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Ambientes 10 de Agosto de 2019

La renovada ‘cara’ del antiguo salón social Patio Andaluz

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Foto: Orlando Amador Rosales

Desde junio 12 del año en curso, este recinto, situado en el interior del Hotel El Prado, abrió sus puertas al público con una una nueva propuesta que se traduce en un restaurante de gastronomía mediterránea.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Aquel espacio célebre que recibía el nombre de Patio Andaluz, y que solía ser el lugar de encuentro para la diversión de muchas personalidades durante las décadas de oro del Hotel El Prado, hoy luce imponente, con una restauración de lujo y “de infarto”.

Concretamente se transformó en un restaurante que recibe el nombre de Azul del Prado y que desde que abrió sus puertas, el 12 de junio, se encarga de brindar una experiencia de ensueño, sujeta a los detalles de su infraestructura, los olores y los sabores de la cocina mediterránea que embelesan, sin tanto esfuerzo, los sentidos de la vista, el olfato y el gusto de sus visitantes.

Los autores de esta apuesta ganadora son los miembros de la familia Lapeira Pumarejo quienes, después de seis años, asumieron el reto de materializar un sueño que los desvelaba, pero que hoy día pueden ver con sus propios ojos. 

José Lapeira, conocido como el Tigre, señala que la reconstrucción del lugar fue posible durante un año y medio. Agrega que, en esta fase, intervino el personal del Hotel El Prado, que se encargó de estar atento y de manifestar las necesidades que tenían como establecimiento.

En medio del proceso, pusieron mucha atención al sistema contra incendio del lugar, lo que los llevó a quitar la cubierta francés de yeso cartón que lucía, para luego descubrir el techo real del salón, con  aproximadamente 12 metros de altura, que hace más de 80 años fue construido en machimbre.

“Encontramos 14 claraboyas que hoy lucen despejadas, que le proporcionan una claridad asombrosa al restaurante y que todos desconocían, pues el techo que quitamos las cubría. Al observar su majestuosidad, decidimos dejarlo a la vista de todos. Los tragaluces tenían pegante amarillo, lo que para mí terminó protegiéndolos del sol. Por otro lado, encontramos que tenía ventanas pequeñas y decidimos cambiarlas por vidrios enteros templados, que proporcionan una vista directa a los árboles milenarios que rodean el lugar”.

Indudablemente es un recinto, que además de encerrar muchas historias, cuenta con colores intensos, con una gran influencia entre lo español y lo árabe y que, no en vano, involucra equilibradamente la naturaleza con la implementación de vegetación artificial.

“El piso fue restaurado porque había sido picado para realizar trabajos en la tubería (...) en sí es un lugar tropical, que invita a la alegría y al entretenimiento sano. Cuenta con tres ambientes, entre los que sobresalen la zona VIP, un salón con espejos y otro denominado Gran Salón, con sillas reales, mesas en madera y muebles tapizados con telas de Colombia porque creemos que en nuestro país sí hay calidad”. 

• Mosaicos. El ‘Tigre’ Lapeira asegura que los pisos y algunas paredes del restaurante están embaldosados con mosaicos exportados de Andalucía.

• Otros detalles. El tapizado de los muebles que dan la bienvenida al comensal  fue hecho con telas colombianas. Según Lapeira, la madera y el color azul predominan en el recinto haciendo alusión a un estilo mediterráneo.

• Salón VIP. El azul de las paredes de este rincón del restaurante evoca el color del mar. Los espejos que adornan sus paredes brindan amplitud y un adrede sinfín a la vista.

• Parte de la vegetación. Algunos rincones del establecimiento lucen con trinitarias artificiales, que le imprimen el toque barranquillero.

• Otros espacios. Los comedores, ubicados junto a los ventanales de vidrios enteros templados, cuentan con una vista hacia las calles del barrio El Prado y hacia los árboles que rodean al hotel.

• La iluminación. En horas de la noche, el salón es alumbrado mediante los destellos de las lámparas turcas que cuelgan desde lo alto de su techo.

• Las columnas. Según explicó José Lapeira, las columnas fueron pintadas para  darles una nueva mirada y resaltarles, con blanco, sus encajes y sus capiteles.

Sobre el recinto...
“Es un lugar que cuenta con una gran influencia española y árabe, con mucha vegetación”.

Sobre los detalles...
“Mi esposa Leticia fue la encargada de escoger los colores, las texturas, los detalles y las vajillas”.

El estilo del resturante...
“Es tropical e involucra la vegetación. Cuenta con materiales y colores que evocan el mediterráneo”.

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