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La Cita Positiva 09 de Junio de 2018

Cuando el amor duele

El usuario es:
Sandra Leventhal

¿Porqué agredimos a las personas que más amamos?

Diferentes centros de investigación  en psicología, acaban de concluir un estudio que duró 30 años buscando dar respuesta a esta pregunta.
Según parece estamos más propensos a causar dolor a aquellos con los que tenemos más cercanía.

El principal reto que tiene la sicología para investigar este fenómeno radica en la dificultad que presenta reconocer por parte de nosotros mismos, cuando somos agresivos con un ser querido, muchas veces estas acciones se disfrazan con justificaciones con el ánimo de mitigar el alcance que estas puedan tener.
Podemos ser agresivos con nuestras palabras, con nuestros gestos, con acciones cotidianas e incluso podemos llegar hasta la franca violencia.

¿Qué es lo que nos lleva a esta conducta?

Como primera medida, la confianza que se construye en una relación íntima es una puerta inconsciente a un comportamiento más intolerante, por cuanto la cercanía otorga la tranquilidad de permitir un manejo más laxo, donde es normal de cierta manera violar ciertos límites que son más rigurosos entre extraños. También la cotidianidad y la cercanía pueden llegar a ofrecer escenarios de mayor proximidad donde se hace más fácil caer en estos comportamientos duros e incluso des obligantes.

Este tipo de agresiones pueden ser directas y generalmente se reconocen de manera muy clara, pueden ser momentáneas, producto de una respuesta a una circunstancia o se pueden convertir en un hábito de conducta. Entre mayor confianza y cercanía, se tiende más a ese tipo de agresión.

La agresión indirecta, que está orientada a dañar como bien lo dice su nombre de manera indirecta, por medio de otro es más común entre amigos y extraños que se acercan para compartir espacios comunes y en este camino se van haciendo cada vez más íntimos. A esta categoría, pertenecen los chismes, las calumnias y la indiferencia al otro.
Son las agresiones veladas, como "hacerle el cajón al otro" como se dice coloquialmente.

Este tipo de daño, se hace más a menudo ya que el perpetrador siente menos responsabilidad al hacerlo, puesto que no recibe respuesta directa de la víctima. Es más fácil justificar este tipo de acciones y generalmente están acompañadas por cómplices dispuestos a apoyar el daño.

Muchas veces toleramos estas agresiones en aras del amor, pero el amor llega hasta cuando la dignidad se lesiona, y estas conductas pueden crear brechas en nuestras relaciones, dañándolas, lesionándonos y creando distancia entre nuestros seres queridos y nosotros.

La mejor forma de evitar esta amenaza, es recordando que el respeto, la tolerancia y la empatía  son emociones pro sociales fundamentales para construir relaciones duraderas y sanas.

Debemos proteger lo que nos es querido,  somos seres sociales y necesitamos de nuestra familia y nuestros amigos para ser felices, el hecho que este implícito en nuestras relaciones el amor, no nos libra de la responsabilidad de protegerlo, cultivarlo y apreciarlo.

Si no somos conscientes del daño que podríamos estar haciéndole a nuestros seres queridos  estaríamos arriesgándonos a quedar solos y de la soledad solo queda una profunda tristeza.

www.sandraleventhal.com

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Cuando el amor duele

Sábado, Junio 9, 2018 - 00:00
Sandra Leventhal

¿Porqué agredimos a las personas que más amamos?

Diferentes centros de investigación  en psicología, acaban de concluir un estudio que duró 30 años buscando dar respuesta a esta pregunta.
Según parece estamos más propensos a causar dolor a aquellos con los que tenemos más cercanía.

El principal reto que tiene la sicología para investigar este fenómeno radica en la dificultad que presenta reconocer por parte de nosotros mismos, cuando somos agresivos con un ser querido, muchas veces estas acciones se disfrazan con justificaciones con el ánimo de mitigar el alcance que estas puedan tener.
Podemos ser agresivos con nuestras palabras, con nuestros gestos, con acciones cotidianas e incluso podemos llegar hasta la franca violencia.

¿Qué es lo que nos lleva a esta conducta?

Como primera medida, la confianza que se construye en una relación íntima es una puerta inconsciente a un comportamiento más intolerante, por cuanto la cercanía otorga la tranquilidad de permitir un manejo más laxo, donde es normal de cierta manera violar ciertos límites que son más rigurosos entre extraños. También la cotidianidad y la cercanía pueden llegar a ofrecer escenarios de mayor proximidad donde se hace más fácil caer en estos comportamientos duros e incluso des obligantes.

Este tipo de agresiones pueden ser directas y generalmente se reconocen de manera muy clara, pueden ser momentáneas, producto de una respuesta a una circunstancia o se pueden convertir en un hábito de conducta. Entre mayor confianza y cercanía, se tiende más a ese tipo de agresión.

La agresión indirecta, que está orientada a dañar como bien lo dice su nombre de manera indirecta, por medio de otro es más común entre amigos y extraños que se acercan para compartir espacios comunes y en este camino se van haciendo cada vez más íntimos. A esta categoría, pertenecen los chismes, las calumnias y la indiferencia al otro.
Son las agresiones veladas, como "hacerle el cajón al otro" como se dice coloquialmente.

Este tipo de daño, se hace más a menudo ya que el perpetrador siente menos responsabilidad al hacerlo, puesto que no recibe respuesta directa de la víctima. Es más fácil justificar este tipo de acciones y generalmente están acompañadas por cómplices dispuestos a apoyar el daño.

Muchas veces toleramos estas agresiones en aras del amor, pero el amor llega hasta cuando la dignidad se lesiona, y estas conductas pueden crear brechas en nuestras relaciones, dañándolas, lesionándonos y creando distancia entre nuestros seres queridos y nosotros.

La mejor forma de evitar esta amenaza, es recordando que el respeto, la tolerancia y la empatía  son emociones pro sociales fundamentales para construir relaciones duraderas y sanas.

Debemos proteger lo que nos es querido,  somos seres sociales y necesitamos de nuestra familia y nuestros amigos para ser felices, el hecho que este implícito en nuestras relaciones el amor, no nos libra de la responsabilidad de protegerlo, cultivarlo y apreciarlo.

Si no somos conscientes del daño que podríamos estar haciéndole a nuestros seres queridos  estaríamos arriesgándonos a quedar solos y de la soledad solo queda una profunda tristeza.

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