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Gente Caribe 28 de Abril de 2013

Darío Pavajeau, fundador y anfitrión del Festival de la Leyenda Vallenata

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La casa de Darío Pavajeau Molina es tan célebre como su propietario. La visitaron Gabriel García Márquez, Rafael Escalona y Consuelo Araújonoguera, y hasta el mismo presidente Juan Manuel Santos.

En cuanto a las visitas de este último, más de una foto sirven de prueba para aclarar que los encuentros no corresponden a la actualidad, ni en cumplimiento de sus compromisos como mandatario colombiano.

¡No! En su mayoría, aparece un Juan Manuel joven, cuando en compañía de su papá Enrique Santos Calderón empezaba a gozar del vallenato y sus parrandas, en Valledupar. “Somos amigos desde hace años. Él siempre se alojó en mi casa. Ahora que está de Presidente viene aquí, pero no se queda a dormir. Claro, por la seguridad”.

Daniel y Ernesto Samper, César Gaviria y otras personalidades del país, una y otra vez, también han visitado la casa de Darío Pavajeau, a quien los demás le reconocen títulos por su carisma y don de buen anfitrión. De excelente relacionista público. Él no lo desconoce, y esto lo hace sonrojar un poco. Tímidamente deja salir una sonrisa y con su cabeza hace un movimiento de aprobación.

Mientras se balancea en una mecedora de madera, trae a colación que muchas de estas amistades las conoció en Bogotá, al lado del siempre recordado Rafael Escalona, su amigo entrañable, su cómplice y compañero de parranda.

Era tanta la amistad, que en esta misma cálida casa, rodeada de árboles y de muebles de la época, se dieron animadas tertulias que terminaron en canciones o en inolvidables anécdotas.

Historias que, según Pavajeau, dieron pie a muchas de las líneas contadas en Cien años de Soledad, de García Márquez, así como también fueron registradas en Escalona, la novela que contaba la vida y obra del cantautor vallenato.

En la que también crearon un personaje con su nombre, basado en hechos de la vida real.

Dice que Rafa y él se conocieron por los papás de ambos, Clemente Escalona y Roberto Pavajeau.

Más allá de la empatía, con quienes años más tarde se convirtieron en reconocidos personajes, Darío resalta todo los que los unía.

En este grupo de loables amigos también incluye a Consuelo La cacica Araújonoguera. “Compadres no de saludo, sino de sacramento. Yo le bauticé un hijo y ella uno a mí”, dice en tono orgulloso este hombre que por más de 20 años se dedicó a la ganadería y al cultivo de algodón.

También son sus compadres Emilianito Zuleta, Jorge Oñate y Colacho Mendoza. Continúa recordando y dice que esas amistades son difíciles de encontrar, de olvidar. Eran encuentros que surgían espontáneamente. “Es que eran otros tiempos”, reitera.
Y fue precisamente en una tertulia donde nació la idea de crear el Festival de la Leyenda Vallenata, que este año celebra su edición número 46.

“Sí, soy uno de los fundadores. Estábamos en la casa del doctor Alfonso López. Ahí nos reunimos Consuelo Araújonoguera, el maestro Escalona, Miriam Pupo y el doctor López Michelsen, quien en ese entonces era el gobernador del departamento del Cesar”.
Explica que “se escogió la fecha del 29 de abril de 1968 para hacer el primer festival porque eran las leyendas vallenatas. Y aquí siempre acudieron gentes de todas partes a las peleas de gallos, y luego de las galleras, como no había festival, los músicos y acordeoneros que venían de otras partes armaban el parrandón”.

En esa primera edición se inscribieron cinco músicos. Resalta que hoy en día en las diferentes categorías participan más de 300.
En la actualidad hace parte de la junta de la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata. Suma más de 40 años en esta, y dice que nunca lo ha hecho por dinero, sino por apoyar la música de acordeón, por hobbie. “Igual que todos los que están ahí, lo hacemos por estar colaborando”.

Destaca la importancia, el auge y organización de esta fiesta, que cada año es mejor. Como buen anfitrión, cada Festival se prepara para esperar a sus grandes amigos, a quienes recibe con gastronomía cesarense y vallenato.

En estas parrandas se recuerdan anécdotas, se habla del pasado, del presente, de las letras de destacadas composiciones y hasta se baila. Pero lo único que no permite Darío es hablar de política ni de fútbol. “Yo que soy hincha del Barcelona y Junior, en una parranda no hablo de fútbol con un hincha del Real Madrid o del Cali, por ejemplo. Y con políticos tampoco hablo de política. Soy conservador y la gente piensa que soy liberal. Es que no me gusta tocar el tema en una parranda”.

Agrega que en las tradicionales fiestas que realiza, ahora en la finca, ubicada a las afueras de Valledupar, debido a que son tan concurridas que el patio resultó insuficiente, asisten políticos de diferentes partidos.

Esto demuestra que los ideales no son prioridad ni hacen la diferencia para este cesarense ejemplar, quien se casó hace 37 años con María Elisa Baute.

Por último, Darío Pavajeau manifiesta que tiene tres hijos: Vicky, Silvia y Darío José, ya profesionales y realizados, también amantes y defensores de la música vallenata. gc

Lilibeth Hernández García
lilibeth.hernandez@elheraldo.co

 

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