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El diván virtual 01 de Abril de 2011

¿Cuál es la pregunta para la mujer?

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Las ventajas para la mujer de hoy son innegables, sólo hay que repasar los libros de historia o recordar lo que nos cuentan o contaron tías y abuelas.

Tampoco puede uno dejar de pensar en culturas en las que aún permanecen costumbres que muestran que su lugar, sigue siendo tema de cuestionamientos.

De la mano de los avances en derechos y demás logros de la mujer, hay uno que tiene toda su importancia y es lo relacionado a su deseo. Es sabido que hace bastante tiempo, ella era considerada una parte de los objetos de posesión del hombre, junto a sus animales y enseres.

También, de ella no se esperaba que gozara, y es posible que muchas, en ese tiempo, ni siquiera lo consideraran una opción. Un tiempo de sumisión que se le atribuye al hombre, pero sabemos que es a algo más poderoso: un pensamiento cultural que mueve las acciones de todos los que estamos inmersos en él.

Sin embargo, aun así, se encuentran mujeres que a través de su femineidad ocuparon un lugar en su propia vida y algunas en la historia.

Para nombrar sólo una y cercana a nuestra latitud, Manuelita Sáenz, pudo ir más allá de los preceptos exigidos. Una mujer en la que el amor y su deseo no se detuvieron ante las barreras que, para todas, eran insalvables.

Algo que nos pone a pensar ya que ella logró vivir de una manera diferente en una época en la que debía estar sujeta al acatamiento de costumbres, que fue mucho tiempo después que se consideraron obsoletas.

Es de resaltar que no lo hizo abogando por sus derechos, o reclamando igualdad, podríamos decir que se los abrogó sin permiso y obedeció a lo que como mujer sentía y no al rumbo que le era designado. Algo que hoy todavía y con toda la libertad ya conseguida, algunas siguen reclamando.

Y es probable que sea así porque se paso de una posición enteramente pasiva a guerrear con el guerrero, a reivindicar que estaba dominada sin salir de la dominación a su manera.

Algo que actualmente y con todas las ventajas a veces no se logra, porque muchas siguen sometidas, o insistiendo en una igualdad que no existe, porque si así fuera no habría encuentro en la pareja. Y en ocasiones, lo que se encuentra son mujeres que han confundido su posición con la del hombre y comportándose como él, sólo encuentran dolor o soledad.

También es muy común leer artículos en los que se hacen defensas encendidas de la mujer, llenos de estadísticas, cifras y porcentajes para dar cuenta de cambios y avances, pero especialmente de lo que falta por lograr, donde ella supuestamente siempre es desfavorecida.

Y uno se pregunta qué tan necesario es esto cuando piensa en mujeres como Gloria Valencia de Castaño y Sonia Osorio, que en estos días nos abandonaron, y a las que se les rindió un tributo merecido, seguramente no porque fueran mujeres, sino porque supieron hacerse un lugar en la cultura y en el aprecio de los hombres que conocieron y del país entero.

Una enseñanza que no se puede dejar pasar, que nos dice que la mujer cuando quiere, ellas lo lograron en tiempos más difíciles, puede ocupar el lugar que cree merecer sin necesidad de acudir a demandas desmedidas o culpabilizando al otro.

Mujeres que apreciando su belleza desarrollaron también sus talentos y no se perdieron en reclamos, y a su manera, dedicaron su vida al trabajo, a sus hijos y al amor elegido. Amores no para vivir en la retaliación y en la competencia sino para construir en lo posible esa relación que, por las diferencias, a veces se hace tan incomprensible.

Una mujer con más posibilidades, la de hoy, afortunadamente, pero también la que tendría que hacerse muchas preguntas acerca de si misma en una época marcada por lo desechable y la búsqueda del goce inmediato, donde ya lo prioritario no es su libertad sino lo que sepa hacer con ella y con su propio deseo. GC

POR
Isabel Prado Misas
Psicoanalista

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