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Relaciones 21 de Enero de 2015

Parejas incomunicadas en la era de las comunicaciones

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Foto: Shutterstock

El espacio juntos es clave para alimentar la relación, nada marcha bien cuando ya no hay de qué hablar.

Inguel De La Rosa Vence

Parejas incomunicadas en la era de las tecnologías de la comunicación. Esta situación, tan paradójica como real, es provocada por la llamada ‘tecnoadicción’, parte de la categoría de adicciones de conducta.

“Este tipo de adicción es visto por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad. El uso excesivo de celulares, tabletas y computadores está interfiriendo en las parejas y creando conflictos entre ellas. Antes los sentimientos solían esfumarse un poco al cabo de un año, ahora la parte afectiva empieza a deteriorarse a los seis meses”, asegura Daniel Reyes, director  de la Fundación Paz en el Camino.

Entre los pacientes con problemas adictivos que han sido atendidos en la mencionada fundación, está el caso de una pareja que estuvo a punto de tirar a la basura 18 años de matrimonio por el uso excesivo del celular.

Durante el día el hombre trabajaba conduciendo una van, por las noches cuando llegaba a casa solía pegarse al teléfono para cuadrar su agenda y chatear lo que no podía hablar durante el día por ir al volante. Esto despertó celos patológicos en su esposa, quien se sintió desplazada por el teléfono.

“Son muchos los esposos que permanecen hasta tarde ‘neceando’ el celular, desarrollan una hiperactividad estática, es decir, están quietos pero presentan compulsiones internas que pueden producir agresividad”, explica Reyes.

Resulta que cuando se acaba la comunicación cara a cara, surge la celotipia, crece el miedo a que la pareja sea infiel y que su adicción al teléfono se deba al deseo de estar en contacto con su amante.

“Hay personas que le ponen clave a su teléfono y eso empeora las cosas, porque dan la sensación de que algo ocultan, se supone que el que nada debe, nada teme, aunque sí es cierto que hay que manejar la individualidad”, dice la psicóloga María Helena Navarro, especialista en Procesos Sociales de Familia, de la Universidad de Cartagena.

Agrega que si bien debe respetarse el espacio del otro, “esta misma individualidad llega hasta donde no se perjudique la relación de pareja”.


Antes de dormir es mejor dejar de lado el teléfono y conversar. El diálogo es la mejor terapia para liberar las cargas del día.

Permitirle el acceso a redes sociales y correos electrónicos es, según la especialista Navarro, un acto de transparencia con el otro.

“Tampoco hay que caer en el vicio de estar revisándole sus mensajes todo el tiempo o responder por él, ya esto es una enfermedad y es desesperante estar con una persona paranoide”, aclara.

El exceso de vías de comunicación —Whatsapp, correo, redes sociales— también puede generar un apego y un efecto controlador de la pareja, por lo que “es preciso tener conciencia de hasta dónde llegar con estos medios”, según María Elena López, especialista en psicoterapia familiar con parejas.

“La idea es que (las herramientas de comunicación) estén al servicio de ambos miembros de la pareja para fortalecerla y no para tener más poder sobre el otro. No se puede convertir en una manera de vigilar al otro”, sostiene.

La noche es sagrada

Es bien sabido que el diálogo es fundamental en una relación de pareja. Por las noches es necesario aprovechar el espacio de la cena y antes de dormir para conversar cómo estuvo el día del otro.

“Si estableces una relación con alguien que no tiene la capacidad de cercanía, de intimidad, de compartir y entregarse en el diálogo y la comunicación, o alguien que prefiere dedicar tiempo a otras cosas, ¿qué tipo de vida compartida puedes llegar a tener con alguien así a tu lado?”, cuestiona el padre Alberto Linero.

Los actos compulsivos son prácticas que controlan la vida de la persona. Para evitar molestias en la relación es conveniente definir tanto los horarios en los que se puede llamar a la pareja durante la jornada laboral como los momentos en los que es posible atender el teléfono cuando se está compartiendo un tiempo juntos.

“Lo cierto es que podemos volver la tecnología nuestro aliado  y usarla para acercarnos, divertirnos, aprender y ampliar el universo de la pareja y no convertirla en una causa de confrontación, distancia y en algunos casos de separación”, concluye la especialista López.

Consejos para triunfar en el amor en esta era

Póngale límites a lo que dice por chat
No usen las tecnologías para hablar cosas importantes, úsenlas solo para resolver cuestiones simples de la cotidianidad.

Edifique sobre la confianza
Pongan las bases de su relación sobre el diálogo y la confianza para que no tengan que andar espiando el celular y las páginas de su pareja.

Cero indirectas por las redes sociales
Que las redes sirvan para compartir con las personas importantes los buenos momentos, no para publicar indirectas sobre los problemas.

Deje a un lado los dispositivos
Tengan momentos de compartir y de diálogo en los que no haya chat, mail, teléfonos ni tabletas, para que nada pueda distraerlos de estar juntos.

No se deje engañar en la web
Muchas veces las creencias y paradigmas que se muestran en las redes son ideales que no se cumplen en realidad, generando conflictos entre sí.

Habla la experta

“Son muchas las parejas que se quejan porque el otro lo oye pero no lo escucha, porque siempre está mirando el celular cuando le habla, porque navega eternamente en el Internet o porque ha hecho un mundo aparte en las redes sociales.

Sin embargo, no todos los casos son iguales. Hay parejas en las que no existe un balance tecnológico, es decir, uno es ferviente amante de la tecnología y el otro no. Hay otras en las que ninguno de los dos puede desprenderse de este mundo tecnológico y su relación se convierte en un idilio virtual que termina por desdibujar la realidad y causar muchas frustraciones”, opina María Elena López, especialista en psicoterapia familiar con parejas.

 

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