EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/54816
El diván virtual 27 de Enero de 2012

Hay que mirar la vida de cerca

El usuario es:

Compartir:

Si hay algo innegable es que los sufrimientos que padecemos están relacionados con la pérdida, condición esencial, por eso la muerte de un ser querido, la de un desconocido y el sólo hecho de pensar la nuestra, es uno de nuestros mayores quebrantos. Ahí donde se nos muestra que, no sólo la sufrimos, sino que a partir de la pérdida nos constituimos.

Esta introducción para hablar de un tema que para el psicoanálisis es primordial, ya que tiene todo que ver con los efectos en la cura de cualquier síntoma, porque su causa última se relaciona con la pérdida, y no porque suceda, eso lo admitimos conscientemente, sino por la dificultad inconsciente para aceptarla. La razón de comportamientos que dañan no sólo al otro, también al que los comete como hace poco vimos a un deportista, que de manera premeditada pisaba con inquina la mano del que le ganó en la contienda. O, del que con saña rompía una raqueta tras otra, en su incapacidad para poder soportar la derrota.

De pérdidas está lleno el camino de la vida que, además, son las que nos incitan a avanzar, pero neuróticamente y sin saberlo se nos hace imposible admitirlo. Una inconformidad que se presenta de forma variada y escondida en síntomas que afectan el cuerpo, el amor, la sexualidad, las relaciones, el intelecto, y nos llevan a pensar que el mundo es injusto.

“Si quieres soportar la vida, prepárate para la muerte”, una forma de advertir que asumir la realidad, vivir con ella y poder transformarla, sólo es posible a partir de su aceptación. De una falta que da lugar a la creación pero con frecuencia lejana, porque sumidos en la frustración, en el pataleo infantil, no podemos entender que la vida no es como la imaginamos sino como es. Es a lo que apunta el psicoanálisis, a dejar caer las fantasías que empañan la realidad que en ocasiones se presenta cruel, pero que más vale advertirla como en la anécdota de Freud, autor de la frase anterior, donde se cuenta que en los inicios de la Segunda Guerra Mundial le avisaron que estaban quemando sus libros, a lo cual respondió: -“Menos mal solo fue eso, en otra época me hubieran quemado a mí”. Afortunado pragmatismo, algo ya sabía, pues después tuvo que huir porque aún en esa época, como a muchos que no escaparon, lo hubieran quemado.

Un escritor explicaba por qué escribía, decía: “Es que la vida no soporta que se la mire muy de cerca”, y es verdad, pero hay que atreverse cuando vivimos sufriendo. Por eso la poesía le ayuda al psicoanálisis al decir de una bella manera, pero sobre todo certera, lo que a la teoría le cuesta más elaborar. Le sirve de escribano de las sinuosidades que en el mundo encontramos y en las que hay que adentrarse cuando se tiene la valentía de indagar lo propio.

Verdades escondidas que, para aquellos que tienen el valor de descubrirlas, les sirve para reconocer que el tiempo que se tiene es valioso y lo usan con escaso temor a equivocarse, porque saben que el error y el desconocimiento es lo que más nos acompaña. Que pueden avanzar en medio de la propia ignorancia sin demorarse en auto conmiseraciones, agresiones y culpas. Mientras otros, en la no aceptación de la pérdida se quedan en la impotencia y van por la vida temiendo a cada paso perderla y perder, enfermando, queriendo encubrir lo que supuestamente no debe verse, tapando como al sol con un dedo los fallidos cometidos. Es la negación, lo más negado de nosotros mismos, pero que los poetas mágicamente encuentran las palabras para decir lo que nos cuesta oír, como León de Greiff en su famoso verso: Juego mi vida/ cambio mi vida/de todos modos/la llevo perdida. Saberlo es una ganancia para no padecerla tanto. GC

Por Isabel Prado Misas
Psicoanalista
isaprami@hotmail.com

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA