EL HERALDO SUSCRÍBETESuscríbete a EL HERALDO
El id es:node/49914
El diván virtual 16 de Diciembre de 2011

Algo más sobre el narcisismo

El usuario es:

Compartir:

Mi artículo anterior generó algunas preguntas que es bueno comentar. Podría empezar por decir que el psicoanálisis tiene cierta similitud con la medicina, en el sentido que de ella esperamos un diagnóstico que tememos, pero al mismo tiempo acudimos con la esperanza de que lo que nos diga también nos alivie. Es decir, vamos en busca de una verdad y sabemos que hay verdades difíciles de aceptar.

Digamos que para la medicina un dictamen no es sencillo, sin embargo, después de encontrado es evidente su confirmación. Verdades que aunque se quisieran ocultar, saltan a la vista porque están en el cuerpo. Es en este punto en que el psicoanálisis difiere, porque aliviar una pena teniendo en cuenta el inconsciente cuyas huellas se escabullen, se hace indemostrable, aunque sepamos y hablemos de él, como lo muestra el siguiente comentario, no precisamente de un teórico del conocimiento sino de la sabiduría del indio Emberá: “Tenga cuidado con el mordido de culebra. Curandero primerizo. Muchos, después que el animal lo muerde se duermen, y como ellos ya se quieren morir, las culebras están para hacerles el favor. Mire bien lo que hace. No sabe usted el peligro ni lo que significa. Querer curar a quien se quiere morir”.

Una recomendación del indio para no perder su prestigio, también una anécdota que nos dice que lo que concluye el psicoanálisis no es algo que esté lejos de la intuición, lo que sí lo está es aceptarlo. Una verdad difícil de digerir, aunque convivamos a diario con ella y no sea necesaria tecnología alguna para medirla. ¿Acaso no conocemos la situación de aquellos –o la de nosotros mismos- en que es imposible apartarse del daño? Una repetición incomprensible porque supuestamente la experiencia la debería modificar, pero no la modifica y a veces nos hace sospechar que pareciera que se buscara. Es lo que en la teoría se conoce como El Goce, una forma particular de relacionarnos, no sólo con los demás, sino con algunas cosas que la vida nos ofrece, por lo cual salimos siempre dañados, que da cuenta de una forma inconsciente de gozar con el sufrimiento.

Por eso cuando aparece la pregunta: ¿Por qué hago siempre lo mismo? O, me pasa lo mismo, nos deberíamos cuidar de responder como el curandero primerizo, porque si rozamos algo de la verdad tocamos el narcisismo, que ya no se trata aquí de un mito griego, sino de una posición en la vida que produce mucho dolor, consistente en alejarse de la realidad para preservar la propia imagen, evitando el reconocimiento de la equivocación, porque lo sabemos, no hay nada que duela más.

Es por eso que el psicoanálisis evitando los consejos y recetas que generalmente fracasan, opera a través de la asociación libre, es decir, dejar hablar en voz alta al propio inconsciente que, como el corazón, tiene razones que la razón desconoce. Porque como el indio Emberá, reconoce que más allá de lo que se muestra, hay fuerzas que llevan a un sujeto a cumplir un deseo que ignora y que además si lo llega a vislumbrar, no soporta que se le muestre muy de frente. GC

Por Isabel Prado Misas
Psicoanalista
isaprami@hotmail.com

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Más de El diván virtual
27 Mayo 2016
13 Mayo 2016
29 Abril 2016
15 Abril 2016
02 Abril 2016
18 Marzo 2016
Ir a EL HERALDO