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Relaciones 25 de Mayo de 2016

Miedos y verdades de la intimidad en el embarazo

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Foto: Shutterstock

Mujeres con embarazos normales pueden seguir su vida sexual a plenitud.

Inguel Julieth De La Rosa V.@ingueljulieth

El ginecólogo obstetra Mario Mendoza habla sobre cuáles son los momentos, posturas y cuidados que deben tenerse para disfrutar de cada relación sexual en los nueve meses de espera.

El miedo de maltratar al bebé –o abortar, en el peor de los casos– es muy frecuente en las embarazadas y sus parejas a la hora de tener relaciones íntimas. Pero, como si fuera poco, los temores pueden acrecentarse al mismo ritmo que el deseo sexual, que en muchos casos suele aumentar por los mismos cambios hormonales que se producen durante la gestación.

“Al principio del embarazo me daban muchas ganas (de tener relaciones sexuales), pero a partir de los seis meses y medio solo tengo sexo una vez a la semana, por el tamaño de la barriga siento que me ahogo y casi siempre me inflamo”, cuenta Shirley María, una futura madre de 31 años, que en los próximos días tendrá a una niña. El miedo de perder a su bebé durante el sexo lo ha vencido conforme avanza el embarazo, pero ella reconoce que no desaparece del todo, como tampoco la incomodidad que le genera el volumen de su abdomen.

Precisamente para descartar cualquier mito que se pueda generar en la mente de las embarazadas y para advertir los verdaderos peligros que sí pueden correr las gestantes durante el sexo, revista M!ércoles consultó al ginecólogo obstetra Mario Julio Mendoza sobre cuáles son los momentos, posturas y cuidados que deben tenerse para disfrutar cada relación sexual en los nueve meses de espera.

De entrada, el especialista afirma que  “las mujeres con embarazos normales pueden tener una vida sexual normal durante su gestación”, aunque sí es necesario que sigan algunas recomendaciones, como “usar lubricantes a base de agua (si la lubricación no es adecuada) y evitar posiciones en las que la penetración sea más profunda, ya que esto puede producir un trauma directo sobre el cuello (uterino)”.

“En condiciones normales (una máxima penetración) no generaría ningún factor de riesgo adicional para las gestantes, pero en pacientes con embarazo de alto riesgo podrían generar signos y síntomas de alarma, como dolor, sangrado y salida de líquido (amniótico)”, explica Mendoza.

El experto en embarazos de alto riesgo advierte que “durante las primeras 12 semanas se deben evitar las relaciones sexuales si hay sangrado, cólicos, antecedentes de abortos o partos prematuros en embarazos anteriores”,  ya que esto podría aumentar las posibilidades de pérdida del bebé.

“Con las relaciones sexuales, otras situaciones, como placenta previa, ruptura de membranas, cuello del útero corto, preeclampsia, infecciones vaginales a repetición o dolor en el pubis, podrían desencadenar sangrado, contracciones y otras complicaciones maternas, fetales o neonatales”, advierte.

A aquellas gestantes que se encuentran en condiciones normales, el experto les aconseja, durante las primeras 20 semanas, ubicarse debajo de su pareja, sin flexionar rodillas y caderas,  para tener una relación placentera y sin complicaciones.

“Al final del embarazo, después de las 30 semanas, se recomienda la posición lateral, mujer adelante y su pareja atrás, la cual permite una penetración vaginal que no es la máxima y evita las incomodidades de un abdomen prominente que choque contra el pubis de su pareja, durante los movimientos repetitivos del acto sexual”, dice Mendoza.

Contrario a lo que se pudiera pensar, durante el embarazo también es recomendable el uso del preservativo para disminuir las probabilidades de ruptura prematura de membranas, sangrado vaginal y de parto pretérmino.

“Las relaciones sexuales pueden producir leves contracciones dolorosas e irregulares en las siguientes dos horas, por algunas sustancias que tiene el semen (prostaglandinas). Esto también se puede evitar usando el preservativo”, agrega  Mendoza.

En todo caso, el embarazo nunca debe ser un obstáculo para la comunicación corporal de la pareja. Mario Julio Mendoza, como médico sexólogo, hace énfasis en que el nuevo hijo no puede convertirse en una barrera entre la pareja, sino, por el contrario, ser un factor integrador de la misma.

Con lo anterior coincide la reconocida sexóloga Alessandra Rampolla, quien afirma que con el sexo se producen sensaciones de bienestar y placer que también disfruta el bebé. “Es una ecuación en la que los tres ganan”, concluye.

Consejos de Alessandra Rampolla
*Hablen de sus preocupaciones con su médico para conocer las contraindicacio-nes del caso.
*Conversen de sus apetitos sexuales entre sí.
*Sigan fantaseando para mantener el deseo vivo.
*Sin importar el tamaño del abdomen, imagínense y actúen ‘sexy’. No descarten los escotes.
*Prueben juegos sexuales cuando la barriga vaya imponiendo sus límites.

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