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Relaciones 29 de Noviembre de 2017

Cuando llegas a los 30

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Foto: Orlando Amador

Agmeth Escaf

Por Agmeth Escaf (@AgmethEscaf)

Los tan anhelados 30 años para hombres y mujeres. Es la edad donde todo se puede. Eres un profesional con una o dos carreras y nos queremos comer el mundo. 
 
El ser humano planea de forma sistemática hacer su vida igual o mejor que la de otros, siempre siguiendo esquemas y escalas de triunfo o fracasos. Se genera un gran nivel de ansiedad donde cada uno busca por sí mismo un objetivo: ser feliz, ¡muy feliz! 
 
Las mujeres a los 30 dicen que ya las dejó el tren; los hombres ni siquiera saben dónde está la estación del tren ni les interesa. Las mujeres modernas son profesionales, tienen su estabilidad económica, disfrutan de la vida, la salud, la belleza, del mundo fitness, de la rumba y de la búsqueda continua de un galán para crear una familia.  Los galanes buscan posición económica, social y mucho disfrute. Ellos quieren descubrir 100 posiciones más del Kamasutra. ¡Kamasutra por aquí, Kamasutra por allá! Y las mujeres las 50 o más Sombras de Grey. Es una edad para dividir en tres etapas.
 
De los 30 a los 34 buscando lo que se anhela: una casa, un carro, viajes, moda, reconocimiento social. Las mujeres cada día están más seguras y empoderadas y siguen teniendo el control, y los hombres, creyendo ser los grandes cazadores y conquistadores, a ver cuál cae a sus pies. Error. Ellas mandan.  De los 34 a los 38 sostienen varias relaciones esperando poder “cuajar” así sea un amor de carnaval, y en esta edad es el pico más sublime de la vida. 
 
A los 34 ya se tiene claro el norte, ya se sabe a dónde vas. Sin embargo, si no has obtenido todo lo que se supone que deberías hacer, si vives en tu casa con tus padres y eres un bombril que además no tiene un buen trabajo y todo lo que eso implica, sientes que eres un fracasado. A esa edad todavía no has mirado hacia dónde vas y qué viene. Llega un momento de ansiedad y preocupación.
 
 ¡A los 40 vas a estar viejo y frustrado! Y que no has cumplido tus metas. Es cuando decides saltar en paracaídas, practicar algún deporte extremo, tomar yagé, bailar en una comparsa y hacer tantas cosas sin darte cuenta sólo porque crees que ya te estás poniendo viejo.
 
Pues mis queridos treintañeros, de los 38 a los 40 es cuando se alcanza el mejor estado del ser humano después de haber experimentado tantas cosas, muchas a la velocidad de 300 kilómetros por hora y sin haberte dado cuenta de lo que estaba a tu alrededor. Dejaron pasar a esa persona ideal, a esas opciones de trabajo o de vida que quisieron tener pero que dijeron “no” por cumplir con lo ya establecido por la sociedad o por un afán de tragarte al mundo superficial. Es cuando dicen “¿Cómo me devuelvo?”, cuando ya no hay forma. Y cuando llegan a los 40 ya no hay vuelta atrás.  Queridos futuros cuarentones solo les puedo decir: ¡Bienvenidos a la edad de oro! ¡A la segunda mejor etapa de sus vidas! 
 
Porque ahora es cuando al resumir lo que han hecho y a una menor velocidad lograrán ver cuadro a cuadro tantas cosas vividas. Algunas te arrancarán una sonrisa y otras una lágrima, pero como dice el dicho: “¡Ya no te pueden quitar lo bailao!”  Y esa será la edad que desearemos tener por siempre.  En la que todo es posible y en la que más aprendemos. En la que recogemos el desorden, las dudas, los triunfos y derrotas, y hacemos la maleta para subir al vagón del tren que nunca nos dejará. Sólo tardamos 10 años en subir. ¡Que vivan los 30!
 
 

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