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Relaciones 08 de Octubre de 2014

Que ‘Wendy’ se quede en la ficción y no en tu relación

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Ana Milena Pugliese A. / @AnaMilenaPug

Hablar de Wendy o Peter Pan va más allá de dos personajes de ficción y fantasía creados por James Matthew Barrie: se trata de los nombres que protagonizan el síndrome de Wendy, el cual fue propuesto hace unos años por el psicólogo norteamericano Dann Killey, escritor del best seller El dilema de Wendy –no se trata de una patología reconocida como un trastorno mental, pero es entendida como la condición en la que una persona protege a otra en exceso, como si fuera su madre o su padre, dejando de hacer su propia vida-.

“Suele darse con frecuencia en las relaciones de pareja, donde uno de ellos ocupa el lugar de Wendy y empieza a comportarse de una manera sobreprotectora y con exceso de entrega por necesidad de sentirse aceptado y por temor a ser rechazado”, asegura la psicóloga barranquillera Giordana Álvarez, agregando que es el mismo miedo a no ser querido lo que lleva a la persona a ocuparse excesivamente de las obligaciones del otro.

“Es más frecuente en las mujeres que en hombres, pero puede verse en el caso masculino cuando el hombre le dice a la mujer que no salga a trabajar, que él se encarga de cubrir los gastos en el hogar. Volviendo al género femenino, Wendy es esa mujer que siempre tiene un Peter Pan, y ella, por miedo a perderlo, se encarga de asumir las responsabilidades de él, confundiendo los roles”.

Álvarez expresa que los problemas en la pareja se desencadenan cuando el hombre que está asumiendo el rol de Peter Pan, tiene conductas algo infantiles y no muestra una madurez acorde a su edad. “Como si no quisiera crecer y afrontar lo que le viene en la vida. Pero esto es alimentado por el facilismo que le otorga la Wendy, que lo deja ser así”.

Características del rol ‘Wendy’. La persona Wendy evita a toda costa que los demás se molesten o sobrecarguen. Además, se culpa por los errores o falencias de las personas que ama, y suele deprimirse y sentirse inestable, como una madre que sobreprotege y cuida al extremo a su hijo.

“No tan coincidencialmente sus parejas son personas inseguras, y exigentes, sin ellos dar nada a cambio. Y hasta que la Wendy no despierte, no se reflejarán cambios positivos en la relación”, manifiesta Álvarez.

Cómo tratarlo. El primer paso para que la relación mejore y se pierda el efecto Wendy y Peter Pan, es que ambas personas acepten que cada cual tiene sus quehaceres y responsabilidades, siempre procurando que la armonía prevalezca en la relación. Asimismo, la persona que se desvive por el ser amado debe aceptar que su conducta no está siendo la más adecuada y reconocer sus propios miedos.

“Debe aprender a decir no alguna vez, ya que no todas las veces va a poder hacer cosas en pro al beneficio de los demás. Que primero estén sus obligaciones y luego sí colabore al resto, pero que se valore un poco más esa persona”. 

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También es importante no depender de nadie ni temer al rechazo de los demás, y además entender que cada cual necesita sus espacios en la relación; así podrán continuar juntos construyendo un proyecto común, con objetivos para cumplir con esfuerzo mutuo. “Esa persona que actúa como una Wendy puede seguir escuchando los problemas de los demás individuos, pero debe tratar de no echarse encima las cargas que no le competen. Eso hace parte de la madurez que va adquiriendo al reconocer que son comportamientos erróneos, confundiendo el querer con la dependencia absoluta”.

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