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Paseo 06 de Enero de 2017

Un recorrido por el Museo Histórico de Cartagena

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Foto: Orlando Amador Rosales

La arquitectura del emblemático lugar se remonta a 1924, año en que fue construida esta edificación, aunque esté en constante renovación.

Daniela Fernández Comas

Historia, arquitectura, cultura y tradición se mezclan en este espacio, conocido también como Palacio de la Inquisición. La trayectoria de la ciudad y la época de condenas son el tema principal de este museo.

Alemanes, brasileños, venezolanos, entre otros, fueron algunos de los visitantes que se encontraban días pasados en este lugar. Algunos llegaron ahí para observar cómo se castigaban las prácticas en contra de la fe católica por parte de inquisidores. Otros estaban de paso por Cartagena y, como cualquier plan de turista, visitar el museo más importante de la ciudad era indispensable en su tour sin tener mucha idea de lo que había en su interior. Fue el caso de una visitante venezolana que no sabía que existía el museo, pero le pareció “muy interesante”.

Para sorpresa de algunos, este museo se ha ido renovando con el paso de los años y en esta era en la que “se habla de paz y convivencia”, se ha intentado direccionar lo que alguna vez fue un recinto de castigo, en una tranquila y didáctica explicación de la historia de La Heroica. Así lo dice Lorena Guerrero, coordinadora del programa de formación de públicos del Museo Histórico de Cartagena, espacio conocido popularmente como lo que fue siglos atrás, un tribunal llamado el Palacio de la Inquisición.

“Muchas personas vienen al museo y preguntan por los aparatos de tortura. Y lo que pasó es que investigando la historia nos dimos cuenta que buena parte de esos aparatos no fueron utilizados propiamente en Cartagena”, explica Guerrero. Tal fue el caso de Álex, un alemán que visitaba el museo junto a su familia “para ver qué tan fuerte eran los castigos y aplicarlos en sus hijas”, según dijo jocosamente. Sin embargo, y para contar la historia de inquisidores y personas maltratadas, aún conservan ciertas piezas, como la guillotina y la horca.

Hoy en día el museo cuenta con “dos grandes líneas de relatos”. Lorena aclara que una parte es el relato de la Inquisición, donde por medio de paneles, videos y algunas narraciones auditivas, en voz de personajes de la época, se evidencian distintas versiones y momentos en que personas que no seguían el catolicismo eran perseguidas y condenadas. De acuerdo con la coordinadora, “esa sala se llama ahora Derechos humanos y convivencia, pues el museo busca reivindicar a todas aquellas víctimas que tuvo la inquisición”.

Por otra parte está la historia de Cartagena que, si bien “es bastante amplia, sigue en un trabajo de renovación”, explica la cartagenera. En este lado de la casa museo, dividido en varias salas, usted puede apreciar desde las culturas que antes poblaban lo que hoy es la ciudad y fachadas en miniatura de imponentes edificaciones, hasta los grandes personajes que ha tenido.

Así que la invitación es para todo aquel que quiera conocer un poco acerca de la historia del ‘Corralito de piedra’ que ofrecen en este museo en el centro histórico de la ciudad, restaurado desde los años 50, por el Gobierno. Su entrada tiene un valor de $18.000, para adultos, y $15.000, para niños. Puede visitarlo de lunes a sábado, de 9 a.m. a 6 p.m., y los domingos y festivos, de 10 a.m. a 4 p.m. Si es estudiante, podrá ingresar con un precio especial.

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