabios. La empezamos a hacer casera, comprábamos colorantes, glicerina y comenzamos a hacer una mezcla y la empezamos a vender a nuestras amigas de la universidad en un envase como el de pintaúñas, súper feo (risas) y a todas les encantó”, recordó María Carolina.
 
Esto la motivo a contarle sobre el producto innovador a su esposo Alfredo Tapia y al mejor amigo de él, Alfonso Atencio, con la idea de desarrollar la tinta casera que habían creado de una manera más profesional, para lograr llegar a comercializarla mucho mejor. Idea que inmediatamente conquistó el alma millennial de estos dos hombres.
 
“Ella nos contaba que para hacer la tinta se gastaba como $50.000 en productos y de ahí salían aproximadamente unas 100 unidades y cada una la vendía a $35.000 pesos y eso nos pareció bastante interesante”, contó Alfredo.
Así fue como iniciaron este viaje emprendedor, uniendo estrategias y mucha creatividad para llevar a cabo su proyecto. Sabían que no sería fácil materializarlo, pero que trabajando en equipo, lo iban a lograr.
 
En enero y febrero del 2014, según cuenta Alfonso, “comenzamos a investigar qué regulaciones sanitarias necesitábamos, buscar la manera de producirlo de una forma obviamente más profesional, con todas las reglamentaciones necesarias e iniciar con esa búsqueda de proveedores y aliados para hacer el ejercicio”.
 
Todo ese año lo dedicaron a indagar, probar, buscar el empaque adecuado, analizar las estrategias de marketing que utilizarían, principalmente a nivel de redes sociales, pues para nadie es un secreto que aplicaciones como Instagram, se han convertido en el puente perfecto entre vendedor y consumidor.
 
La complicidad y gran amistad que tienen estos tres jóvenes barranquilleros han sido claves a la hora de crear nuevas ideas.
 
“Comenzamos a trabajar con un proveedor de tecnología de empaques italianos, entonces hicimos un lote inicial de mil unidades, y lanzamos los primeros como en junio del 2014 para comenzar a probarlo con el mercado natural y en ventas por Instagram vendimos unos y la mitad o un poco más los empezamos a regalar a influenciadoras”, recordó Alfonso.
 
Así fue como nació P!nch, con el voz a voz que justamente las mujeres que influenciaban a grandes masas iniciaron a través de sus redes sociales. Esto los convirtió en el boom del momento a nivel de innovación en productos de belleza. Algo que para Alfredo, fue una carta que supieron jugar estratégicamente desde que arrancaron.
 
“Desde el inicio nosotros nacimos con las redes sociales sabiendo que debíamos usarlas a nuestro favor con el uso de la marca y hacer la exposición con mujeres influenciadoras. Un ejemplo de ellas fue @luisafernandaw, una joven que nos ayudó a despegar en cuestión de una noche”, agregó.
 
Sin embargo, ellos reconocen que como en todo negocio, no todo fue “color de rosa”. Tuvieron varios percances en los que se vieron incluso al límite de quebrar. Pero, fue esa misma crisis la que los impulsó nuevamente a crecer.
 
Pues, para lograr llegar al éxito, asegura Alfredo, “es muy importante saber que hay que pasar por muchos tropiezos. Nosotros pasamos por un momento en donde estábamos prácticamente quebrados y logramos sortear la situación para buscar nuevas estrategias que nos ayudaron a aprender y a continuar”.
 
Gracias a esto, hoy cuentan con una línea amplia de labiales que está presente en 80 puntos a nivel nacional. Dejando claro que de las caídas hay que aprender y superarse, más aun si se trata de emprender. GC

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