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Invitado 25 de Enero de 2020

“La página en blanco es un regalo maravilloso”

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Foto: Orlando Amador.

Esta psicóloga, madre de dos hijos y administradora de empresas está vinculada al sector empresarial hace 30 años. También practica yoga y en el pasado mes de diciembre publicó su primer libro de historias de amor titulado ‘Sadi Blue’.

Kirvin Larios
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Mónica Agudelo Vallejo es el nombre de soltera de Mónica de Jaramillo. Con este último es conocida entre sus amigos, colegas y en los entornos en los que más se mueve; con el primero firmó recientemente su primer libro de cuentos, Sadi Blue, publicado en diciembre del año pasado. Gracias a esa decisión —le dijeron en librerías de Barranquilla— algunos lectores que se acercaban a los locales preguntando por la autora con su nombre de casada, se marchaban tras encontrar la publicación firmada por Mónica Agudelo, desconocida para muchos.

Quizás esas dos personas han convivido mucho tiempo en esta psicóloga, empresaria y escritora nacida en Manizales, que desde 1988 vive en Barranquilla, ciudad en la que estudió, se desarrolló profesionalmente y fundó una familia.

En la Universidad Javeriana se graduó de Psicóloga; en la Universidad del Norte estudió Administración y Finanzas. Por eso estuvo, en sus inicios, muy cerca de trabajar en el sector de la psicología organizacional, pero, como dice: “Cuando volteé a mirar estaba encargándome de otras áreas”.

En esas otras áreas ha seguido desempeñándose hasta hoy. Desde joven entró a un “mundo muy machista, el portuario y de la logística”, que la condujo a ser actualmente vicepresidenta de Trading Group International.

Lleva 30 años vinculada al mundo empresarial. Su nombre de casada le permitió encajar mejor en un entorno con poca presencia de mujeres. En medio de todo asegura haber encontrado un “espacio íntimo” en la escritura, pues al mismo tiempo que se establecía y desarrollaba en la empresa, no dejaba de escribir ni de estar vinculada a la literatura: “Toda la vida he escrito. En el periódico del colegio, en la universidad, en la empresa. Si tengo una discusión o una diferencia con alguien, me va mejor escribiendo, hago conciliaciones escribiendo. Me comunico con la gente que trabajo escribiendo. Estoy escribiendo casi todo el tiempo”.

A su hijo y a su hija, cuando eran pequeños, les contaba cuentos clásicos; pero al quedarse sin historias empezó inventarlas, volviéndolos a ellos protagonistas de los relatos.

Todos los miércoles asiste a un taller de escritura que tiene lugar en la sede de su empresa, en el que participan profesionales de distintos ámbitos. También pertenece a los grupos literarios Arcadia y Punto Seguido, y dirige la revista Notitrade, publicación de Trading Group.

Una vez a la semana toma clases de Historia en Uninorte y desde hace más de 20 años practica yoga y meditación. “Tengo una vida de ejecutiva que me mantiene ocupada”, explica, pero eso no le impide “arañarle tiempo a la vida”.

En medio de todo, la concepción de un libro nunca estuvo en sus planes. El año pasado , sin embargo, decidió que quería mostrar un trabajo de carácter individual. “Tenía varios cuentos escritos, empecé a podarlos, los mandé a un concurso en Argentina”. En ese mismo país, aunque no ganó el concurso, imprimió el libro bajo el sello Medusa Books, que ella mismo creó. “Como yo he sido empresaria, estoy convencida de que los productos hay que irlos sacando y mejorando, de lo contrario no publica uno nada”.

Hasta entonces había hecho parte de dos antologías de cuentos junto con otras autoras. Sadi Blue lo presentó el 4 de diciembre en el Salón Imperial del Country Club y vendió, según cuenta, 280 ejemplares. También en España, el 18 del mismo mes, lo presentó en el Gran Hotel La Perla, el complejo de la ciudad de Pamplona (España) conocido por haber tenido como huéspedes a Ernest Hemingway, Charles Chaplin y Orson Welles.

Sobre los cuentos que componen su libro, dice: “Son la fotografía de un momento cotidiano, pequeños fogonazos de cosas simples. Todos tienen un pedacito de algo que he visto o he vivido, que está en mi entorno”. Por eso, aunque no abordan directamente el mundo empresarial en el que ha vivido, las historias tratan de mujeres ocupadas y de hombres que llegan cansados a sus casas.

“Son cuentos de amor”, explica. “Quería escribir acerca del amor en los diferentes matices. El amor de la mamá que espera el bebé, el del hijo hacia su madre, el de los abuelos. Todo desde la óptica familiar y de pareja”. El  lenguaje de los textos, dice, “es simple, pero muy sensual, porque yo soy así”.

Para Mónica de Jaramillo, este es un momento importante de su vida. Aunque haya firmado con su nombre de soltera, ambas son una y la misma, una sola Mónica, y es como si empezaran a converger en un punto o espacio vital nuevo: “Estoy en el punto en que pienso dejar de trabajar y dedicarme a lo que me gusta, que es escribir”.

Aunque reconoce que nunca se ha dedicado solamente a escribir, y dice que no le gustaría hacerlo bajo presión o porque ‘tiene’ que hacerlo —ya que la escritura es como su “pedacito de cielo”—, asegura que no siente ninguna aprensión ante la página en blanco.

“Para mí la página en blanco es un regalo maravilloso de la vida y un espacio que tengo para escribir, y no me lo quiero perder. De pronto porque nunca he estado dedicada a eso por completo. La página en blanco es el placer de plasmar cosas”.

Mónica describe que sus cuentos son “la fotografía de un momento cotidiano, pequeños fogonazos de cosas simples”.

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