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Así Nos Conocimos 27 de Mayo de 2017

Ver felices a sus hijos, el principal desafío de Rochi Stevenson

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Foto: Orlando Amador Rosales

La presentadora de televisión cartagenera y su esposo, Alfredo Varela, recuerdan cómo nació el amor entre los dos, ese que los ha convertido en padres consentidores, cien por ciento comprometidos con su familia.

Inguel Julieth De La Rosa Vence
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Rochi Stevenson vio por primera vez a Alfredo Varela en 2006, durante la grabación de El desafío. Se vieron de lejos y sin darse la mayor importancia. El barranquillero, como participante del reality, tenía prohibido hablar con los miembros de la producción. A la cartagenera solo le interesaba cubrir el detrás de cámaras de los concursantes para el noticiero del canal Caracol. 

Dos meses después de finalizado el programa, Alfredo llamó la atención de Rochi, y no por sentir una atracción. Al contrario, en el medio crecieron los rumores de que Alfredo contraería matrimonio con Carolina Ángel, otra exparticipante del show. Así que, en su función periodística, ella debía confirmar aquella información.

“Yo enseguida le dije que no, que de dónde salió ese cuento. Sí estábamos saliendo, pero no me iba a casar”, recuerda Alfredo lo que le respondió a Rochi antes de colgar y registrar su teléfono. 

De ahí en adelante las conversaciones telefónicas no se hicieron esperar, cada vez eran más frecuentes, hablaban “muchísimo” y sin ningún tipo de compromiso.

“Rochi estaba saliendo de un noviazgo y yo estaba en mi cuento con Carolina. Ambos hablábamos de eso como si nada. Simplemente hicimos mucha liga porque somos costeños”, agrega él.

El 31 de diciembre de ese mismo año, los dos coincidieron en Cartagena. Después de pitos decidieron celebrar la llegada del 2007 en la Ciudad Amurallada, para entonces, con la sospecha de que ese año iniciaría su historia.

“Como hablábamos tan rico nos dimos cuenta que teníamos química, que habían muchas cosas en común —comenta Rochi—. En esas vacaciones, él hizo ‘clic’ con mi familia, eso me encantó, porque para mí la familia es superimportante. Les cayó bien a mis hermanos, a mi mamá, y viceversa”.

Como coincidencia, resultó que la familia materna de Alfredo creció en la misma cuadra donde vivió la mamá de Rochi, en Cartagena. Ambas madres hoy comparten recuerdos de su juventud. “Definitivamente todo se dio”.

El sentido del humor y el espíritu conversador es lo que mantiene unidos a los esposos Varela Stevenson, radicados en Barranquilla.

La familia primero. El 24 de diciembre del 2007, Rochi debió quedarse en Bogotá para cumplir con su trabajo en el noticiero. Alfredo decidió viajar hasta la capital para acompañarla en esa fecha, aunque para ella ya era costumbre pasar la Navidad a solas.

“Ese día llegué al apartamento y él tenía la mesa servida con la comida que a mí me gustaba: pescado, langostinos, en fin. Nos sentamos a comer y a la hora de entregarnos los regalos, yo le di el suyo y cuando fui a abrir el mío, descubrí que era el anillo”, evoca Rochi, exhibiendo su anular izquierdo, donde porta aquel detalle de compromiso, que selló el 12 de octubre del 2008.

“Mi prioridad es la familia y eso lo tuve claro desde que Alfredo me propuso matrimonio, yo decidí venirme para Barranquilla y dejé mi trabajo, todo. Mi jefe no le apostaba ni cinco a mi venida para acá, me decía que estaba retrocediendo en mi carrera, porque estaba en un muy buen momento. Pero yo dije: quiero formar un hogar como el que yo viví”, agrega.

Sin planificar, Rochi ha logrado tener tres hijos y todos por parto natural. “Yo soy muy creyente y pienso que la vía natural es esa, todo se fue dando, yo siento que papá Dios y la virgencita siempre me van guiando”, dice la mamá de Alfredo (7), Esteban (5) y la pequeña Mariana, de 4 meses.

“Cuando me enteré que estaba embarazada de Esteban, pensé: ¡Dios mío, no acabo de salir de un embarazo cuando ya me metí en otro! Pero hoy día pienso que es lo mejor que me pudo pasar, por esa amistad que ellos dos tienen”.

Conforme pasó el tiempo, los Varela Stevenson sentían la ausencia de una niña en casa. “Un día le dije a Rochi que averiguáramos si había alguna metodología, algo científico que nos pudiera ayudar a tener una niña. Fíjate, las cosas de Dios, a los dos días de tener esa conversación estaba embarazada”, cuenta Alfredo.

“Y nunca hicimos nada raro —aclara Rochi— pero sentí que iba a ser una niña desde que me enteré del embarazo, casi a los tres meses. Sí, me enteré tarde, y eso, porque me empecé a sentir mal mientras cubría la Copa América Centenario”.

Hoy, Alfredito, el hijo mayor, cree que tiene a la “mamá más hermosa”. Esteban siente que “es la mejor mamá” del mundo. Para su esposo, “lo que sobran son cualidades en Rochi”. Ella es la más consentidora de la familia y solo vive agradecida. “No tenemos queja con la vida ni con Dios, porque sí nos ha acompañado bastante”. GC

*Vestuario infantil: Andrea Milano

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