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Así Nos Conocimos 14 de Septiembre de 2019

Susana y Andrés Felipe construyen juntos sus propósitos de vida

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Foto: Orlando Amador.

Esta pareja asegura que una de las claves de su relación radica en entender y apoyar los sueños del otro. Dentro de poco, se convertirán en padres de su primogénito, Thiago Andrés.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP
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Susana Osorio Domínguez y Andrés Felipe Polo se han ido convirtiendo en el complemento del otro. Se vieron por primera vez cuando tenían diez años y desde ese momento fueron muy buenos amigos. En la actualidad, esa amistad ha permanecido intacta y, de hecho, es uno de los pilares de su matrimonio. Se casaron en 2017, después de ocho años de noviazgo. Son esposos, confidentes y los principales consejeros del otro.

“La conocí porque mis amigos del colegio empezaron a salir con el grupo de amigas de ella. Salimos hasta los 14 años, porque llegó una etapa en la que ellas empezaron a salir con otro grupo. En 2009, cuando terminé el colegio me fui a estudiar italiano y ella, francés. En Europa nos reencontramos y fue cuando realmente comenzó nuestra historia, exactamente hace diez años”, contó Andrés Felipe. 
Se ennoviaron y cuando terminaron sus estudios se mudaron a Bogotá para empezar sus carreras profesionales, pues ambos son egresados de Administración de Empresas del CESA. 

“Estudiamos juntos en la universidad, pero no revueltos. Era muy chistoso porque no podíamos estudiar ni hacer exámenes juntos, porque siempre nos caracterizamos por tener maneras distintas de hacer las cosas. Pipe es más pasivo y yo soy más acelerada. Además, él dice que no le gustaba sentarse al lado mío porque yo le hablaba mucho”, recordó, entre risas, Susana.  

Después de obtener sus títulos profesionales, se fueron a vivir a Barcelona (España). Allí, Susana cursó un máster en Mercadeo y Andrés Felipe aprovechó para trabajar y adquirir más experiencia laboral. En el 2015 regresaron a Barranquilla. Él sintió que era el momento de arriesgarse a emprender y ella empezó a trabajar en la fundación de la Clínica Bonnadona, propiedad de su familia. 

“Fue una gran experiencia porque esta clínica se enfoca en tratar casos de cáncer. La fundación fue creada para poder ayudar a niños y adultos en temas como el transporte y la alimentación, pues identificamos que más del 50% de los pacientes abandonaban sus tratamientos tras no tener los recursos necesarios”, explicó Susana.

Por su parte, Andrés Felipe asegura que, gracias a que viene de una familia que maneja una empresa transportadora, pudo identificar que en el ámbito de la construcción había una necesidad en cuanto a los transportes. Cuatro años después de incursionar en este proyecto ha podido ampliar su emprendimiento a otras líneas de negocios. Además, hace un año, viene también trabajando en rama administrativa de un nuevo centro de Innovación e Investigación de la Clínica Bonnadona. 

“Hace unos años, cuando Pipe estaba comenzando en su emprendimiento, yo estaba en un punto en el que me estaba sintiendo sola y un poco vacía. Me gustaba mi trabajo en la fundación, pero se me fue metiendo en la cabeza que quería la compañía de un perrito. Pipe me ayudó a conseguir a Rocky y desde el día que llegó, él fue mi bebé. Siempre tengo en cuenta sus necesidades como animal, pero le doy mucho más que sacarlo a pasear o darle comida. Él me ayudó a salir del hueco en el que estaba y así empecé a pensar en nuevas cosas” estableció Susana. 

Así fue cómo nació su marca de zapatos A.live. Una noche soñó que quería crear un proyecto que la hiciera sentirse viva, investigó cómo hacerlo realidad y con la ayuda de Andrés Felipe lo consiguió. Sintió que estaba trabajando en un proyecto que le apasionaba y le permitía explorar su creatividad.

La dulce espera

Dentro de un par de meses, Susana y Andrés Felipe harán realidad su sueño de convertirse en papás primerizos de Thiago Andrés. 

“Desde que estoy embarazada siento que hay un tema que es muy importante hablarlo y que por lo general es algo que omitimos. En 2014, cuando estábamos en Barcelona, yo quedé embarazada pero perdí a mi bebé. Luego de casarnos, tuvimos otras dos pérdidas. Pienso que este tema es algo que en las ciudades pequeñas no suele hablarse (…) Cada vez que yo perdía un bebé me metía en Google para averiguar qué me estaba pasando porque sentía que no podía compartirlo ni con mi vecina. Hay que dejar de percibir el tema de las pérdidas como un tabú porque es un proceso por el que muchas mujeres pasan en el mundo”, afirmó Susana. 

Susana asegura que es el momento para que las mujeres sean “más conscientes” y que “nos ayudemos unas a otras”, pues la pérdida de un bebe no es un hecho que hay “esconder” y mucho menos “del que hay que sentir vergüenza”. 

Internacionalizar la marca de zapatos, consolidar sus emprendimientos actuales y agrandar la familia hacen parte de los objetivos de esta pareja de barranquilleros. 

“Todas las noches siempre hablamos. Todo nos lo consultamos. A nivel profesional siempre nos impulsamos a ser mejores, a superarnos. Ella tiene cosas buenas que yo no tengo y viceversa. Eso nos ha ayudado a llegar a donde estamos, tras diez años de relación”, concluyó Andrés Felipe.

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