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La Cita Positiva 10 de Marzo de 2018

Educación positiva

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Sandra Leventhal

Por mi trabajo tengo la oportunidad de visitar colegios y dictar conferencias sobre como la educación necesita cambiar… Cuando visito algunos colegios, me encuentro con chicos y jóvenes desganados que con un dejo de tristeza, arrastran la maleta para entrar al colegio. Los veo desganados y con una motivación muy aja por asistir al lugar donde supuestamente debería transcurrir la parte más feliz de su vida…

Para muchos el colegio, más que ser el lugar donde van a adquirir las herramientas académicas para su formación, se convierte en una tortura que transcurre día a día. Algo no funciona bien, algo tenemos que cambiar, nuestros escolares merecen estar felices en el colegio.

Es hora de cambiar la óptica de la educación. A muchos de nosotros nos contaron que la letra entraba con sangre, y quizás no guardemos los mejores recuerdos de nuestro paso por la escolaridad, hoy en día sabemos más cosas y está demostrado que con sangre la letra no entra.

Los seres humanos no tenemos muy claro aquello que deseamos pero todos queremos ser felices, la felicidad es como un musculo que se ejercita y para esto es importante estar rodeados de una actitud positiva y aprender a desarrollar estrategias que nos permitan desarrollar estas habilidades. ¿Qué mejor que el colegio para este aprendizaje?

De eso se trata exactamente la educación positiva, un nuevo paradigma de enseñanza en un ambiente positivo donde las dificultades se miran como lo que son: Oportunidades para aprender, crecer y trascender. Donde lo más importante es la formación de cada ser humano en un marco de bienestar, compromiso y búsqueda del conocimiento.

Se trata de entregar en un marco de optimismo, respeto y tolerancia todas las herramientas necesarias de la educación, desarrollando las capacidades para el pensamiento crítico, el debate, el respeto, el valor de la investigación y las habilidades practicas del colegio en un marco de posibilidad y buena voluntad, donde el desarrollo integral de los escolares está acompañado por el derecho a florecer individualmente como ser feliz.

Aprender a manejar las frustraciones de la vida y poder desarrollar hábitos como el agradecimiento y el manejo positivo de los desengaños son herramientas tan valiosas para la vida como aprender a sumar, dividir y restar. Entrenar la resiliencia y la disciplina son habilidades igual o hasta más importantes que la capacidad de desarrollar ecuaciones de segundo grado.

Desarrollar un carácter comprometido y una personalidad amable con características analíticas es quizás más fundamental que saber todos los elementos  de la tabla periódica. Estar abierto a nuevos conocimientos, aprender a investigar, desarrollar un pensamiento flexible son las habilidades necesarias para el siglo 21.Saber aplicar el conocimiento y desarrollar una cultura colaborativa, donde resolver problemas de manera creativa, y aportar soluciones, es más constructivo que calcar mapas de geografía.

Es hora de revisar nuestra visión del colegio como un lugar donde más que cultivar el intelecto y la academia, se trata de un espacio donde radica la posibilidad de cultivar seres humanos tolerantes, competentes, creativos llenos de virtudes y sobre todo felices.

sandraleventhal@gmail.com

 

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Educación positiva

Sábado, Marzo 10, 2018 - 00:00
Sandra Leventhal

Por mi trabajo tengo la oportunidad de visitar colegios y dictar conferencias sobre como la educación necesita cambiar… Cuando visito algunos colegios, me encuentro con chicos y jóvenes desganados que con un dejo de tristeza, arrastran la maleta para entrar al colegio. Los veo desganados y con una motivación muy aja por asistir al lugar donde supuestamente debería transcurrir la parte más feliz de su vida…

Para muchos el colegio, más que ser el lugar donde van a adquirir las herramientas académicas para su formación, se convierte en una tortura que transcurre día a día. Algo no funciona bien, algo tenemos que cambiar, nuestros escolares merecen estar felices en el colegio.

Es hora de cambiar la óptica de la educación. A muchos de nosotros nos contaron que la letra entraba con sangre, y quizás no guardemos los mejores recuerdos de nuestro paso por la escolaridad, hoy en día sabemos más cosas y está demostrado que con sangre la letra no entra.

Los seres humanos no tenemos muy claro aquello que deseamos pero todos queremos ser felices, la felicidad es como un musculo que se ejercita y para esto es importante estar rodeados de una actitud positiva y aprender a desarrollar estrategias que nos permitan desarrollar estas habilidades. ¿Qué mejor que el colegio para este aprendizaje?

De eso se trata exactamente la educación positiva, un nuevo paradigma de enseñanza en un ambiente positivo donde las dificultades se miran como lo que son: Oportunidades para aprender, crecer y trascender. Donde lo más importante es la formación de cada ser humano en un marco de bienestar, compromiso y búsqueda del conocimiento.

Se trata de entregar en un marco de optimismo, respeto y tolerancia todas las herramientas necesarias de la educación, desarrollando las capacidades para el pensamiento crítico, el debate, el respeto, el valor de la investigación y las habilidades practicas del colegio en un marco de posibilidad y buena voluntad, donde el desarrollo integral de los escolares está acompañado por el derecho a florecer individualmente como ser feliz.

Aprender a manejar las frustraciones de la vida y poder desarrollar hábitos como el agradecimiento y el manejo positivo de los desengaños son herramientas tan valiosas para la vida como aprender a sumar, dividir y restar. Entrenar la resiliencia y la disciplina son habilidades igual o hasta más importantes que la capacidad de desarrollar ecuaciones de segundo grado.

Desarrollar un carácter comprometido y una personalidad amable con características analíticas es quizás más fundamental que saber todos los elementos  de la tabla periódica. Estar abierto a nuevos conocimientos, aprender a investigar, desarrollar un pensamiento flexible son las habilidades necesarias para el siglo 21.Saber aplicar el conocimiento y desarrollar una cultura colaborativa, donde resolver problemas de manera creativa, y aportar soluciones, es más constructivo que calcar mapas de geografía.

Es hora de revisar nuestra visión del colegio como un lugar donde más que cultivar el intelecto y la academia, se trata de un espacio donde radica la posibilidad de cultivar seres humanos tolerantes, competentes, creativos llenos de virtudes y sobre todo felices.

sandraleventhal@gmail.com

 

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