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La Cita Positiva 26 de Mayo de 2018

¿Estamos sobrediagnosticando a nuestros hijos?

El usuario es:
Sandra Leventhal

Uno de los retos con los que nos encontramos padres y maestros es con el deber de mantener a nuestros hijos sanos, en bienestar y considerados en su condición natural de ser humanos. Esto implica estar alerta de su salud tanto física como emocional y cognitiva, es decir que su desarrollo se de en las condiciones óptimas y que se esperan de acuerdo a su edad y al desempeño que se espera de ellos de acuerdo a su proceso de madures biológica.

Sin embargo a la hora de velar sobre su salud emocional y cognitiva, no estaremos incurriendo en el error de crear diagnósticos poco acertados sobre las condiciones de nuestros niños?

En la actualidad se dan más y más casos de diagnósticos por déficit de atención, con o sin hiperactividad, el famoso TDAH. En los colegios encontramos más y más niños que son recomendados a asistir a toda suerte de terapias complementarias y no es raro encontrar niños medicados para ayudarlos a que se queden más quietos…

Incluso ahora está un poco de moda el trastorno oposicionista desafiante que podría ser el último rotulo en el rosario de rótulos para calificar el comportamiento de los niños y adolescentes. Me pregunto hasta donde estos rótulos son acertados y si de veras estamos frente a una epidemia de trastornos en nuestra población más joven o sin no será ¿un caso de sobrediagnosis en excesus?

El diagnóstico sin el rigor científico y medico es un problema grave ya que convierte en enfermos niños perfectamente sanos que acaban siendo medicados sin necesidad de medicación y lo que es aún más dañino, comienzan a cargar con un rótulo que no les sirve para su desarrollo como seres humanos. Así chicos rebeldes que están buscando su identidad o afianzando su personalidad acaban siendo calificados como trastornados por oposición desafiante, que bien podría ser una característica natural de un adolescente.

O se habla de trastorno por déficit de atención en niños que simplemente les cuesta un poco más mantener la atención o que en muchos casos se les exige un tiempo atencional mayor a sus capacidades naturales. Están aquellos que no se pueden quedar quietos mucho tiempo debido a que se aburren con facilidad o simplemente la vida les permea de forma kinestésica.

Parecería como si el comportamiento natural de los niños y los retos comunes a la hora de enseñarles a los chicos normas, socialización, comportamiento y demás se hubiese convertido en un reto tan complejo que podríamos estar frente a un caso epidémico y patologisante de aquello que hace apenas algunos años atrás era descuido, pataletas y berrinches.

No digo que no sea necesario estar atentos a la hora de definir si el comportamiento de nuestros hijos es o no un desarrollo natural, pero sí creo que debemos comenzar a tener mucho más cuidado con los diagnósticos ligeros, influenciados por tendencias que no son necesariamente en el mejor interés de nuestra juventud. Ahí dejo la duda para que pongamos más cuidado.

sandraleventhal@gmail.com


 

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¿Estamos sobrediagnosticando a nuestros hijos?

Sábado, Mayo 26, 2018 - 00:00
Sandra Leventhal

Uno de los retos con los que nos encontramos padres y maestros es con el deber de mantener a nuestros hijos sanos, en bienestar y considerados en su condición natural de ser humanos. Esto implica estar alerta de su salud tanto física como emocional y cognitiva, es decir que su desarrollo se de en las condiciones óptimas y que se esperan de acuerdo a su edad y al desempeño que se espera de ellos de acuerdo a su proceso de madures biológica.

Sin embargo a la hora de velar sobre su salud emocional y cognitiva, no estaremos incurriendo en el error de crear diagnósticos poco acertados sobre las condiciones de nuestros niños?

En la actualidad se dan más y más casos de diagnósticos por déficit de atención, con o sin hiperactividad, el famoso TDAH. En los colegios encontramos más y más niños que son recomendados a asistir a toda suerte de terapias complementarias y no es raro encontrar niños medicados para ayudarlos a que se queden más quietos…

Incluso ahora está un poco de moda el trastorno oposicionista desafiante que podría ser el último rotulo en el rosario de rótulos para calificar el comportamiento de los niños y adolescentes. Me pregunto hasta donde estos rótulos son acertados y si de veras estamos frente a una epidemia de trastornos en nuestra población más joven o sin no será ¿un caso de sobrediagnosis en excesus?

El diagnóstico sin el rigor científico y medico es un problema grave ya que convierte en enfermos niños perfectamente sanos que acaban siendo medicados sin necesidad de medicación y lo que es aún más dañino, comienzan a cargar con un rótulo que no les sirve para su desarrollo como seres humanos. Así chicos rebeldes que están buscando su identidad o afianzando su personalidad acaban siendo calificados como trastornados por oposición desafiante, que bien podría ser una característica natural de un adolescente.

O se habla de trastorno por déficit de atención en niños que simplemente les cuesta un poco más mantener la atención o que en muchos casos se les exige un tiempo atencional mayor a sus capacidades naturales. Están aquellos que no se pueden quedar quietos mucho tiempo debido a que se aburren con facilidad o simplemente la vida les permea de forma kinestésica.

Parecería como si el comportamiento natural de los niños y los retos comunes a la hora de enseñarles a los chicos normas, socialización, comportamiento y demás se hubiese convertido en un reto tan complejo que podríamos estar frente a un caso epidémico y patologisante de aquello que hace apenas algunos años atrás era descuido, pataletas y berrinches.

No digo que no sea necesario estar atentos a la hora de definir si el comportamiento de nuestros hijos es o no un desarrollo natural, pero sí creo que debemos comenzar a tener mucho más cuidado con los diagnósticos ligeros, influenciados por tendencias que no son necesariamente en el mejor interés de nuestra juventud. Ahí dejo la duda para que pongamos más cuidado.

sandraleventhal@gmail.com

 

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