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Así Nos Conocimos 21 de Abril de 2018

José y Viviana, un amor que sigue intacto

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Foto: Orlando Amador

Para José Amín, el amor que siente por su esposa Viviana Escaf se renueva todos los días como si fuera el primer día de noviazgo.

Carolina Vargas Hormaza - @caritovargash

Haber conocido a Viviana Escaf y tenerla hoy día como esposa, compañera de vida y madre de sus hijos, ha sido para José Amín como “ganarse el baloto”.

Como si hubiera sido ayer, Viviana Escaf recuerda el primer día que vio a José Miguel Amín. Fue en una fiesta casual, en el Club Campestre de Barranquilla. Allí cruzaron miradas y saludos  por primera vez cuando ella tenía tan solo 16 años y él 21. Lo que en ese momento José no sabía, era que ella había quedado ‘flechada’.
 
“Nos conocimos en el club, en una fiesta. Allí nos saludamos y la verdad es que me fleché apenas lo vi. Pensé ¡qué divino, me encanta! (risas), fue como amor a primera vista”, recordó Viviana.
 
Desde ese momento los encuentros empezaron a surgir con gran frecuencia, pues él practicaba softball en el club y ella asistía a todos sus partidos para no perder la oportunidad de verlo en el campo de juego.
 
“Él jugaba softball y entonces como a mí me encantaba tanto yo lo que hacía era que iba a todos los partidos y me ponía en las gradas, en la primera fila para verlo”, rememoró Viviana.
 
Sin pensarlo esos encuentros fueron la clave para iniciar nuevas pláticas y conocerse un poco más. Los saludos pasaron a ser largas conversaciones y de ahí empezaron a salir, sin duda la conexión entre ellos se hacía cada vez más fuerte.
 
“Ahí empezó todo, él se acercaba, me saludaba, hablábamos y luego empezamos a salir. Recuerdo que la primera cita fue en un punto donde vendían hamburguesas y malteadas que se llamaba ‘Hanky Panky’”, dijo Viviana.
 
Todo lo anterior sucedió, según recuerda la pareja, durante el mes de diciembre del año 1982 y fue tres meses después, en marzo de 1983, cuando decidieron ser novios. Hoy día llevan 30 años de casados y son padres de dos jóvenes, José Miguel Junior, de 28 años, y Nicolle, de 25.
 
“El día que él me pidió ser su novia fue con todo y ‘echada de cuento’ (risas). Ese día me acuerdo que él me fue a recoger donde una amiga mía y ahí montados en el carro me dijo que si quería ser su novia y yo le dije que sí enseguida (risas). Ese día también nos dimos el primer beso”, relató Viviana con emoción en su voz.
 
La atracción que había entre los dos fue tan fuerte que José confiesa que a los seis meses de noviazgo había decidido que Viviana era la mujer con la que quería estar el resto de su vida. Sin embargo, sabía que dar ese paso sería una gran responsabilidad y podía ser muy pronto para tomarla.
 
“A los seis meses de haberla conocido le dije: yo me quiero casar contigo. En ese momento no tenía un peso, lógicamente. Nos casamos después de seis años cuando yo le dije —bueno, si te quieres casar conmigo nos vamos a vivir a Magangué, porque yo quiero que mi papá descanse un poco y entrar en la etapa de hacerme cargo de su arrocera— y así fue”, expresó José.
 
Fue entonces cuando llegó el gran día, ese que venían soñando desde que empezaron su noviazgo, el día en que se jurarían amor eterno ante Dios. La ceremonia se realizó el 27 de noviembre de 1987 en la iglesia de la Inmaculada Concepción en Barranquilla y la recepción fue en el entonces Club Ejecutivo.
 
“La pedida de mano fue muy linda, él fue y habló con mi mamá y mis hermanos y les dijo que nos queríamos casar en noviembre para irnos en diciembre o en enero a vivir a Magangué y así fue, comenzamos a planear todo y nos casamos. Fue espectacular”, dijo Viviana.
 
Tal y como lo habían planeado, en enero de 1988, la pareja ya casada, decide irse a vivir a Magangué, Bolívar. Allí duraron viviendo nueve meses, hasta que Viviana quedó embarazada de su primer hijo: José Miguel Amín Escaf. Por motivos de posible embarazo riesgoso, Viviana decide regresar a Barranquilla, para tener todos los cuidados que necesitaba.
 
“Allá en Magangué quedé embarazada de mi primer bebé, con un riesgo muy alto de pérdida, entonces por eso decidí venirme a Barranquilla a cuidarme mucho con todo lo del embarazo y aquí nació José. Finalmente acá nos quedamos”, contó Viviana.
 
Viviana Escaf junto a su esposo José Amín y sus hijos Nicolle y José Miguel ‘Junior’ Amín.
 
Ya radicados en Barranquilla, la pareja decide comprar su apartamento, sin embargo siguieron viviendo en casa de los papás de José, pues la unión que tienen con ellos, aseguran, es fuerte. Tres años después, Viviana queda embarazada de su segundo bebé, Nicolle Amín Escaf.
 
“Vivir en casa de mis padres cuando Nicolle nació fue una ventaja muy grande porque yo tuve una segunda madre que fue mi nana, quien duró 63 años con nosotros. Ella era una mujer entregada a nosotros y nos ayudaba mucho a cuidar de mis hijos”, recordó José.
 
Hoy día, 30 años después, la familia Amín Escaf sigue igual de unida. Ella, una gerente regional hace 28 años de una entidad financiera y él, un motivador de sueños que junto a su hijo tienen una comercializadora de alimentos, aseguran que el secreto para llegar donde están es el amor y la confianza que siempre los ha caracterizado como pareja.
 
Momentos especiales...
 
La pareja durante su último viaje por Europa. Sus dos hijos, José y Nicolle, fueron sus acompañantes. En esta foto se encuentran en la basílica de San Marcos, en Venecia (Italia).
 
Viviana todavía guarda uno de sus mayores tesoros. Se trata de una caja de recuerdos donde reposan todas las cartas que José le escribía desde el primer día que se conocieron.
 
 
Planes de fin de semana...
 
 
La pareja asegura que salir a comer y luego ir a bailar, son dos de los planes que más les gusta hacer. Sin embargo, también les encanta pasar tiempo en familia. “Muchas veces nos reunimos los fines de semana en la casa de algún familiar o en la nuestra para almorzar y hablar un rato. Eso nos encanta”, cuenta Viviana.

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