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Paseo
06 de Octubre de 2017

Cinco bibliotecas para visitar en la ciudad

Según la subdirectora de la Biblioteca Piloto del Caribe, en la Aduana hay más de 50.000 libros disponibles para todo el público.
La Biblioteca Pública Departamental Meira del Mar es la más antigua en la ciudad, con 92 años de funcionamiento. Está ubicada en la calle 38 con carrera 38B.
El aula tiflotecnológica está diseñada para la lectura del público sordo-ciego.
La biblioteca Karl C. Parrish es para uso de estudiantes de Uninorte y público con convenio interinstitucional.
Los afiliados pueden ingresar gratis a la de Comfamiliar. Los no afiliados pagan $5.300 al año.
Combarranquilla presta el servicio de biblioteca a sus usuarios, en sus dos sedes (Boston y calle 30).
Daniela Fernández Comas @danielaferco
Silencio. Completo silencio es lo que se siente en casi todas las áreas que conforman algunas de las bibliotecas que existen en la ciudad. Lugares donde la lectura se fomenta a diario. 
En esta edición les contaremos lo que encontramos en 5 de ellas que, aunque su elemento indispensable es el libro, cada es una diferente de la otra.
 
Por supuesto, el silencio prima. Es un factor común entre todas las visitadas. Eso, junto con la comodidad para buscar información y las instalaciones son las características que juegan un papel fundamental para querer leer en una biblioteca. Así lo explica Rosiris Reyes, subdirectora de la Biblioteca  Piloto del Caribe, que hace 23 años funciona en la Aduana. “El espacio, la tranquilidad y el ambiente invita a quedarse leyendo en la biblioteca”.
 
Con respecto a los géneros, todas las bibliotecas recorridas cuentan con decenas de miles de libros, en variados estilos. Sin embargo cada una tiene su fuerte. Reyes comenta que aunque en la Aduana se encuentran más de 50.000 ejemplares, de todos los géneros, los de Derecho y Ciencias Sociales son el fuerte. De hecho, de acuerdo con la subdirectora, “hay abogados que llegan, discuten temas y se llevan otros conocimientos, además de la lectura”.
 
En la calle 30 con carrera 44 está la biblioteca Mario Santodomingo, de Combarranquilla. Aquí la literatura contemporánea y las sagas y libros juveniles son los que más se encuentran. Al igual que en la sede Boston, en la carrera 43 con calle 63B.
 
Entretanto, en la biblioteca del Centro Cultural Comfamiliar es la literatura infantil “la que ocupa mayor espacio” en sus estantes, de acuerdo con su coordinadora Mónica García. No obstante, la mayoría de sus visitantes son estudiantes universitarios, debido a que esta biblioteca está ubicada en la carrera 54 con calle 59, zona de varias instituciones educativas.
 
En 1994 la biblioteca Karl C. Parrish, de la Universidad del Norte, fue fundada en esta alma mater, pero creer que la totalidad de sus libros son académicos es un error. Su directora Sandra Álvarez explica que sus publicaciones buscan ayudar a la comunidad universitaria en todos lo ámbitos, y una de sus características es que, además de una “amplia colección de literatura, que consta de 12.727 ejemplares, también hay colecciones especiales que han sido donadas, como la de Alfonso Fuenmayor”.
 
Sin duda, la Biblioteca Pública Departamental Meira del Mar es la que debe contar con libros que datan desde hace más de un siglo, pues fue creada en 1923. Su directora, Beatriz Aguilar, asegura que es la literatura universal la más popular, pero que su variedad en servicios la hace diferente 100%. 
 
“Contamos con el aula tiflotecnológica, para sordo-ciegos, donde pueden leer y escribir. También el museo Meira del Mar y sala multimedia para ver películas”.
 
Otra de las áreas que se encuentran en cada una de ellas es la hemeroteca, espacio para las publicaciones seriadas, como periódicos y revistas, entre nacionales e internacionales. Pero con el paso del tiempo y el auge de la era digital, estos lugares tienen claro que no solo hay que crear nuevas estrategias para mantener las bibliotecas vigentes. También se debe incluir la tecnología en sus servicios. 
 
La Piloto del Caribe, por ejemplo, cuenta con una sala de lectura digital donde los usuarios disfrutan de libros en el ciberespacio, desde un computador o desde una aplicación móvil. La Karl C. Parrish tiene una colección digital, revisada por pares internacionales, además de otros recursos bibliográficos con las nuevas tecnologías, y la Meira del Mar ofrece servicio de informática, ya que sus constantes usuarios son adultos mayores. 
 
Los encargados de estas 5 bibliotecas coincidieron en decir que “lo digital no discute con el libro, se completan”. Razón por la que afirman que “las bibliotecas jamás se van a acabar, la tecnología nunca las va a reemplazar”.  
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