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Relaciones 05 de Agosto de 2015

Sacúdase el mal de amor

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Inguel De La Rosa Vence / @ingueljulieth

Depresión, encierro y ánimo solo para dormir más de la cuenta son algunos síntomas de la odiada tusa. Un mundo sin color, sin vida, donde todo pasa por encima y nada parece importar son las percepciones de un entusado, más aún cuando recién ha acabado su relación.

De esto pueden dar fe hombres y mujeres como Karmen Deluque. Ella es auxiliar de vuelo y a sus 27 años sabe lo que es esperar la llamada de su ex durante días, semanas y ¡años!

“Pensé que llamaría y diría que solo estaba confundido, que definitivamente quería estar conmigo, pero no. Luego pasé a la etapa del cuestionamiento, me preguntaba en qué fallé, qué pasó con el amor y si volvería algún día”, narra Karmen acerca del duelo que hizo cuando terminó su noviazgo de dos años.

Karmen vivió “meses perdidos sin conciencia, con un fuerte dolor y desaliento”.

Según la psicóloga Arlet Arrieta Palacio, estos sentimientos son tan típicos como “escuchar canciones de los dos, pasear por lugares frecuentes del otro, compararse con la actual pareja de su ex y pensamientos en los que la fantasía se recrea en el ayer”. Para la experta, “acciones nada benéficas en el proceso de superación”.

‘Segundas’ oportunidades

Después de tanta “soledad y negación”, Karmen entró en la etapa de aceptación. Sabía que tenía una vida por delante y que debía continuar. Pero, ¿cómo saber si en realidad debemos dejar ir o hay chance de una segunda oportunidad?

La psicóloga Arrieta dice que no existen señales universales para saber cuándo una persona no quiere seguir con una relación. La situación varía según el grado de madurez del individuo.

“Una persona madura es asertiva al expresar sus sentimientos, se mantiene firme y no entra en manipulaciones afectivas. Quien no sabe cómo romper una relación, suele ser distante, indiferente, o incluso, agresivo”, explica Arrieta, desde su experiencia como magíster en Sexología y terapeuta de parejas.

En este punto la experta coincide con la socióloga y ‘life coach’ Terena Barajas, quien ve los cambios comportamentales como una señal clara cuando la persona no está dispuesta a continuar una relación. Para ella, un giro de 180° en la actitud es muy diciente.

Karmen Deluque entendió el rechazo y decidió darse la oportunidad con otras personas. “Pero jamás dejé de estar pendiente de él, lo seguí esperando durante seis años”, reconoce.

Seguir al ex en redes sociales y vigilar cada paso que da es darle rienda suelta a una “curiosidad masoquista” que hace todo más complicado, como dice la especialista Barajas.

“Cuando volví a verlo, después de seis años, entendí que ya él había cambiado y no era el mismo hombre que yo había anhelado para estar con él toda la vida”, concluye Karmen su historia en la que el ex “ahora es solo un viejo amigo con muchos amigos en común”.

¿Y qué pasa cuando ambas partes muestran el interés de continuar? Antes de volver con el ex, Barajas aconseja analizar los ciclos anteriores de la relación para saber qué funcionó y qué no. La reconciliación podría ser solo un periodo de luna de miel que termina en lo mismo: conflictos.

Para no ver pasar el tiempo inmerso en la tusa, la psicóloga Arlet Arrieta entrega consejos extraídos de su conferencia titulada ‘Desde mis cenizas, intervención en la ruptura de dependientes afectivos’. Estos ‘tips’ los sumamos a las reflexiones de la magíster en género Terena Barajas y su libro ‘Termínale a la tusa’. Aquí, los 10 consejos.

Consejos:

1.    Acepte lo que pasó. Si es parte de su destino que esa persona esté en su vida, volverá. Lo que es claro es que no sirve de nada vivir en la negación.
2.    Corte la comunicación de raíz. No le hable por teléfono, cara a cara, ni por escrito. Bórrelo de las redes sociales, cambie su número de teléfono y evite a sus familiares y amigos.
3.    Baje a su ex del pedestal. Todos tenemos defectos, no se trata de convertir al ex en el malo del paseo, se trata de entender que no es la única persona que existe en el planeta.
4.    Interiorice. Aproveche la tusa para ver qué está funcionando en su vida y qué no. No lo use como excusa para emborracharse y tener comportamientos tóxicos. Es un momento que requiere de mucho amor y cuidado propio.
5.    No se lo deje al tiempo. Tome acciones, medite, mueva su cuerpo, haga cosas para sentirse mejor.
6.    Miedo a la soledad. Si es así, tenga seguro que eso solo lo llevará a la frustración. Su felicidad depende de usted, no le tenga miedo a eso.
7.    Maneje sus expectativas. Está muy bien tener estándares muy altos, pero ¿usted da la talla? Todo lo que busca en el otro puede estar dentro de usted. ¿En qué le falta crecer?
8.    Libración. El no perdonar no es un estado neutro, es una carga que pesa y afecta. Perdonar no implica validar lo que el otro hizo, mírelo como un acto de liberación que le hará sentir alivio.
9.    Cambie la historia. Todos creamos historias tristes a raíz de nuestras experiencias en el amor. Libérese de su historia triste y atrévase a crear una nueva historia en la que es el protagonista y no la víctima.
10. Crea en el amor. Nunca crea que amó demasiado. Recupere la emoción, ajuste sus creencias y recuerde que creer es importante. 

Ellos tardan más en superar
La psicóloga y magíster en sexología Arlet Arrieta es clara en decir que “fisiológicamente los hombres tardan más en superar un duelo amoroso. Las mujeres, quienes usan más el lado derecho de su cerebro, resisten más las separaciones porque saben expresar sus emociones y eso les ayuda a canalizar su sentir. Mientras que los hombres, izquierdistas de cerebro,  sienten por igual el dolor, pero no lo expresan, lo almacenan y así atrasan la superación”. Eso sí, en cuanto a la superación del duelo amoroso de dependientes afectivos, estudios afirman que es más tardío en mujeres, según la experta.

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