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Así Nos Conocimos 24 de Febrero de 2018

Federico y Rosmery, una pareja cimentada en el amor

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Foto: Luis Rodríguez

Esta pareja sigue junta y trabaja en unión para demostrar que con amor todo es posible.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

Son de Barranquilla y están casados hace 29 años por lo civil. En su relación se complementan el uno al otro, sin embargo, confiesan que el camino no ha sido fácil.

Entre chistes formulados por el arquitecto Federico Altafulla y sonrisas que deja escapar la abogada Rosmery Blanco, los dos relatan su historia de amor sentados en un sofá blanco.
 
Toma la palabra Rosmery y cuenta que la primera vez que se vieron fue en un edificio donde Federico laboraba en el área de construcción.
 
“Mi mamá compró un inmueble en el edificio y Federico fue el que se lo mostró. En ese momento ella le habló de mí y en forma de chiste él le pidió que me presentara, porque él se casaría conmigo”.
 
Luego de este suceso, Rosmery coincidió con él en una reunión de copropietarios, espacio en el que sintió interés por la sonrisa y el porte de Federico. En una segunda ocasión, los dos volvieron a encontrarse en el edificio y cupido se encargó de hacer su trabajo.
 
“Ya como que nos gustábamos. Ese día yo tenía unas canastas de gaseosas en el carro, porque tres días después era mi cumpleaños y se acercó a saludarme. Me preguntó por las canastas y le dije que eran para mi cumpleaños, me preguntó que si no lo invitaría y yo le dije que le avisaba, pero no lo hice”, relata entre risas.
 
Después de un tiempo volvió al edificio en compañía de una amiga, con quien subió al apartamento de Federico. 
 
Después, una noche cualquiera, Federico afirma que se arriesgó y la invitó a bailar, ocasión que resultó perfecta para que el romance floreciera, los dos conversaran, los besos no faltaran y como resultado, comenzó una larga relación de noviazgo.
 
“De novios, ella con 22 años y yo de 27, jugábamos a la peregrina, al escondido, la penca escondida, la lleva, salíamos a distintos lugares e inventábamos planes en la playa y el cine (...) En la salida de la discoteca debo admitir que me quedó gustando, así como la canción de mi hijo Andrés Altafulla”, añade Rosmery.
 
Y aunque en la relación los viajes fueron recurrentes por parte de Federico debido a su trabajo como arquitecto, la distancia no fue obstáculo para cimentar su romance.
 
“Un día cualquiera, sin tanto protocolo, le propuse que nos casáramos. Antes lo habíamos hablado, sabíamos que teníamos el apartamento y todo lo de la casa, así que decidimos dar el paso hace 29 años, un 24 de junio por lo civil. Aclaro que hace años venimos con la idea de casarnos por la iglesia, pero el tiempo se ha ido volando”, señala Federico.  
 
Rosmery manifiesta que de su esposo admira su sentido de responsabilidad para con ella y su hogar, de hecho, es lo que la enamora.
 
Por su parte, Federico destaca que su esposa es excepcional y, aunque su prototipo de mujer nunca fue la de tez blanca, ella llegó a romper con esa idea y conquistar su corazón.
 
Se complementan como pareja. Mientras Federico se considera un hombre conversador, Rosmery se define como una mujer reservada. 
 
PApel de padres. Después de unir sus vidas transcurrió un año y concibieron a Laura, su primogénita. Dos años pasaron y trajeron al mundo a su último hijo llamado Andrés. De ser padres manifiestan que es una experiencia gratificante y rememora con asombro el nacimiento de su hija Laura.
 
“Ella nació ochomesina. Cuando Rosmery quedó embarazada yo me levantaba todos los días a lavarle los pies, porque es lo primero que hace cuando entra al baño. Entonces, el día que nació mi hija, yo había llegado trasnochado de trabajar, así que no me quiso despertar. Se lavó sola los pies, se resbaló y cayó. De inmediato llamé al doctor y me dijo que la llevara de urgencias y vamos a ver que tuvieron que sacársela enseguida. Fue un parto muy arriesgado”.
 
La camaradería y el respeto son dos de los pilares de esta relación, que cuenta con 29 años de unión.
 
De sus hijos destacan que “fueron niños sanos y juiciosos”. Mientras Andrés disfrutaba de sus muñecos en su cuarto, Laura prefería coser, hacer disfraces y vestidos. 
 
Hoy día Andrés es ingeniero Civil y se dedica a la música. Altafulla es su nombre artístico. Laura es profesional en Negocios Internacionales.
 
“Nosotros siempre estuvimos y estamos ahí cuando nuestros hijos y nosotros mismos nos necesitamos”.
 
Para esta pareja caribe la primera piedra cimentada en su matrimonio fue la responsabilidad. A esta le suman otros valores como la confianza, el tesón, el amor, el respeto, el empeño y la camaradería.
 “Yo no puedo dejar de quererla porque ha estado conmigo en las buenas y en las agrias. Así que si ha estado en las malas, ella tiene que saborear junto a mí las buenas”, asegura con convicción Federico, mientras le agarra fuerte la mano a su compañera de luchas. 
 
Para Rosmery...
“De Federico admiro su sentido de responsabilidad en todas las áreas de su vida”.
 
Para Federico...
“Rosmery es una mujer excepcional. Aunque no me gustaban las blancas, ella robó mi corazón”.+
 
Federico Altafulla y Rosmery Blanco posaron juntos el día que se dieron el “sí” delante de sus familiares.
 
 
 
 

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