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Que Ha Pasado Con 03 de Febrero de 2018

Claudia Dangond, 25 años después de su Carnaval

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Foto: Luís Rodríguez y archivo EL HERALDO

Claudia Dangond posa sonriente junto a dos de los vestidos que lució durante su reinado: el de la coronación, creación de Amalín de Hazbún (izquierda) y el de la Lectura del Bando, diseñado por Julie de Donado (derecha).

Loraine Obregón Donado - Instagram:@lore013

La barranquillera y profesional en Educación Especial fue reina del Carnaval de Barranquilla en 1993. Hoy recuerda cómo fue su momento y cuenta qué significado tiene la fiesta para ella y cómo ha transcurrido su vida en Bogotá.

El timbre del apartamento anuncia la llegada de Claudia Dangond Lacouture, soberana del Carnaval de Barranquilla 1993. Luce intacta, como si el tiempo se hubiese detenido. Ingresa sonriente y contoneando las caderas, en un vestido camisero blanco. Interrumpe su caminar y por un momento queda petrificada al mirar que el disfraz que lució el día de su coronación, estaba restaurado. 
 
Verlo la hace sonreír y agradecer a su restaurador de vestidos. Luego se repone de la sorpresa y se acomoda en un sillón para relatar el Carnaval de 1993, que cumple este mes 25 años. 
 
Recordar aquella época y pensar en los eventos a los que ha asistido en la actualidad, le genera felicidad y la lleva a sentir como si su reinado hubiese sido ayer.
 
“Las celebraciones que he tenido ahora último, como La Lectura del Bando, la izada de bandera y fiestas de polleras, me han hecho revivir el periodo en el que fui reina. Aún veo que la gente me recuerda y es algo lindo”. 
 
Agrega que en el 2017 tuvo la oportunidad de montarse nuevamente en una carroza y desfilar en La Batalla de Flores, una experiencia que le permitió revivir su Batalla de Flores, esa en la que fue ovacionada por varias horas. 
 
Explica que admira a las últimas representantes del Carnaval, “pues son mujeres versátiles: realizan una puesta en escena maravillosa, cantan, bailan, tocan instrumentos y más”.
 
“Por ejemplo, la reina del Carnaval de este año, Valeria Abuchaibe, me parece una niña encantadora, con una espontaneidad única. Su baile es especial, porque lo hace como si le fluyera y no hiciera parte de una coreografía”.
 
Nombramiento. Dangond recuerda que el mensaje de que sería la soberana de Barranquilla lo recibió en agosto de 1992, en Estados Unidos. Allí cursaba su último semestre de Educación Especial.
 
“La noticia la recibieron mis papás. Ellos me dijeron que los había llamado el alcalde de ese entonces a preguntarles que si yo quería ser la reina. Luego me comentaron que si lo deseaba ellos me apoyaban. Así que dije que sí, que yo estaba lista, que solo era que me dijeran cuándo me montaba en el avión y cuándo me ponía el vestido de cumbia”.
 
Al retornar a la capital del Atlántico tuvo un gran recibimiento. Dice que la vistieron de cumbia en el aeropuerto y así hizo migración. Al terminar la esperó un grupo de millo y un carro de bomberos en el que se montó para llegar a su casa y en el camino saludar al pueblo barranquillero. 
 
Su reinado. Dangond manifiesta que si tiene que hablar de algo que la marcó siendo reina, eso fue la toma de la ciudad. 
 
“En esta visité a varios barrios montada en un carro de bombero, con una comitiva grande. En cada uno de los lugares que llegábamos había templetes con orquestas, espacios que usamos  para invitar a la comunidad a que participara en el Carnaval. Los Viernes de Reina también eran mi felicidad, porque compartía con la gente (...) El concepto que manejé en mi reinado primero se centró en hacer que la fiesta fuera para todos. Lo segundo en el eslogan de mi Carnaval, que fue: quien lo vive es quien lo goza. Este también está cumpliendo 25 años”.
 
Una de las historias que recuerda y califica como especial fue la visita que realizó en la cárcel de mujeres de la ciudad, pues, según cuenta, pudo compartir con las reclusas, llevarles alegría y escuchar sentidas anécdotas.
 
Luego de ser reina. Finalizado su periodo como soberana retomó estudios para culminar su carrera profesional. Después decidió quedarse durante dos años en Barranquilla. Más tarde llegó a Bogotá a continuar con su vida laboral en los negocios familiares y, desde entonces, han transcurrido 23 años de residir en la capital del país.
 
Está separada, pero tiene una hija llamada Verónica, de 13 años, quien heredó su gusto por el baile y el folclor. De hecho, en el 2017 fue capitana prejuvenil de las comparsas del Carnaval de Barranquilla en Bogotá, fiesta realizada por la Asociación de Barranquilleros en Bogotá.
 
Claudia afirma que su hija Verónica heredó la pasión por el baile y el folclor.
 
“En mi casa la música y el baile es importante. De modo que mi hija desde pequeña se ha dado cuenta que yo bailo y para mí era vital que aprendiera a hacerlo y mantuviera cercanía con mi cultura barranquillera. Así que desde los seis años está bailando en comparsas de Bogotá (...) De verdad que lo hace bien y yo estoy agradecida de que le guste mucho y se lo disfrute”.
 
Explica que Barranquilla es una ciudad única, que tiene sabor y color. Cada vez que pisa el suelo de la Arenosa no puede despedirse de ella sin antes degustar un frozo malt, un perro caliente y un sancocho de guandú.
 
Para esta reina barranquillera el Carnaval es la representación más pura de la alegría de los barranquilleros. Es, según expresa, un evento en el que no hay diferencias, una celebración propicia para que toda una ciudad se una, porque “quien lo vive es quien lo goza”. 
 
Claudia durante su recorrido en la noche de Guacherna de 1993.
 
Claudia Dangond en su regreso a Barranquilla, luego de conocer que sería la reina del Carnaval. En la foto baila cumbia en el aeropuerto Ernesto Cortissoz. 
 
Un pensamiento...
“La música y el baile es mi pasión. Así que fue vital que Verónica lo sintiera y aprendiera de ello”.
 
Su concepto del Carnaval...
“Es la representación más pura de la alegría de los barranquilleros. Es un evento que une a la gente”.

 

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