EL HERALDO
Facebook Twitter Instagram You Tube Google+
SUSCRÍBETE
El id es:node/145221
Testimonio 20 de Septiembre de 2017

¿Cómo es vivir con una sola pierna?

El usuario es:

Foto: Orlando Amador Rosales

Gloria Herrera vive en Barranquilla con sus padres, su esposo y sus dos hijos, mientras espera la llegada de su nuevo bebé.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Gloria es de esas barranquilleras alegres que les encanta bailar y disfrutar el Carnaval, en la calle, haciendo parte de él en los desfiles. Desde joven desarrolló un fuerte gusto por esta actividad. Entre todas las comparsas y escuelas de danzas existentes en la ciudad escogió practicar música afrobrasilera. Bailaba en todos los eventos a los que el grupo al que pertenecía era invitado, hasta que uno de esos días, un martes de carnaval, tuvo que despedirse temporalmente de su pasión. Ese día no pudo pararse de la cama.

“Comencé a sentir dolores en la rodilla izquierda. Momentáneamente pensé que me estaba pasando de ejercicio, porque además de bailar iba al gimnasio. Pero ese martes de carnaval cuando me fui a levantar de la cama no tuve estabilidad, me caí y no me pude parar a bailar”.

El dolor siguió, y esto hizo que Gloria recurriera a un médico para que le revisaran la rodilla. Luego de varios estudios descubrió que presentaba Osteosarcoma, a sus 20 años. Este momento ella lo define como “el inicio de la historia”.

Luego de tres procesos de quimioterapia tenía que operarse, pues aunque le habían descubierto el cáncer en la tibia izquierda, “con cualquier caída boba” podía afectarse y “no se le podía dar chance a que se expandiera”. Sin embargo, al entrar a la cirugía se complicaron las cosas. “Me operaron (liberándome del tumor), pero adquirí una bacteria en el quirófano, de esas que con toda la asepsia que le hacen al quirófano no se muere”. Esa bacteria vivió con ella durante siete años.

Recuerda el tortuoso catéter intravenoso con el que tuvo que lidiar para poder recibir los antibióticos. Un par de muletas se convirtieron en la extensión de sus piernas, y 18 cirugías se sumaron a su historial médico. Todo en la flor de su juventud.

A raíz de esto tuvo varias complicaciones, como el hecho de que su pierna izquierda era un poco menos extensa que la derecha, 7 centímetros para ser exactos. “Todo fue un proceso ortopédico a causa de la infección. No me mató el cáncer, pero me estaba matando la infección”.

Así, en muletas, y con la bacteria aún en su cuerpo, se graduó de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte. También comenzó un Master en la misma institución. “Para mí lo más importante siempre ha sido la educación”, resalta.

Sin lugar a dudas, en la mente de Gloria las limitaciones físicas no eran una barrera, ella seguía luchando “contra todo pronóstico”. En 2012 quedó embarazada, no de uno, sino de mellos. Tenía 24 años, y las muletas y la bacteria seguían presentes.

Gloria con sus hijos Gabriel y Fiorella, y su esposo Kevin Medina.

“Una de las cosas que me decían los médicos era que eventualmente yo iba a volver a caminar, por eso cuando conocí a mi esposo le decía eso”. Pero esto no fue así. Gloria llevaba siete años viviendo de esa manera, y buscando opciones encontró una luz en Nueva York. Se organizó con su familia, y en 2016 fue por una solución con la esperanza en alto. Al llegar allá se dio cuenta que su estado era mucho peor.

“Me estaba muriendo y yo no sabía”. Hablando con los médicos estadounidenses le dieron nuevas opciones, y la que mejor se adaptaba a lo que ella quería (volver a caminar y bailar) era cortarle una parte de la pierna, y hacerle una rotación del pie. Le dieron una semana para pensarlo, investigar el procedimiento y decidir. Ella no duró ni un día en darle inicio al proceso. Le iban a amputar la pierna, en una cirugía que los médicos llaman como rotación.

“Se retira la mitad del fémur, toda la parte de la rodilla, se rota el pie 180° y se conecta desde la mitad de la tibia a lo que quedó del fémur”. De esta manera, explica Gloria mientras abre su prótesis y muestra su pierna, es más fácil manejar una prótesis.

La cirugía se dio con complicaciones. Tuvo que entrar a cirugía dos veces más, incrementando el monto de dinero que tenía estipulado y el tiempo de recuperación en Estados Unidos. Pero su fe en Dios pudo más y luego de seis meses de separación de su familia, estando en otro país, aprendiendo a manejarse en un nuevo estilo de vida Gloria volvió a Barranquilla, se casó y comenzó a caminar otra vez. Aún no lo hace sin bastón, pues está embarazada de nuevo, pero volverá a caminar y bailar. “Una de las cosas que yo soñaba era poder caminar de la mano con mi esposo, y ahora sé que es posible”, dice Gloria, que ya baila nuevamente en clases de rumba en un gimnasio.

 "A mí no me define mi condición", dice Gloria. Ella considera que se debe trabajar fuerte para que la gente tenga conciencia de que no se tiene que hacer un colegio para personas con discapacidad. Sino buscar las mejores formas de que no se sientan excluídas.

Hoy Gloria Herrera tiene 28 años. Se sustenta a través de sus hobbies, decorar fiestas infantiles y maquillar, y que aprendió a desarrollar mientras iba luchando contra la bacteria. “A mis clientas las acuesto en mis piernas y me contactan por lo que ven en mi Instagram (@decoandmakeup)”. Ya sustentó su tesis, de la que recibirá el diploma caminando en una ceremonia, no por ventanilla como le tocó cuando se graduó de pregrado por sus muletas, y está esperando su tercer hijo, Juan Pablo. Su nuevo proyecto está encaminado a la inclusión y a trabajar para que su ciudad sea apta para personas como ella, con algún tipo de discapacidad.

Hace tres meses, mientras hacía su tesis sobre la situación de los parques de Barranquilla frente a la discapacidad, conoció Uninorte Incluyente. Pensó que tenía que ser parte de esa iniciativa a como diera lugar. “Tenía que decir de alguna manera que nosotros (las personas con discapacidad) estamos aquí y queremos mostrarle al mundo nuestras capacidades”, recuerda de haber dicho al conocer sobre el programa, con el que comenzó a llevar su testimonio de vida a diferentes partes de la ciudad a través de conferencias. “Siento que hago mucho solo contando mi historia”.

Por eso la quiso compartir en revista M!ércoles, pues cree que así puede ayudar a la ciudad. “Se me dañó el celular (el viernes, día de la entrevista) y yo no sabía cómo localizarte. Estaba preocupada porque sentía que ya no iba a poder, pero se pudo. Estaba lista para hacerlo, porque contar al mundo entero lo que uno ha vivido no es fácil”.

Y lo hizo, sin soltar lágrima alguna. Su expresión favorita, “gloria a Dios”, demuestra que la fe ha sido su fuerza para seguir escribiendo su historia. La misma que relata con plena felicidad y en pro de que la ciudad llegue a ser totalmente incluyente y sensibilizarla de todo lo que falta por hacerla apta para personas con cualquier tipo de discapacidad.

“Por encima de todo sigue la vida y siguen tus sueños, y creo que soy la muestra viva de que entre más luches y lo intentes, aunque las cosas parezcan que no, siempre vas a encontrar una manera.  Lo que tengo son sueños por cumplir”. 

Etiquetas

Más de revistas