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Relaciones 04 de Marzo de 2015

Las golosinas también ‘endulzan’ el estado anímico

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Foto: Shutterstock

Los alimentos que contienen azúcar hacen que la energía aumente. Algunos expertos dicen que mantener un nivel adecuado de glucosa en la sangre evita la irritabilidad.

Inguel J. De La Rosa Vence

Con frecuencia las personas que son amables, irradian energía positiva y tratan con dulzura a los que les rodean son catalogadas como seres ‘dulces’. Pero, ¿existe alguna relación entre este comportamiento y el consumo de alimentos azucarados?

La nutricionista Raquel Tejada dice que, “de acuerdo con un estudio de la Universidad de North Dakota y la Universidad de Gettysburg, las personas que tienen una preferencia por comer alimentos dulces, que van desde frutas hasta pequeñas golosinas, tienden a tener una disposición más dulce y son más propensos a ayudar a personas necesitadas, en comparación con aquellos que optan por los alimentos salados, amargos o ácidos”.

La explicación más cercana a esto es que el consumo de azúcar aumenta la segregación de la hormona serotonina, que, a su vez, suele favorecer el estado de ánimo.

“La serotonina es una sustancia química necesaria para el funcionamiento saludable de las células del cerebro, la cual regula elementos como el sueño, el humor, la ingesta de comida y hasta la tolerancia al dolor”, señala la especialista. En su defecto —agrega—, cuando hay niveles bajos de serotonina, se puede producir insomnio, depresión, apetito descontrolado, inclusive, agresividad en algunos casos”.

Entonces, más allá de pensar que el azúcar quita el mal genio, la bondad del dulce está en su facultad de mejorar la producción de serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad.


El neurosicólogo Luis Zapata dice que, en momentos de dificultad, comer algo ayuda a cambiar el foco de atención y a olvidar el problema por instantes.

Tampoco es preciso afirmar que aquellos que prefieren alimentos amargos, ácidos o salados son personas malgeniadas por el consumo de estos.

“En lo que he revisado de estudios científicos no he encontrado una asociación como tal entre los alimentos amargos o salados y el mal genio. Lo que sí se recomienda es ser moderados en el uso de sal, sobre todo, para controlar una enfermedad cardiovascular cuando hay hipertensión arterial”, explica Consuelo Pardo, nutricionista dietista de la Universidad Javeriana.

Agrega que no existe una cantidad estipulada que se deba consumir en un día para mantener el buen ánimo, “debido a que esto depende del nivel de saturación que se da principalmente por las papilas gustativas, el condicionamiento y la afinidad que se tiene por el dulce”.

“La recomendación se basa, más bien, en qué alimentos ofrecen esta propiedad del dulce: están las frutas y las comidas que se derivan de ellas, como los ricos postres tradicionales de la gastronomía colombiana, que en porción moderada y de acuerdo a las necesidades energéticas diarias, se pueden incluir en el menú del día”, explica Pardo.

Concluye que las frutas dulces, las preparaciones endulzadas con miel, el típico merengón, las gomitas, los caramelos, los bombones, la mezcla de cacao y azúcar, que ofrece el placer de una chocolatina, son una excelente alternativa para mantenernos con excelente ánimo y relacionarnos amistosamente, claro, sin caer en los excesos y menos cuando se es sedentario.

El cerebro y al azúcar
Luis Felipe Zapata,  magíster en neurosicología, explica que la relación entre el dulce y el estado de ánimo podría deberse, tal vez, por la afinidad del cerebro con el azúcar, teniendo en cuenta que todas las células del cuerpo, y más aún las cerebrales, necesitan de glucosa para funcionar.

Un dulce podría compensar el desgaste de energía y brindar un mejor funcionamiento cerebral, y eso se reflejaría en el estado psicológico.

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