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Relaciones 13 de Mayo de 2015

¿Por qué algunos se vuelven violentos después de beber?

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Foto: Shutterstock

El alcohol como sustancia psicoactiva es un depresor del sistema nervioso central y suprime sus funciones”.

Melissa Zuleta Bandera

Dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad. Pero la sinceridad no es la única característica que se intensifica en una persona luego de tomarse algunas copas. Existen los borrachos alegres que aman a todo el mundo, los tristes que recuerdan todas sus penas con licor, los dormilones a quienes toda bebida les resulta somnífera, y los agresivos que buscan tomar y pelear por igual, entre otros perfiles de bebedores.

Este fenómeno no se debe a propiedades mágicas del alcohol, sino a una serie de factores propios de la personalidad y el organismo de cada persona.

Alteración del sistema nervioso
Según explica el toxicólogo Agustín Guerrero, el alcohol afecta todos los órganos y sistemas del cuerpo, pero especialmente el sistema nervioso central, y las manifestaciones de esta alteración aparecen en un orden secuencial como resultado de la impregnación sucesiva de los centros nerviosos.

“Inicialmente se produce una reducción de la tensión, euforia y descarga de las inhibiciones. Luego aparece la sensación de confort, gozo y vivacidad,  y surgen las manifestaciones amorosas y/o pendencieras”, cuenta Guerrero.

“Si se continúa la ingesta de licor se anula la acción inhibitoria del súper yo, lo que implica una pérdida del autocontrol; como consecuencia de eso se produce una alteración de la conducta, que obedecen a los dictados de sus emociones. Hay una liberación de impulsos primitivos y según la personalidad subyacente”, detalla el experto.

La psicóloga Ángela María Trujillo lo explica de una forma más sencilla. “Cuando la persona se desinhibe, cualquier característica de su personalidad y de su carácter se amplifica y se siente más tranquilo para decir y hacer ciertas cosas que probablemente en sus cinco sentidos no haría”.

Trujillo, quien tiene un doctorado en Psicología Clínica y de la Salud y es directora de investigación de la facultad de Psicología de la Universidad de la Sabana, explica que a aquellas personas dadas a ser sensibles o irascibles, se les “dispararán” esas sensaciones y emociones.

La profesional detalla que no hay forma de saber cómo va a reaccionar una persona bajo los efectos del alcohol, pues cada organismo y cada personalidad es diferente. “No es que el alcohol genere más violencia, solo que si es una persona de entrada agresiva o violenta, cuando está bajo los efectos del alcohol va a tender a tornarse de esa forma más fácilmente”, apunta.

Otros factores
La personalidad no es lo único que define nuestras respuestas al licor. La edad avanzada y el consumo simultáneo de sustancias psicoactivas, sedativas o hipnóticas puede exacerbar las reacciones de la persona.

“También hay factores genéticos, ya que hay personas que pueden tener disminuida la actividad de las enzimas que intervienen en el metabolismo del alcohol”, señala Agustín Guerrero.

Agrega que las reacciones pueden ser más intensas si se consumen bebidas con mezclas de licores (como cocteles) o alcohol adulterado.

“Cuando esa mezcla es ingerida, dadas las diferentes concentraciones que contiene, conlleva a que se altere el normal metabolismo del alcohol, su efecto de toxicidad es mayor, convirtiéndola en ‘patológica’ (recuadro), en grado tal que lleva con mayor intensidad a perder el control de las facultades”, finaliza.

Patológica
Agustín Guerrero explica que algunas personas presentan embriaguez patológica, una alteración de la conducta que se desarrolla rápidamente después de consumir una pequeña cantidad de alcohol. Algunos de los síntomas son confusión, desorientación, ilusiones, alucinaciones visuales e ideas delirantes. Este trastorno suele durar pocas horas, acabando con un periodo prolongado de sueño. “Estas personas cuando despiertan son incapaces de recordar el episodio”, señala.

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