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Testimonio 04 de Mayo de 2016

"Mi familia fue fundamental para vencer el cáncer"

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Foto: Orlando Amador

Nancy Cabrera y su madre Aida Dugán de Cabrera.

Osnaider Torres

A sus 47 años, Nancy Cabrera solo desea tener más tiempo para compartir con sus padres, que por su rutina diaria a veces le falta aunque vivan bajo el mismo techo.

Esta mujer, que se ha convertido en referente de la gastronomía barranquillera, a pesar de sus grandes esfuerzos y el poco tiempo que le queda para estar en familia, considera que el vínculo con sus padres es lo más importante para cualquier ser humano, más cuando para ella el amor de sus seres queridos se convirtió en el motor para luchar contra uno de los capítulos más tristes y difíciles de su vida. A sus 32 años, después de ver caer las Torres Gemelas y afrontar un divorcio fue diagnosticada con cáncer.

“El vínculo de una madre y el cordón umbilical nunca se rompe. Yo siento que he estado agarrada de ese cordón, porque ella siempre ha estado para mí, siempre me ha acompañado”, anota.

Sentada en su Restaurante y Repostería Nancy Cabrera, recuerda que cuando le dieron la noticia creyó que le estaban “mamando gallo”, por eso, “fue horas después o al día siguiente cuando” se dio cuenta que era cierto, cuando los médicos comienzan a tratarla de forma diferente y no como un simple paciente. “Uno queda en shock y frío como el hielo”.

En esa época, sus padres vivían en Barranquilla mientras que ella trabajaba en Nueva York, por eso su padre no dudó un instante en enviar a Aida Dugán, madre de Nancy, con un tiquete de ida y sin regreso para que la acompañara hasta verla salir de ese difícil capítulo. “Mi papá se quedó a cargo de la casa y mi mamá se fue a cuidarme. El proceso fue completo y ella se quedó a mi lado apoyándome siempre. Mi madre fue ficha fundamental en esa situación, estuvo como amortiguador en ese camino lleno de piedras”, recuerda.

Nancy, 15 años después,  es una mujer más humana, trabajadora incansable por sus propósitos y por el bienestar de la mujer, razón por la cual decidió en 2015 posar desnuda y ser la imagen de la Liga de Lucha Contra el Cáncer, para crear conciencia de esta enfermedad, que puede tener como desenlace la muerte si no se trata a tiempo.


Esta foto fue captada en el Restaurante y Repostería Nancy Cabrera.

Faceta como hija. Su vida, contrario a lo que muchos creerían, ha sido de esfuerzos, dedicación y sufrimiento. “Todo el mundo conoce el éxito de Nancy Cabrera y ve la gran vitrina que tenemos, pero detrás del telón hay mucha lucha, sufrimiento y sacrificios, tanto es que los convertí en un estilo de vida, tuve que adaptar mi vida entera por mi profesión y como resultado soy quien soy hoy”, manifiesta, al tiempo que toma a su madre de la mano, que permanece sentada a su lado.

Aunque su profesión como chef y los diferentes restaurantes (Restaurante y Repostería Nancy Cabrera y Cucayo) que maneja le darían para pagar un apartamento en el sector más exclusivo de la ciudad, ella prefiere seguir al lado de sus padres para estar pendiente de ellos y cuidarlos mejor.

“Me gusta llegar a mi casa y saber que se levantan bien y que en la noche la van a pasar bien. Puedo irme a vivir donde yo quiera, pero vivo en casa con mis padres, en un cuarto pequeño y un poco incómoda, pero lo hago por amor, porque ellos son parte importante de mi vida”.

Después del proceso y tratamiento médico para superar el trago amargo de su enfermedad manifiesta haber entendido que el ser humano se compone de materia y espíritu, por eso procura dar amor a diario, consentir a los suyos, mirar a los ojos y abrazar a sus clientes, porque es fiel creyente de que ese sentimiento es fundamental para construir un mundo diferente.

Aunque admite que no tiene mucho tiempo para compartir con su madre, se siente agradecida porque una de las bellezas de su profesión es que todos los días son Día de la Madre, porque aunque no lo pueda festejar como el resto de familias, dedica días enteros a trabajar para hacer felices a sus clientas con cada uno de los productos que vende y el servicio que presta en su restaurante.

Sin embargo, dedica el tiempo a su familia en otras fechas. “El Día de la Madre es importante pero trabajo duro. Mi mamá es feliz viéndome hacer lo que me gusta, por eso elijo otras fechas como Navidad, Semana Santa y Carnavales, aunque todos los días para mí son especiales. En casa todos colaboramos con la economía, y por lo general no preparamos nada, encargamos la comida y siempre procuramos sentarnos a la mesa juntos porque familia que come unida permanece unida”.

Un día de Nancy Cabrera inicia a las 4:30 de la mañana, cuando abre la fábrica para dar inicio al primer turno de trabajo. Su repostería abre a las 7:00 de la mañana y normalmente cierra a las 11:00 de la noche. Por esto, el poco tiempo que le queda lo comparte con sus padres y amigos, porque como señala: “Cada minuto que pasa me lo quiero gozar más, como si fuera el último, que desayunemos juntos y que hagamos otras cosas como ir a cine, actividades que por mi profesión en algunas ocasiones me queda un poco difícil hacerlas, pero que de verdad me encanta hacer para compartir”.
 

Decidida a salvar vidas
Con el único fin de salvar vidas, Nancy Cabrera, decidió en 2015 tomar su experiencia personal para compartirla con decenas de mujeres y aceptó el reto de posar desnuda y convertirse en la imagen de la Liga de Lucha Contra el Cáncer para promover un diagnóstico a tiempo de la enfermedad.

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