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Testimonio 09 de Noviembre de 2016

"El físico termina siendo un valor agregado"

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Foto: Orlando Amador Rosales.

Hoy en día Rina hace crossfit y ha participado en el triatlón Ironman.

Daniela Fernández Comas

El estilo de vida de Rina Cortissoz cambió hace 10 años. A pesar de haber “probado todas las dietas”, ella sentía que nada le funcionaba para bajar los 21 kilos que había aumentado cuando decidió “desatarse” a comer desde los 15 años.
 
 Una vez su madre, y de quien Rina se refiere como “fundamental para el cambio”, le vio un prendedor a un señor en el que se leía “pregúntame cómo adelgazar”; ella lo hizo y a la semana comenzó con un proceso nuevo: tomar productos de adelgazamiento. 
 
Resultó que la esposa del señor con el prendedor vendía este tipo de productos y Rina accedió a probarlos. “No fue fácil, y aunque yo no era muy juiciosa empecé a notar los cambios. Eso me fue motivando”, cuenta Cortissoz.
 
Así fue perdiendo peso. De haber estado en 53 kilos, subió hasta 74, con 1.58 metros de estatura. Hoy en día sus 60 kilogramos se componen de masa y grasa corporal. “Saludable y acorde a la talla”. 
 
“Lo bueno del proceso es que fui cambiando de hábitos. Empecé a trotar y ahora hago muchas actividades deportivas”, cuenta la reciente participante de medio Ironman (triatlón) en la ciudad de Miami. 
 
Entre su rutina está ir al gimnasio y comer saludable sin sentirse reprimida. “Eso de que esto no como y esto tampoco me parece muy aburrido. Trato de comer de todo pero guardando las cantidades. Lo bueno es que me han dejado de gustar algunas cosas”. Sin embargo, para ella, lo más importante –asegura– es la salud. “A los 15 años pensaba más en el físico. Ahora, a medida que pasa el tiempo, soy más consciente de que verse bien termina siendo un valor agregado”.
 
Rina pensó que nunca volvería a bajar de peso, pues disfruta comer “mucho”. Fue el hecho de sentir un peso internamente y el haber afectado su autoestima la que la llevó a tomar la decisión. “Me aislé mucho. Me vestía siempre de negro, no quería que nadie me viera, pero ahora soy feliz”, afirma esta administradora de empresas de 34 años.
 
Sus momentos tristes quedaron a un lado. Trata de hacerse feliz ella misma y le recuerda a quienes viven lo que  vivió que “no lo dejen de intentar. Porque de las cosas más bellas que hay en la vida es que cada día que amanece es una nueva oportunidad para tener más amor propio y comenzar a cambiar”.
 
Rina pasó de pesar 53 kilos a 74. Nunca pensó que bajaría de peso.

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