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Aplausos 05 de Enero de 2018

Juan Piña, un artista con grandes frutos

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Foto: Orlando Amador Rosales

Alegría, tradición y sentimiento es lo que transmite Juan Piña. En la foto posa en un parque, situado en el norte de Barranquilla.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

El cantante de música tropical relata cómo ha sido su trayectoria durante 56 años. Hacer parte de la orquesta de Los Hermanos Martelo le brindó las bases para crecer como artista. Hace poco grabó una canción junto a Iván Villazón y Michel ‘El Buenon’.

Sentado en una silla de escritorio, situada en un rincón cerca de un ventanal, Juan Piña se acomoda para relatar su trayectoria musical.
 
No comienza sin antes ubicar su mirada en el cielo, en el que dibuja día tras día figuras imaginarias y retrata a sus siete hijas con el pensamiento. Luego articula palabras para expresar que tiene 56 años como artista.
 
Rebusca en su memoria y recuerda que a sus ocho años su tía Emilia creó un coro de villancicos, en el que participó junto a sus hermanos. A partir de ahí y durante tres diciembres visitó  todos los pesebres que en su tierra natal, San Marcos, Sucre, se celebraban. ¿El pago? Chicha con galletas, o queso.
 
A los 10 años sus oídos se afinaron con las melodías de La Sonora Matancera y de Celia Cruz. Rememora que la primera canción que interpretó, a escondidas, debido al miedo de ser censurado por cantar una canción de mujer, fue Dile que por mí no tema de la guarachera cubana.
 
“Yo estaba limpiando la grama y empecé a cantar. De un momento a otro sentí a alguien detrás de mí y cuando volteo ¡qué susto! Era mi papá. Para mi sorpresa me felicitó”.
 
Después su padre, considerado el maestro del pueblo, reunió a sus hermanos para preguntar: “¿quién va a seguir en el camino de la música?”. Todos pidieron un instrumento y él tomó la guitarra. Aprender de esta fue posible con la ayuda de su padre, quien la dominaba a la perfección.
 
A los 11, a escondidas de su padre, también llamado Juan Piña, siguió en el canto. En esa época fue el elegido de sus amigos para llevarles serenata a sus novias. Y a los 12, su hermano Alfonso consiguió una grabación para Discos Fuentes.
 
“El dueño de Discos Fuentes le dijo que le aceptaba grabar siempre y cuando le llevara a los dos hermanos de él para que grabaran, es decir, mi hermana Elvira y yo. El éxito llevó por nombre Abran Rueda. En este punto nos vinculamos a la orquesta de mi papá e íbamos a Montería y al Carnaval de Valledupar. La primera presentación que tuvimos fue en el Teatro Carmencita de Montería”, menciona entre risas.
 
Juan Piña, quien paradójicamente no gusta del fruto que le da su apellido, señala que hasta los 12 llegó a cursar segundo de primaria, a causa de la falta de oportunidades. 
 
Al cumplir los 15 su padre falleció. Esto fue, para él, quedar “como un barco a la deriva”. Así las cosas decidió, junto a su hermano Carlos, partir a Medellín.
 
Estando allí descubrieron que había diversos grupos conformados. “Esta era una época grande de la música”.
 
“En ese momento yo cantaba donde me buscaban. Un momento cualquiera conformé junto a dos hermanos y nueve personas más, la agrupación Los Gigantes. Un domingo, tocando en ‘la Ciudad de la Flores’, llegaron los Hermanos Martelo. Cuando terminamos la primera tanda un mesero se me acercó a decirme que ellos me solicitaban. Llegué a donde estaban y me pidieron hacer una prueba a su lado, porque les había gustado mi canto. Me citaron un día cualquiera y fui. Ese día me sentí como una cubeta de hielo, pero les gustó y me hicieron un contrato por tres meses, luego lo alargaron a seis meses y después a un año y más”.
 
Menciona que al lado de este grupo recibió aprendizajes y cariño. De hecho, en su cumpleaños número 18 tuvo la oportunidad de ser agasajado por ellos y grabar la canción Valledupar, de Andrés Salcedo. 
 
Con lágrimas en sus ojos y la voz entrecortada, Piña manifiesta que ese día ya no tenía papá, pero recibió como regalo de los Hermanos Martelo, los padres que le regaló la vida, un tetero lleno de jugo, con el mensaje “para el niño Juan Piña, su primer tetero”. 
 
Después de seis años y nueve meses al lado de este grupo, decidió emprender otro rumbo y crear, a sus 23 años, la orquesta La Revelación.
 
“Cuando empecé en esta encontré una serie de padrinos como Mike Char. A él le grabé la canción Amanecí llorando y desde ahí tuve muchas presentaciones en varios rincones de Colombia. Luego gané varios Congos de Oro (...) Aunque nunca conté los Congos que recibí, puedo decir que con los Hermanos Martelo gané cinco o siete y con La  Revelación gané como ocho”.
 
Por otro lado, da a conocer que toca el bajo y su género es tropical. Su canto ha sido galardonado con medallas, reconocimientos y trofeos que ha cedido a su familia para honrarlos. 
 
Dice que el primer éxito que lo llevó al exterior fue El emigrante latino, de la autoría de Antonio Del Villar. Después se convirtió en uno de los coristas más apetecidos por los grupos vallenatos, así que alternó presentaciones con su orquesta y con artistas como Jorge Oñate, Los Hermanos Zuleta, Adolfo Pacheco y Ramón Vargas, entre otros. 
 
Juan Piña junto a su Grammy Latino, el cual ganó en la categoría Cumbia Vallenato en el 2012.
 
Éxito tras éxito, La Revelación permaneció en la industria musical hasta cumplir los 12 años. Las últimas grabaciones fueron La tumbacatre y El cumbión de Junior. En 1986 creó Juan Piña y su Orquesta. Con esta obtuvo, en 2012, un Grammy Latino, en la categoría Cumbia Vallenato.
 
“Yo recuerdo que al momento de la premiación yo estaba al lado de mi esposa y cuando escuché Juan, inmediatamente estallé con una risa que no podía parar. Esa fue una locura linda e inolvidable”. 
 
Su añorado sueño es grabar una canción con su ídolo de la música, Óscar De León. Entretanto, hace dos meses grabó La tumbacatre con Iván Villazón y La gota fría con Michel ‘El Buenon’. Demostrando que sigue ahí, cantando  “hasta que Dios lo permita”.
 
«Cuando escuché mi nombre en la premiación de los Grammy me fui en risas. Esa fue una locura muy linda».
Juan Piña
Cantante de música tropical.
 
Una crítica como artista
Juan Piña menciona que todo lo que ha logrado ha sido con sencillez y hace una crítica a algunos artistas.
 
“Hay cantantes que quieren correr la maratón cuando ni siquiera han aprendido a gatear. Si te pones a ver la nobleza y la humildad de algunos, te pueden hasta sobrar muchos dedos de las dos manos”.
 

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