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Invitado 08 de Febrero de 2020

Clementine, una gata querida en casa y en redes sociales

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Foto: Orlando Amador.

Cada mañana la gata Clementine sorprende a sus vecinos porque su dueña, Joan Velásquez, la saca a pasear con una correa. Clem, como también la llaman, se relaciona jugetonamente con otros animales. En Instagram le abrieron cuenta propia.

Kirvin Larios
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La gata Clementine fue un gato en sus primeros días, según el dictamen de un veterinario que no pudo identificar su sexo cuando todavía era muy temprano para saberlo. “Probablemente sea macho”, dijeron porque, de acuerdo con el criterio del especialista, eso era lo que parecía que se evidenciaría en adelante, cuando sus genitales empezaran a formarse más.

Así pues, no es un equívoco afirmar que hace cinco años, recién nacida, Clementine fue una gatica y un gatico, un animal al que no importaba (no se podía) definir, tan solo acoger para darle un lugar donde vivir en compañía, y para otorgarle un nombre que fuera de ella o de él, que era lo importante en aquel momento.

“Clem”, así suele decirle su dueña, la diseñadora de 28 años Joan Velásquez, quien no recuerda exactamente si le puso Clementine pensando en el sexo ‘definitivo’ del gato. En la elección de ese nombre, sin embargo, se intuye parte del cuidado que ya empezaba a darle al animal que llegó a ella como un regalo por su cumpleaños.

La gata Clementine no sabía, en principio, subir las escaleras de la casa. “Era súper consentida, siempre echada conmigo, dormía en mi cuello… Hoy sigue siendo muy amorosa, a todo el que llega lo saluda como si fuera un perrito”, dice Velasquez, insinuando también que su gata-gato a veces parece un perro —o hace cosas que tradicionalmente relacionamos con los perros—.

Todas las mañanas, por ejemplo, algunos vecinos se sorprenden de que la gata Clem salga a dar su paseo amarrada a una correa.

Joan supo que su animal aceptaría salir así cuando Mango, el perro de su hermana que vive en Bogotá, llegó a la casa durante unas vacaciones, y que cada mañana salía a pasear con correa.

 Clem, que por entonces estaba pequeña, “se quedaba desde la ventana viendo” cómo el perro, “su primito”, jugaba.

“Para buscar una forma de que no se sintiera encerrada, fui a la veterinaria, compré un collar especial para gatos y la saqué a pasear. Me di cuenta de que era una correa muy cortica y le conseguí otra. De todas manera, Clem camina poquito, se queda fija en una cosa, luego avanza y se acuesta de la nada otra vez”, agrega su dueña.

Después del paseo o salida matinal, en el patio de la casa la gata comienza a dar brincos, de un lado a otro, mira pájaros, escarba en la arena y se queda como dos horas allí.

Clem también tiene gimnasio en casa, juguetes, le gusta el concentrado y la “comidita aguada” que viene en sobres y que en ciertos momentos se la da “para consentirla”. También come pollo desmechado, cocinado y sin sal, y en pocas ocasiones salmón.

Además, la gata tiene una cuenta propia en Instagram, en la que aparece con su nombre completo: Clementine Rusty.

En las fotos la vemos jugando con un rascador, achantada en medio de un paseo, tomando el sol que entra en la casa, acompañada de su ‘primito’ Mango, durante una siesta encima de la impresora... En casi todas aparece con las pañoletas que le confecciona Velásquez con retazos de tela que utiliza en sus diseños textiles.

Otro animal con que Clem se relaciona es Toti, una perra vecina que según Velásquez es “como la mejor amiga” de su gata. “No se tienen miedo, se saludan y juegan”, añade.

Cuando Velásquez llega a almorzar, su gata la está esperando. Luego de comer, suben y se recuestan un rato. Ella la acompaña y la sigue, y en la noche la espera cuando llega de trabajar.

Un día, siendo “chiquitica”, la gata saltó desde el balcón del segundo piso, cayó y sufrió un esguince leve, que en urgencias aliviaron con ayuda de desinflamatorios. Es la única emergencia que Velásquez ha tenido con su gata, que ya salta desde el balcón y cae sin problemas.

Tal vez, al actuar de un modo u otro, Clem no se comporta ‘como perrito’, tampoco como un atleta o saltador: se comporta como Clem, la gata (o gato) de Joan.

Hace cinco años Clementine llegó a la vida de Joan Velásquez, quien le diseña las pañoletas con que aparece en la mayoría de sus  fotos. 

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