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Invitado 25 de Mayo de 2019

Sara Ordóñez, la reina que ‘recibió’ el título de luchadora

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Foto: Orlando Amador Rosales

En 2009, la copeyana fue señorita Cesar y en 2018 luchó contra el cáncer. Hoy día participa en ‘Master Chef Latino’ y cuenta con dos marcas: una de turbantes y otra de arepas a base de yuca.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Sentir que nuestra vida cuelga en un hilo y que solo se puede tener esperanza si, solo sí, ocurre un milagro, podría generar una gran mezcla de sentimientos. Sin embargo, cualquier circunstancia puede variar dependiendo la actitud con la que cada persona decida enfrentarlo, de esto da fe la copeyana Sara Ordóñez.

Hoy día recuerda que en 2009 ostentó el título de Señorita Cesar, se graduó como ingeniera industrial y más tarde logró ser especialista en Gerencia de Proyectos y magister en Ingeniería Administrativa. Al cumplir sus 33 años, su futuro se veía prometedor. Disfrutaba de un estilo de vida saludable, estaba casada con el hombre de sus sueños y había traído al mundo a su primera hija. Pero, de un momento a otro todo se tornó turbio.  

Ahora, antes de hablar de ese instante álgido, ella cuenta que al culminar sus estudios profesionales se dedicó a la Ingeniería, laborando en el área de marketing, ventas y producción. 

Como un sueño hecho realidad, aquel que era el eje central de sus juegos en su niñez, trabajó con disciplina y perseverancia para ser coronada como reina de su departamento.

“A mis 23 años me puse a buscar toda la información para contactar a la gente del concurso; así que llamando y tocando puertas llegué hasta la directora del concurso. Me presenté e hice un casting con otras chicas y finalmente me escogieron, esta noticia fue el resultado de creer en que todos tenemos las armas para conseguir lo que deseamos”, manifiesta.

De esta experiencia asegura que aprendió a conocerse a sí misma, a amarse tal cual es, a encontrarse, a entender que un concurso no tiene por qué encasillarnos en estereotipos y que la belleza de las mujeres no está en el físico, sino en lo que lleva por dentro. A partir de todo este aprendizaje, asegura que buscó influenciar positivamente, ser natural, tranquila y relajada. 

Luego del certamen, dice que empezó a tener momentos con ella misma, tratando de encontrar lo que quería para su vida. En medio de este proceso se trasladó a Estados Unidos, donde conoció a su esposo Armando Redondo.

“Apareció ese gran hombre en mi vida, que hoy por hoy tenemos ocho años de casados y una bebé de dos años. Al cabo de un tiempo me di cuenta que estaba lista para ser mamá, soltar un poco lo profesional y dedicarme al rol de mujer de casa”.

Su hija. Sara manifiesta que su bebé recibió el nombre de Victoria, una palabra que para ella tiene una connotación importante.

“Ella es el motor de mi vida y mi símbolo de amor. Desde que fue concedida tenía un gran significado, yo se la pedí tanto a Dios y desde que me la regaló, y puso en mí el deseo de llamarla Victoria, Él sabía lo que venía para mí (...) hoy puedo recordar que recibí la victoria a través de ella y gracias a su existencia, pude detectar a tiempo el diagnóstico que protagonizó por unos meses mi vida”, indica.

La patología. Al año de estar lactando, cuenta que recibió un golpe de su hija en el pecho. Luego, sintió un dolor, se palpó y de inmediato recurrió al doctor. Estando allá le habían encontrado un carcinoma en estado dos, localizado en el seno derecho, además de un gen mutado que tiende a producir cáncer de seno, entre otros.

Al escucharlo, manifiesta que, por 30 segundos, sintió que la vida se le iba. No obstante, se levantó, decidió avanzar y aunque atravesó por un proceso duro, manifiesta que no pensó en desfallecer. 
Se dio la oportunidad de llorar, para luego comprender que todo hacía parte de un proceso por parte de Dios, con un propósito contundente. 

“De rodillas di gracias por lo que estaba sucediendo. Pedí por mi hija, que quiero verla crecer y a partir de ahí mi sanación empezó. Llegó el momento en el que me tocó realizarme la mastectomía doble profiláctica, el 24 de mayo de 2018, y tuve que parar la lactancia. Más tarde empecé las quimioterapias y todo lo llevé de la mano con medicina alternativa, las culminé el 5 de noviembre (...) Todo el proceso reunió a mi familia”. 

Hoy, con una sonrisa en su rostro y llena de vitalidad, usa sus redes sociales para motivar a las personas, sobre todo a quienes padecen de cáncer. Sus publicaciones tienen palabra de vida y en estas impulsa un movimiento basado en la idea de que “las personas se pueden sanar a través de la mente y del alimento físico y espiritual”.

Proyectos. A través de la enfermedad, Sara señala que sintió la necesidad de cambiar cada receta culinaria en un plato saludable para el cuerpo, de modo que uno de sus lugares preferidos siempre fue la cocina, así como recibir clases de health coach para conocer los beneficios de los alimentos.

La cocina es para Sara el mejor aliciente. Asegura que a través de esta crea platos que satisfacen el paladar y benefician la salud de las personas.

Cuando conoció al ganador de Master Chef del año pasado, pensó en activar las notificaciones de las redes sociales del reality, esto con el fin de conocer el día de las inscripciones. Y luego de presentarse en innumerables castings, logró su cupo en Master Chef Latino, que aglutina a cocineros amateur de américa Latina.

“Hace una semana salió el primer episodio por Telemundo, en Miami. Todo ha sido grabado en Estados Unidos y los participantes, incluyéndome, mostramos que sí se puede cocinar”.

Adicionalmente, le ha apuntado al emprendimiento, creando una marca de turbantes para todas las mujeres que han padecido cáncer y para quienes deseen lucir, como ella le denomina, fashion.

“En medio de mi proceso pude darme cuenta que todas las mujeres somos reinas. Entonces, para mí el turbante es la corona de vida y de fe que Dios me regaló y, a través de sus nudos, podemos representar el amor, el poder y la fuerza que hay cuando se atraviesa un proceso duro. Esta corona no necesita que te la pongan en un concurso. Empecé comprando las telas en Barranquilla. Aquí los he diseñado, se han maquilado y les han  puesto las marquillas con el nombre Coronas de fe. Dentro de una semana haré el lanzamiento oficial”.

Cuenta con una página web, en la que ofrece todos sus productos, incluyendo unas arepas de yuca que hace con sus manos y ofrece a todo aquel que desee.

Un pensamiento...
“Es vital que en medio de una enfermedad, las personas tengan fe y sanen las heridas de su interior”.

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